Rafa Forteza lleva años realizando una plástica particular y reconocible, con elementos que se alimentan unos de otros. El Casal de Son Tugores de Alaró acoge hasta el 24 de enero la individual Sopor-te, en la que se pueden ver piezas que forman parte de un universo plástico que parte de un trabajo que «establece puntos de apoyo entre pintura y escultura», según la comisaria de la muestra, Esmeralda Gómez-Galera.
La exposición, que reúne pintura e instalación, establece un diálogo entre los tiempos del propio artista y su carrera pictórica. Está presente una «pieza fundamental», firmada en 1987, en la que se recoge parte del universo estético de Forteza, hasta esculturas más recientes, de inicios de los años 2000. «Se trata de un recorrido en el que conviven obras diferentes que parten del mismo punto», añade Gómez, a la vez que incide en el carácter de la muestra, que supone un «repaso por un universo estético que permite ver la trayectoria de un artista que trabaja a partir de un simbolismo propio».
La exposición incluye también un apartado de obra reciente, producida de forma específica y que será la primera vez que se podrá ver. Se articula así ese «camino» por la persistencia de «ciertas formas y la búsqueda de la materia», algo que resulta «clave en la trayectoria de Forteza», junto a la «transformación del gesto a través de los años».
El título juega con un doble sentido entre aquello que se sostiene y lo que se soporta, una lectura abierta que es común en las piezas del artista. «Es algo habitual, esos juegos con el idioma o las expresiones en las exposiciones, así como en sus obras», reflexiona la curadora, quien ya trabajó con Forteza en muestras anteriores, como la que tuvo lugar en Tube Gallery, en Palma, o en la que le dedicó el Museu de Pollença.
El texto de sala señala que «se necesita siempre la solidez del soporte», algo que queda contrastado con «el humo de un puro que se disuelve en la luz», en una clara referencia a una de las piezas de mayor singularidad de la exposición: una instalación mural compuesta por más de 20 cajas de habanos, de madera y cartón, intervenidas mediante capas de pintura superpuestas y dibujo.
Cada una permanece apilada formando unos «tótems inestables que remiten al equilibrio precario y al gesto pictórico», según la comisaria, que destaca que «queríamos mostrar la relación entre la pintura y la escultura, cómo se pueden llegar a soportar la una encima de la otra, apoyándose y haciendo una de sostén de la otra». La exposición cuenta con la colaboración del Ajuntament d’Alaró y del Institut d’Estudis Balèarics.