El Betis encara el 2026 más vivo que nunca, enfrascado en la pelea por todos sus objetivos en las tres competiciones bajo la batuta de un renovado Manuel Pellegrini dispuesto a pulverizar todos los récords de la entidad con el aval que le … otorga su exitoso lustro amasado en Heliópolis, con el equipo siempre en Europa, un título de la Copa del Rey y una final continental a sus espaldas entre los logros más rutilantes del estratega chileno. Para muchos, maneja el mejor plantel de la historia verdiblanca, tesis que puede discutirse con aquel Betis de Serra de finales de los noventa que, todo hay que decirlo, no consiguió tocar plata. El mérito de Pellegrini ahora, y del proyecto 2025-26 en general, va más allá. El veterano técnico tiene a su tropa en el frente y aspirando a todo sin la sensible cuota de contribución esperada de sus dos mejores futbolistas: el lesionado Isco y el diluido Lo Celso, éste último un líder cuyo presente se debate entre alzar la mano y tirar del carro desde la incontestable calidad que atesora o bien dar el definitivo paso atrás de abandonar el Betis y enjugar su mente en un nuevo destino. Ahí confluye la sirena del Inter de Miami de su amigo Messi y el patrono David Beckham, ávido de anunciar su próximo bombazo en Fort Lauderdale para seguir contentando al astro de Rosario, la misma ciudad argentina que vio nacer al ’20’ del Betis. Todo, a las puertas de un Mundial… en los Estados Unidos.
Pero el reto de Lo Celso en la Cartuja es igual de gordo o más. Con contrato hasta 2028 en el Betis, vuelve a tener ante sí la chance de ser el emblema de un poderoso Real Betis. Ya lo demostró nada más regresar al club de las trece barras en su segunda etapa. Cuando arrancó la pasada 2024-25, con Isco fuera de combate por su primera lesión de peroné, el argentino tomó las riendas con un inicio de campaña fulgurante, orquestando con suma calidad el fútbol ofensivo de los verdiblancos y arrojando cifras espectaculares para un mediocentro. Lo Celso llegó a anotar cinco goles consecutivos en cuatro jornadas, reemplazando con un rendimiento extraordinario al mago de Arroyo de la Miel. Desgraciadamente, esa versión del rosarino no ha vuelto a aparecer por Heliópolis.
Mientras, Isco Alarcón fue operado el pasado lunes en Madrid para corregir la lesión intraarticular en la zona del cartílago de su tobillo derecho que se produjo el 27 de noviembre tras el violento choque con su compañero Sofyan Amrabat en el partido de la Europa League contra el Utrecht. El jugador había intentado evitar el quirófano llevando a cabo un tratamiento conservador con infiltraciones de factores de crecimiento. No funcionó y finalmente ha tenido que ser intervenido. El club evita dar plazos. Como poco, Isco estará otro mes de baja que se suma al que ya lleva sin entrenar junto a sus compañeros desde el desafortunado lance con Amrabat.
Desde fuera, hay opiniones médicas especializadas, de mucho peso, que apuntan a un periodo de inactividad más extenso para el futbolista malagueño. El prestigioso galeno experto en medicina deportiva, el doctor Pedro Ripoll, habla sin ir más lejos de una baja de más de nueve semanas: «Si se toca el cartílago articular, especialmente si es de la parte interna del astrágalo, que tiene peor pronóstico que la parte externa, entonces las circunstancias varían notablemente y podemos estar hablando de lesiones en general superior a dos meses. Superior a dos meses para empezar a entrenar. Dos o tres meses. Sí, sí, sería un pronóstico excelente que Isco vuelva a entrenar en dos o tres meses, sí, porque no hay que presionar al jugador», sentenciaba el galeno murciano.
La temporada pasa para el Betis sin su mejor jugador. Isco Alarcón, el emblema, apenas ha podido disputar 39 minutos oficiales en lo que va de campaña. Jugó los nueve minutos que estuvo en el césped frente al Utrecht antes de marcharse lesionado y media hora en LaLiga frente al Girona, donde el club anunció su renovación hasta 2028. Mientras, al que todos han señalado como su relevo, Giovani Lo Celso, tampoco le ha ido del todo bien en el plano físico. No en vano, las lesiones han mermado últimamente la participación del argentino con los de Pellegrini, disputando apenas 83 minutos en los últimos cuatro compromisos del Betis desde que tuvo que retirarse por molestias musculares en el descanso del partido contra el Girona. Desde entonces, Lo Celso no ha sido más que un recurso casi residual para el entrenador saliendo desde el banquillo. Esa situación tiene que cambiar, para bien o para mal.
Contento en el Betis
Lo Celso está feliz en el club y el Betis lo necesita. Más que nunca. Pero si el argentino no se levanta ya con su mejor versión, la opción del cambio de aires se antoja como una buena solución para todas las partes. En esa tesitura, una oferta que supere ligeramente los cinco millones de euros no sería mal vista por la directiva bética para sellar un traspaso del internacional, ya que esa cifra permitiría cubrir la amortización pendiente de su fichaje desde el Tottenham y liberaría otros cinco millones de su ficha anual en la masa salarial. Ello daría margen a la dirección deportiva de Fajardo para articular movimientos en el mercado en pos de apuntalar al equipo. Hay que recordar que el Betis se mueve, como poco, por un delantero centro y precisa de generar espacio económico como ya advirtió su presidente, Ángel Haro.
En principio, y como informó ayer ABC, la hoja de ruta del club en este sentido está clara y no variará ni por la lesión de Isco ni por una hipotética salida de Giovani Lo Celso. Es decir, el Betis no tiene previsto acudir al mercado de invierno para firmar a un mediapunta. Evidentemente, todas las ventanas de transferencias son cambiantes y pueden hacer variar algunas ideas iniciales o surgir oportunidades, pero se entiende en la planta noble de la Cartuja que la posición está bien cubierta con Pablo Fornals, Deossa y la polivalencia de Riquelme, sobre todo cuando Abde regrese de la Copa de África. Los resultados así lo están avalando. Obviamente, si Lo Celso se sube a ese carro, el Betis será aún mejor.