Aunque haya excepciones a la regla y las productoras se empeñen por negarlo sacando nuevas continuaciones de largometrajes cada vez que tienen la oportunidad, la historia nos demuestra que, en gran parte de los casos, hacer una secuela de una gran película no es sinónimo de calidad.
Se podrían nombrar muchos ejemplos de secuelas que han sido un fracaso entre el público y la crítica, pero en este artículo nos quedaremos con las continuaciones de: Instinto básico, Trainspotting e Independence Day.
Paul Verhoeven nos trajo en 1992 Instinto básico, un thriller con tintes eróticos convertido hoy en clásico de culto. En ella brillaba la interpretación de Sharon Stone como Catherine Tramell, una escritora de novelas de intriga que se convertía en la principal sospechosa de un crimen.
14 años después de su estreno, Michael Caton-Jones rescató la cinta de Paul Verhoeven para traernos una tardía secuela: Instinto Básico 2: adicción al riesgo, estrenada en 2006.
Sharon Stone recuperaba en ella a su personaje de la primera entrega, que se había visto envuelta de nuevo en otro asesinato, aunque cambiaba el resto del elenco. A pesar del éxito de la película original, el regreso de la saga no terminó de convencer y la cinta cuenta con un 3,8 en Filmaffinity.
Dos directores que fracasan al rescatar sus clásicos
Los casos de Trainspotting y de Independence Day son algo diferentes al de Instinto básico, pues en ellas sus cineastas sí que volvieron para sus respectivas continuaciones, pero eso no hizo que el resultado final fuera mejor.
El director Danny Boyle unió fuerzas con el guionista John Hodge en la adaptación de la novela de Irvine Welsh a través de la cinta Trainspotting, de 1996. También considerada película de culto, exploraba la drogadicción mediante un reparto encabezado por Ewan McGregor.
Para su secuela, regresaron director y guionista, así como el resto del reparto, pero T2: Trainspotting (2017) ha pasado sin pena ni gloria. No fue una película terrible -tiene un 6,2 en Filmaffinity-, pero tampoco aportaba nada interesante a la obra original -que ostenta un 8 en la plataforma-.
Independence Day fue la obra apocalíptica de Roland Emmerich que marcó la ciencia ficción de finales del siglo pasado, con su estreno en 1996, y Will Smith era el hombre que estaba destinado a salvar el planeta de una invasión extraterrestre.
Aunque la Tierra sobrevivió, dos décadas más tarde Independence Day: Contraataque, de nuevo dirigida por Roland Emmerich, nos contaba que nuestro mundo corría peligro una vez más, aunque en esa ocasión quien iba a evitar nuestra extinción fue Liam Hemsworth, acompañado por algunos rostros conocidos como los de Jeff Goldblum o Bill Pullman.
No obstante, esa secuela probó de nuevo que las segundas partes no eran buenas, y la cinta se quedó en el suspenso, con un 4,2 en Filmaffinity. Como en muchos casos, pecaba de ser más aburrida aunque duplicara su ambición.