David Lozano

La televisión pública española (RTVE) no logra escapar del ruido interno y las polémicas. Cuando parecía que el canal había encontrado cierta estabilidad tras los vaivenes de los últimos años, surge un nuevo frente de tensión que ya se comenta en los pasillos de Prado del Rey y en los grupos de WhatsApp de la casa: la relación entre Marta Flich y Gonzalo Miró en el magacín Directo al grano.

Lo que empezó como un tándem de estilos complementarios –la ironía afilada de ella, el tono desenfadado y televisivo de él– se está convirtiendo en un choque de egos que se traslada a la pantalla y genera malestar en la cadena.

Según cuenta el portal Informalia, la convivencia en plató se ha vuelto tensa en las últimas semanas. Hay reproches en directo, interrupciones que parecen más personales que profesionales y silencios incómodos que el espectador percibe aunque no los nombre. Lo que en teoría debería ser un debate dinámico y fresco se transforma a ratos en una pugna por quién lleva la batuta de la conversación.

Flich, curtida en el humor corrosivo y con una trayectoria consolidada en el late night y en programas de actualidad como el de Risto Mejide en Cuatro, no está dispuesta a ceder protagonismo. Miró, por su parte, llega con el bagaje de años en tertulias y un estilo más de “chico de familia” que le ha dado popularidad, pero que a veces choca con el tono más incisivo de su compañera.

El resultado: momentos de tensión que ya han trascendido al equipo. Hay quien habla de “discusiones fuera de cámara” por el orden de los bloques, por quién cierra las tertulias o incluso por el tiempo asignado a cada uno. En TVE, donde la dirección de contenidos vive bajo lupa política y presupuestaria, estos roces se viven como un problema añadido: cuando el programa se convierte en noticia por sus dinámicas internas, pierde fuerza como producto informativo y se convierte en otro capítulo de la crónica de la casa.

No es la primera vez que Televisión Española lidia con parejas televisivas que terminan en aguas revueltas. Ahora, con Al grano como uno de los espacios estrella de la tarde, la dirección no quiere que la rivalidad entre Flich y Miró se convierta en el relato principal del programa. A la sanchista TVE de José Pablo López le crecen los enanos.

El asunto tiene un doble riesgo: por un lado, desgasta la credibilidad del formato ante un público que busca información y no culebrón; por otro, alimenta la percepción de que TVE sigue siendo un lugar donde los egos pesan más que la cohesión editorial. En una cadena que depende del consenso parlamentario para su financiación, estos líos internos son munición fácil para las críticas.

Mientras tanto, Flich y Miró siguen saliendo cada tarde al plató. A veces con química, a veces con electricidad. La pregunta que se hacen en Prado del Rey es cuánto tiempo podrán mantener el equilibrio antes de que la tensión se haga insostenible… o de que alguien desde arriba tenga que intervenir. Porque en la televisión pública, como en la privada, los egos pueden ser tan caros como los derechos del fútbol que paga TVE y todos los españoles.

Toñi Moreno y Enrique Romero presentarán las Campanadas de Canal Sur desde Sierra Nevada.