Un departamento elegante se vuelve equilibrado y cálido al adoptar una decoración minimalista, donde el diálogo entre los materiales se convierte en el protagonista
Si hay una zona en Madrid donde todo el mundo quiere vivir, es frente al parque del Retiro, ese pulmón verde que ayuda a bajar revoluciones sin alejarse del gran meollo en efervescencia que es hoy la capital. Aquí precisamente se encuentra esta vivienda reformada por el joven estudio Tosen Design.
Cuando los arquitectos lo vieron por primera vez, se toparon con un departamento muy típico del Madrid de los 70: un hogar que, a pesar de ser exterior, contaba con tal cantidad de divisiones que hacía que todas las estancias fueran pequeñas y un tanto oscuras. Además, “los materiales mostraban ya un notable deterioro por el paso del tiempo”, explica Julia Jáuregui, una de las integrantes de Tosen Design. Una distribución de dos dormitorios que no se adaptaba a las necesidades de sus propietarios, así como la falta de un segundo baño, marcó el punto de inicio del proyecto: había que reorganizar todo el espacio.

Maru Serrano

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Un departamento elegante se reforma
Sin embargo, este inicio era también el principal reto, ya que cambiar la cocina de posición implicaba una reorganización importante de las instalaciones con un presupuesto ajustado. “El componente económico para reformar este departamento elegante era determinante”, confirma Jáuregui. Aun así, los propietarios “fueron receptivos y confiaron plenamente en nuestras propuestas, sabiendo que se ajustarían al presupuesto. En general, tuvimos mucha autonomía para desarrollar nuestro proceso creativo”, añade.
El trío de arquitectos optó por sacar el máximo partido a lo existente: realzarlo sin disfrazarlo, sin convertirlo en algo que no era, ni caer en gestos pretenciosos. Para ello, la estructura se limpió de tabiques innecesarios y la luz volvió a fluir. Se creó un gran espacio de día pensado para compartir, que integra la cocina, el comedor y una sala sofisticada que mantiene intacto el estilo minimalista.

Maru Serrano

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Recuerdos de antaño
Todos los tabiques originales de concreto quedaron a la vista y, junto con el microcemento del suelo y algunas aplicaciones de terrazo, dieron lugar a un conjunto muy rico en texturas pétreas. “Una sorpresa positiva fue encontrar la enumeración de los pilares estructurales casi intacta desde el momento original de la construcción”, algo que, según explica la arquitecta, se decidió mantener como recuerdo de su pasado.
La madera de nogal en los frentes de la cocina CUBRO es la que aporta esa sensación de calidez. “Los elegimos por su buena relación calidad-precio y la amplia variedad de materiales y colores disponibles que encajaban perfectamente con el concepto del proyecto.