Que el pasado sea capaz de moldear una estética, de acuñar un lenguaje, es quizá algo sabido por todos. Cada imagen encontrada a lo largo del camino —extraordinaria o cotidiana— nos pertenece y, de algún modo, nos define. Los recuerdos más incisivos nunca se confunden: permanecen nítidos e inalterables, como una materia viva a la que uno vuelve en busca de inspiración. ¿Y por qué no? También al proyectar una casa.

El diseñador de origen colombiano Daniel Rueda.

El diseñador de origen colombiano, Daniel Rueda.Matteo Verzini.

A partir del recuerdo de su hogar de infancia en Bogotá, Daniel Rueda, joven coleccionista y diseñador de marroquinería para FENDI, concibió —de manera instintiva— su departamento parisino: un refugio sensorial y minimalista donde el espacio es protagonista. Son claras las influencias de Le Corbusier, los aceros de la Bauhaus y esa atención lumínica sobre las superficies (a veces lacadas, a veces espejadas) que evocan una boîte à bijoux. Un tríplex “masculino” que Rueda describe así: “sin demasiados adornos, esencial y rotundo”, una estructura modernista concebida por NDA—Noël Dominguez Architecte, estudio especializado en la recuperación dinámica de edificios existentes. En el corazón de Le Marais, entre los muros del hôtel particulier que perteneció a la marquesa de Sévigné, la sencillez y el rigor de este espacio abren una nueva perspectiva para interpretar y revisitar el entorno histórico. La vista desde las ventanas de doble altura del salón devuelve un atisbo del pasado señorial del edificio. “Esta casa es, de algún modo, la extensión de mi fantasía personal de París”, expresó Rueda, y añadió: “Un departamento a caballo entre dos siglos. Podría ser la casa de un arquitecto o de un poeta”.

Minimalismo elegante y arte la inspiración de Daniel Rueda para su departamento parisino