Las ballenas grises, que migran a lo largo de la costa de Oregón (Estados Unidos) desde mediados de diciembre hasta mediados de enero, crean “un espectáculo simbólico que representa la naturaleza cíclica de la vida y la renovación”, afirma Allison Keeney, directora de comunicaciones de Travel Oregon.
Durante los eventos de avistamiento de ballenas en invierno y primavera, voluntarios se despliegan en 15 puntos de la costa para ayudar a los visitantes a ver las miles de ballenas grises que migran hacia el sur, a las cálidas aguas mexicanas. Los mejores lugares son el mirador de Neahkahnie Mountain, el faro de Cape Meares, el mirador estatal de Boiler Bay, Cape Foulweather, el faro de Umpqua y el centro de avistamiento de ballenas de Depoe Bay.
Los voluntarios señalan las ballenas entre las 10:00 y las 13:00 horas, explican su migración y ofrecen pegatinas y folletos educativos. Los visitantes también pueden reservar una excursión con Whale’s Tail Charters, Dockside Charters o Tradewinds Charters para ver de cerca a estas criaturas.
Cada Nochevieja, a medianoche, la ciudad de Nueva York deja caer una bola en Times Square, y Key West baja una caracola entre los juerguistas cerca del agua en Florida.
Pero en la pequeña Eastport, Maine, Estados Unidos, una sardina iluminada de dos metros y medio de largo desciende a la plaza principal para que los juerguistas la besen cuando el reloj marque las 12.
Los fuegos artificiales y la música de bandas de viento-metal se suman al espectáculo para los asistentes, muchos de los cuales llevan sombreros caseros con forma de sardina.
El evento rinde homenaje a la tradición pesquera de Eastport. A principios del siglo XX, esta ciudad insular cerca de la frontera con Canadá contaba con 18 fábricas de conservas. “Eastport se hizo famosa como la capital mundial de la sardina”, explica Hugh French, director del Tides Institute & Museum of Art. Hoy en día, los visitantes pueden explorar las tiendas y galerías del centro histórico o reservar cruceros en veleros desde los muelles de Eastport.
La ciudad más antigua de Misuri, Ste. Genevieve, fue fundada en la década de 1730 por colonos franceses. Ahora, sus descendientes celebran este legado cada 31 de diciembre con La Guignolée, una antigua costumbre francesa de cantar villancicos en Año Nuevo, explica Geoff Giglierano, director del Museo Colonial Francés de América en Ste. Genevieve.
Grupos de cantantes, bailarines y violinistas disfrazados actúan en los edificios de los siglos XVIII y XIX de esta ciudad histórica, situada a una hora en coche al sur de St. Louis.
Estos espectáculos y el uso del “dialecto francés paw paw” local son vestigios orgullosos de una cultura distintiva creada por los antiguos colonos. “La supervivencia de las historias, tradiciones y arquitectura criollas francesas en Ste. Genevieve le da a la ciudad su carácter y atractivo únicos”, sostiene Giglierano.