El Valencia CF de principios de siglo infundió terror en el Viejo Continente. Un equipo aguerrido, competitivo y que llevó la autoexigencia interna al siguiente nivel. En sus filas, profesionales que llevaron al conjunto de Mestalla al siguiente nivel entre los que se encontraba Curro Torres defendiendo el lateral derecho y forjando un carácter que se palpa ahora ejerciendo como entrenador. Esperando una oportunidad que le estimule, el exjugador valencianista atiende a Superdeporte antes de cerrar el año para hablar de fútbol, de su Valencia Mestalla que enamoró a la afición y que tantos adeptos ganó, de lo que está por llegar en su carrera y de la situación actual del combinado de Carlos Corberán.
Lo primero ¿Cómo estás tú? ¿Cómo está Curro Torres en este momento? Que además hace unas semanitas conocíamos que acababa esa etapa de Levadia, casi una etapa exitosa.
Estoy bien. Ocupado con mis hijos, que uno está fuera pues no tienes tanto tiempo para ellos. Intentando estar con ellos, disfrutar con ellos y aprovechando ver también a la familia en Barcelona cuando puedo. Ahora tranquilo, pero empiezo a estar un poquito impaciente porque al final también lo que queremos es trabajar. No queremos estar mucho tiempo parados, pero el mercado no está sencillo y más en esta época. Cuando estás fuera en una liga como la que he estado yo, que es totalmente diferente a nivel de tiempos, a la de Europa en general, pues terminas en noviembre y es como que estás un poco en medio de la nada. Y ahora nos toca esperar a que pueda haber algún tipo de interés y que se pueda al final llegar a buen puerto. Hemos tenido situaciones, pero que nos han dado de momento para poder tener otro proyecto. A nivel éxito, a nivel títulos, ha sido una etapa muy prolífica en tu anterior club.
¿Qué valoración haces tanto a nivel profesional como a nivel personal en esta etapa en la que has podido cosechar títulos, crecer como entrenador y conocer una liga nueva?
Incluso como jugador, siempre he tenido ese punto de jugar fuera. Intentar buscar… Es verdad que no se me dio, porque ya renové en Valencia durante muchos años y luego con las lesiones pues tampoco se me dio la oportunidad de poder hacerlo. Pero luego como entrenador, la verdad es que siempre tenía. Aquí en España el mercado está demasiado colapsado, hay continuamente cambios de entrenador. Es la posición más débil o más sencilla, pero no de ahora, yo creo que de siempre. Pero entonces no hay una estabilidad grande. Y siempre tenía como objetivo poder salir fuera por muchos motivos. Uno era conocer otras culturas, abrirme un poquito las puertas a lo que era el mundo en general, no solamente en Europa. Intentar mejorar el inglés, que creo que era una asignatura pendiente de la que me arrepiento. Y luego el hecho de estar tres años con gente, en un país con un respeto muy grande, en el día a día con nuestras dificultades, aunque no era uno de los equipos que tenía grandes dificultades, pero sí que tenías que adaptarte. Con jugadores que me han ayudado muchísimo y que he tratado de mejorar. El fútbol estonio, digamos que es un fútbol que no es que no compita, pero que les cuesta un poco competir en el día a día. Son algo más fríos, si pasa bien y si no, pues también. Nosotros somos un poquito más calientes en ese sentido. Y creo que para mí, personalmente, ha sido una etapa buena. Echo de menos, porque al final, después de tres años viviendo en Tallin, se echa de menos un poco todo ese tipo de cosas, aunque no se cambia por Valencia por nada del mundo.

Curro Torres en las instalaciones de Superdeporte en una entrevista con camisetas míticas / Fernando Bustamante
Si te digo un jugador en concreto, si te digo Carlos Torres, no estoy diciendo un jugador normal en tu caso, para ti. Creo que ha sido también especial esta etapa y también exigente, imagino, desde la perspectiva de que cuando te metes ahí no es padre-hijo, es entrenador-jugador.
A ver, mis hijos siempre han venido de vacaciones en el momento en que yo estaba allí. Y en esta etapa, que él había terminado la etapa de juvenil, pues siempre se vino a estar conmigo, él quería estar conmigo dos o tres semanas. Y siempre han venido y siempre he tenido la oportunidad de que entrenasen con el segundo equipo, con nosotros, dependiendo un poco de lo que íbamos a hacer. Una especie de preparación a la pretemporada. Y este año era un poco diferente. La verdad es que yo no me lo había planteado. Fue mi compañero Soto el que me insistía cada día en que nos podía ayudar. Pero claro, yo no lo veía porque al final era mi hijo y esa posición de padre-entrenador-hijo pues era complicado. Fue vez la mejor de toda mi vida. No lo cambio por nada.
¿Cómo ha sido verlo desde tan cerca?
Ha sido todo estos meses un orgullo tremendo porque ha evolucionado y ha rendido más rápido de lo que nosotros esperábamos. Y luego el tenerlo en el día a día viéndolo, comprendiéndolo un poquito más también. Quizás en muchos momentos, si él lo sabe, he sido mucho más exigente con él que con cualquier otro. Pero bueno, espero que ese tiempo con nosotros le haya también servido a madurar un poco y a entender lo que es el fútbol más profesional. Y luego estaba el que convivíamos juntos. El convivir juntos llegó un momento que le dije… Porque él tiene carácter y él se veía siempre para jugar, sobre todo al principio. Y al final le tuve que decir… Si quieres hablar conmigo de fútbol, mañana en el despacho hablamos. Pero aquí en casa no hablamos más de fútbol porque si no nos vas a volver locos. Vamos a estar discutiendo. Al final esa confianza que puedes tener no tienes que estar dando explicaciones tampoco aunque fuese tu hijo dentro de un contexto normal de convivencia.
Imagino que mucha gente tirará de una frase cara a la galería de que no, de que a todos los tratas igual, pero cuando un jugador es tu hijo, pierde un balón que os cuesta una ocasión o que os cuesta un gol, imagino que dentro de ti hasta te pueden fastidiar un poco más.
Tú siempre cuando estás jugando estás analizando la situación. El fútbol dice que está para poder equivocarse. Eso es algo natural o que si no no puede mejorar. Natural. Pero lógicamente cada balón que tocaba él estás un poco más pendiente porque no quieres que sea él. Quieres que lo haga bien. Afortunadamente no lo ha tenido. Ha hecho para mí muy buen rendimiento a nivel futbolístico. Es verdad que los jugadores de allí ya me entendían a veces las expresiones en español. A veces ese momento rápido ellos ya lo entendían, pero sobre todo a él. Y con él me han pasado bastantes cosas. Pero vuelvo a repetir, es un jugador, es una persona con una personalidad muy grande. Muy grande, la verdad que en ese sentido estoy orgulloso de él porque tiene una personalidad grande de seguir haciendo, asumiendo riesgos y seguir pidiendo el balón.
Más preparado tras triunfar en Estonia
Ahora tienes la idea de volver a entrenar por aquí, supongo. ¿Cómo de más preparado te ves que antes de tomar aquella decisión hace tres años?
Yo creo que estamos en proceso continuo de reinventarnos, de mejorar lógicamente con la experiencia de los día a día. Ya no soy el mismo que estaba en el Mestalla. En el Mestalla tenías una mentalidad, yo sigo teniendo la misma mentalidad, pero con más experiencia. Al final vas viviendo situaciones en el día a día que vas sabiendo manejarlas mucho mejor. En los entrenamientos sigo siendo igual de exigente, de intenso, en ese sentido no cambia. Con la relación con el futbolista tampoco me cambia absolutamente nada, soy muy exigente con ellos, siempre. Pero lógicamente la experiencia te va dando también una ventaja. El hecho de haber estado aquí, tanto en el Mestalla como luego cuando estaba en Segunda División, o haberme ido fuera, donde estás solo, realmente solo, el tema del inglés que a principios te cuesta un poder entender todo.
¿Cómo es esa experiencia desde el punto de la soledad del míster?
Bueno, estábamos solos, pero estaba con Soto, mi compañero. Vivíamos en un piso diferente, entonces nos ha hecho mejorar muchísimo en todos los sentidos. Al final eres tú, tienes que buscar soluciones, tienes que saber, tienes que adaptarte a la cultura donde estás, tienes que intentar darles también lo que es de la cultura que nosotros tenemos… Me ha hecho mucho mejor, mucho más preparado en todos los sentidos. Yo creo que no solamente se prepara uno en las mejores condiciones, sino que en las malas condiciones también se coge mucha experiencia.
La etapa en Estonia me ha hecho mucho mejor entrenador en todos los sentidos
¿Cambia mucho la experiencia como entrenador y el Curro jugador, no? Cuando echas la vista atrás, la gente te recuerda con ese cariño, con esos éxitos que tuviste, los títulos… ¿Tú sientes ese orgullo en la gente cuando se cruza contigo?
Bueno, si echo la vista atrás, la verdad es que siempre he tenido la sensación de muchísimo respeto de todo el mundo, la verdad es que nos pilló una época muy buena para ver el Valencia CF. Consiguiendo cosas muy importantes, y ahora viendo las fotos, pues te vienen recuerdos muy bonitos. El hecho de hacer feliz a muchísima gente, que no nos podíamos imaginar, una vez conseguido el primer título de Liga, sobre todo, ver tanta gente en la calle, tanta gente feliz… Yo creo que es uno de los mayores orgullos que podemos tener, independientemente de haber conseguido a nivel colectivo, o a nivel personal, esos títulos, creo que el mayor recuerdo que podemos tener es el de haber hecho feliz a tanta gente.
El secreto del Valencia del ‘doblete’
Ahora se ve al Atlético de Madrid del Cholo que ha ganado varias ligas, que llega lejos… El Sevilla de Unai hace unos años que ganó varias Europa League. En el caso tuyo como jugador, cuando tú estabas ahí dentro en un equipo que conseguía éxitos. ¿Sientes que lo disfrutaste como tenías que disfrutarlo o no?
Mucho menos, creo que si lo hubiésemos disfrutado mucho más, no hubiésemos conseguido tanto. Yo creo que éramos un equipo muy exigente, muy exigente a nivel individual, muy exigente a nivel colectivo, es verdad que cuando vas consiguiendo también vas subiendo los egos, tu categoría como futbolista o como equipo va subiendo. De hecho yo creo que siempre se ha dado en el mismo orden, ganábamos, el año siguiente nos costaba un poco, luego nos volvíamos otra vez a meter, porque es muy difícil ganar lógicamente, y aquí en esa época se convirtió como algo que teníamos que estar ahí sí o sí, y eso a veces también es injusto, porque los contrarios juegan, porque te enfrentas a dos poderosos entre Madrid y Barcelona que siempre están, pero no lo disfrutamos tanto como nos hubiese gustado, yo creo que lo estamos disfrutando mucho más después de sentir un poco más ese cariño en la gente. Es verdad que cuando las cosas no van bien en los clubs, siempre vienen los recuerdos anteriores, los bonitos, que no me parece justo para la gente que ha ido después de nosotros, porque es muy complicado conseguir lo que conseguimos nosotros, pero bueno, no quiere decir que no hayamos vivido bien, pero para mí disfrutar es otro tipo de cosa.

La plantilla del doblete del Valencia CF / VCF
Ahí el equipo ganaba un partido y ya estaba pensando en el siguiente, ¿no?
No, pensábamos en el siguiente entrenamiento. El siguiente entrenamiento era el momento donde teníamos que otra vez apechugar y correr y trabajar y ser intensos. Yo creo que la mentalidad que teníamos y cuando te relajabas entre todos, siempre nos metíamos esa presión, esa intensidad… Había unos entrenamientos que siempre teníamos esa chispa para apretarnos mutuamente. Para mí jugar en el Valencia no era una situación fácil, si no venía otro y te comían, y eso no se podía permitir.
La gente no solo guarda ese cariño como jugador, sino que cada vez que hay un cambio de banquillo en el Valencia, hay muchos alineados que hablan de Curro Torres, de que piensan en Curro como una figura futura en el banquillo del Valencia. Hace poco en La Banda, en el programa de À Punt, decías que no tienes dudas que en cualquier contexto en el que esté el Valencia, asumirías el cargo.
Hay que matizar muy bien, porque la gente luego habla y piensa que estoy diciendo algo diferente, mi objetivo como entrenador es ser entrenador del Valencia, es mi objetivo el máximo que puedo tener. No sé si lo voy a conseguir, no sé si me va a llegar en algún momento o cuándo puedo llegar a serlo.

Curro Torres en las instalaciones de Superdeporte / Fernando Bustamante
El Valencia actual
Tan cierto es que es injusto con las generaciones de después, como que entre ese Valencia y el actual hay mil mundos de distancia
El otro día contra Mallorca me gustó bastante, creo que hizo un partido muy completo, creo que el equipo, espero que coja esa regularidad y un poquito más de resultados. No sé hasta dónde, pero creo que ahora, después del partido del Betis, ha dado un pequeño cambio a nivel de sensación. El día del Sevilla, ahí no se dio una sensación todo lo buena que se venía dando, pero yo creo que el equipo ahora da una muestra de poder conseguir una mejoría. Creo que no hay tan mal equipo como para estar en esa situación y estoy convencido que con el trabajo del cuerpo técnico, con los jugadores, cuando ellos también cojan un poco más confianza los resultados llegarán. Al final a nivel mental a todo el mundo le viene bien para poder soltarse, por lo menos colocarse en una situación un poco más cómoda. Mira lo que se consiguió el año pasado en la segunda vuelta, que estás en una situación más cómoda y que no sabes si vas a estar más arriba o más abajo, pero por lo menos no sufrir. Esperemos que sea así, ahora está el mercado de invierno también. Quizás se pueden incorporar jugadores que puedan ayudar para tener un abanico mucho más amplio y eso al entrenador también le va a ayudar muchísimo.
¿Cómo viste al equipo en el último partido?
Estuve en el campo viendo el partido contra el Mallorca, excepto en situaciones de finalización que quizás faltó algo más, de oportunidades más claras para poder ganar el partido, yo creo que el Valencia fue el dominador del partido en conjunto general y a mí me gustó. Estuvo en campo contrario, estuvo mejor en fútbol, el Mallorca tuvo dos o tres momentos y en el fútbol todo puede pasar, incluso son partidos que a veces nos cuesta poder entender que eres superior, que no consigues materializarlo con goles y que al final puedes perderlo, y esas cosas pasan en el fútbol y a veces no se puede controlar porque quieres ir a ganarlo, porque el Valencia fue a ganar el partido y en alguna contra que tuvo el Mallorca, incluso se pudo llevar el partido.
Su ‘Mestalleta’ enganchó al valencianismo
Vamos ahora a tu etapa en el ‘Mestalleta’. ¿Cómo lo viviste?
Creo que el proceso fue muy bueno, el proceso de tener a jugadores muy jóvenes, ver cómo fueron evolucionando y que luego el rendimiento que dieron me lo pasé muy bien, me hizo mejor entrenador. Traté de aportarles todo lo que yo entendía que tenían que aportarles, pero luego ellos dieron un rendimiento excepcional. Verlos entrenar no solamente jugar, verlos entrenar era algo, para mí, un disfrute diario. Creo que fue una de las cosas que incluso los chicos se sentían más contentos, yo creo que conseguimos incorporar a mucha gente, muchísima gente, porque les gustaba verlos jugar. Creo que conseguimos que la gente se aficionase a venir a vernos, ya que más allá de poder ganar, conseguimos meternos en una dinámica muy buena. Sinceramente se lo decía a ellos… «No necesitáis que esté yo, jugáis solos. Sabéis lo que tenéis que hacer». Incluso muchas veces en los descansos, ellos ya cogieron cierta experiencia, esa personalidad, entre ellos se mosqueaban antes de empezar a hablar yo. Si trabajamos esto, hay que hacerlo. Ellos mismos se autoexigían también, por lo que hablábamos antes del equipo nuestro cuando jugábamos, ellos se convirtieron en un equipo muy exigente a pesar de ser niños, a pesar de ser jugadores muy jóvenes, pero llevan dos años jugando en segunda B y eso también te da cierta ventaja. Creo que llegamos en ese momento bueno.
Conseguimos que la gente se aficionase a ir a ver jugar al Mestalla
Tú de aquel equipo que cogiste, hay algún jugador que dices, tenía claro que iba a ser jugador de primera y no lo ha sido. ¿Hay alguno que digas, no me lo explico porque yo en el día a día veía que este jugador era un ‘avión’?
Yo lo tengo claro. En ese filial ya no teníamos a Carlos Soler porque ya estaba más arriba, o Rafa Mir por ejemplo, que con el potencial que tenía era solamente ordenarlo un poco porque físicamente tenía un potencial y luego cambiarle un poco la mentalidad que tenía. ¿Quién más había ahí? Bueno, Nacho Vidal estaba claro, Lato estaba claro, eran jugadores que no sabíamos el nivel en el que podían estar, pero sabíamos que iban a ser jugadores Primera. Antonio Sivera, portero de primera división, clarísimo, que es una pena que no esté en su equipo que es el Valencia. Pero luego yo tengo claro que quien era un futbolista brutal y que lo he hablado con él es Nacho Gil.

Curro Torres, en su etapa como técnico del Valencia Mestalla / SD
Lo has tenido muy claro en cuanto has escuchado la pregunta.
Lo tengo claro. Él sostenía en momentos cuando el equipo no estaba bien. Lo sostenía él porque sigue teniendo una personalidad… de hecho está jugando francamente bien en el Tenerife ahora, pero es un futbolista que para mí podía haber jugado en primera división claramente, pero claramente es claramente y quizás se ha dado cuenta tarde. No es tarde, pero quizás ese cambio mental lo dio tarde. Aunque no siento que sea tan así. Simplemente cuando sale del Mestalla, que es normal, porque creo que fue de lo mejorcito a nivel de rendimiento y también creo que fue la causa de nuestro no ascenso, el hecho de perderlo por sanción en el último partido contra Albacete. Tenía claro que él iba a estar, o por lo menos tener la oportunidad, eso lo tenía clarísimo. Pero ahí es donde tienes que dar un pasito más para poder mantenerte. A mí personalmente me tenía enamorado en todos los sentidos, a pesar de pelearme con él muchísimo. Muchísimo, porque le costaba. Porque él iba a su ritmo y entrenaba, parecía que tenía 35 años y tenías que estar todos los días detrás de él, pero luego es verdad que cuando salía a jugar era diferencial. Consiguió cambiar un poco, que no tenía estadísticamente gol, y al final en esa temporada creo que cambió un poquito más en ese sentido y ya fue más efectivo.
En el tiempo en el que estuviste en el Mestalla, hubo también varios cambios de entrenadores en el primer equipo, momentos en los que estuvo Voro como interino… ¿Crees que en alguna de esas etapas mereciste tener tu oportunidad de dirigir al primer equipo unos partidos para probar tu valía?
A ver, creo que en todas, pero principalmente porque mi mentalidad es que si tienes un entrenador dentro de un segundo equipo, un filial, tiene que estar pensando en que aunque sea un día hasta que se pueda traer un entrenador puede coger al equipo… Pero bueno, afortunadamente lo cogió Voro, lo hizo francamente bien y en eso no hay ningún tipo de excusa, ni reclamación. Simplemente sí que es verdad que uno de los motivos por los que me marché en ese momento era por eso, había 4 o 5 cambios de entrenadores y viendo que no tenía esa proyección para poder estar con la posibilidad de estar en el primer equipo, decidí marcharme, aún no teniendo nada en ese momento.
¿Puede ser que defina más al Curro Torres entrenador la primera temporada que la última, cuando coge a un Mestalla en descenso y lo salva subiendo juveniles y con una propuesta atrevida?
Hicimos lo que creíamos que teníamos que hacer, también es verdad que va con nuestra idea. Al final el hecho de salir con el balón jugado o intentar hacer cosas a través del balón es una forma de defenderte, los partidos igual no los ganas porque tengas el balón o salgas con el balón jugado, pero es una manera de tenerlo tú el mayor tiempo posible. Es tratar de que el equipo se convierta en ese equipo compacto, aguerrido, intenso cuando no lo tiene. Y eso cuando tú tienes el balón, si estás bien colocado, si estás bien concentrado, provocas también que el equipo rival no sea capaz de reestructurarse y hacerte daño.
Y había buena plantilla
Es un trabajo que se tiene que hacer, pero nosotros en ese equipo cuando llegamos quizás no era el mejor como equipo, pero a nivel individual teníamos muy buenos futbolistas y tratamos de convencerles de eso. Ellos al final se sentían cómodos. Teníamos a Gayà, a Salva Ruiz, a Robert, a Portu, a Jaume, a Tendillo, a Chumbi, a Hiroshi, a Fernando Cano… Al final lo que hicimos es evaluar que era una plantilla no lo suficientemente en todos los puestos bien ordenados, pero con materia prima, y subimos jugadores con posiciones muy claras de lo que nos podían dar. Lo hicieron todos ellos, Manu Molina también… Futbolísticamente creo que teníamos un equipo para estar en ascenso, para mí, que no se consiguió, porque al final te metes en una dinámica, pero creo que teníamos un equipo muy bueno.
Un técnico valiente
Dicho lo cual, dentro de los matices ¿Cuál es el estilo de Curro Torres como entrenador? ¿Con qué se identifica?
Somos un cuerpo técnico muy metódico a nivel práctico, me gusta ir a por los rivales, me gusta convencer al futbolista de que hay que ir arriba a presionar, para eso necesitamos estar físicamente lo suficientemente bien como para soportarlo, porque es exigente. Y luego con el balón me gusta trabajar absolutamente todos los momentos que se puedan dar, para que el futbolista lo llegue a interiorizar y hacerlo luego ya libre. En la vez que tú ya tienes un plan táctico de lo que tú quieres, tanto con balón como sin balón, el futbolista luego te lo interpreta solo. Y luego tienes que intentar ayudarle a poder tomar decisiones, si chuta y a lo mejor tiene un pase, son acciones más individuales, pero a nivel colectivo me gusta trabajar mucho, me gusta ser un ‘hijo de puta’ en el campo, que mi equipo sea competitivo, y con balón también. No me gusta el ritmo lento, no me gusta dar pases por darlos, y tratar de que las cosas tengan su sentido. Es un trabajo que tienes que machacar, machacar, asumir el riesgo que te puedes equivocar, y eso a veces no lo entendemos, porque es muy bonito cuando las cosas salen bien, pero cuando las cosas no salen bien, todo el mundo es con un «no, que para qué quieres tener el balón, mejor tirar un largo…».

Curro Torres levanta también la Supercopa estonia / RRSS
Si no eres ganador, el 80 por cien de los balones no eres capaz de poder ganarlos, no tienes ese perfil de jugadores, no te sirve en ningún momento. Entonces es tratar de ayudarles a entender en diferentes contextos de partido qué es lo necesario. Pero al final es eso, a mí me gusta tener el balón como una forma de poder defender sin ser kamikazes, y en eso sí que hemos evolucionado un poco, quizás éramos más kamikazes antes, y ahora tratamos de entender un poquito todo bien, y sobre todo es la mentalidad que tengan los jugadores.
En conversaciones con otros entrenadores, hay uno que me viene a la cabeza, me decía que cuando se llevaba el balón parado, le decía al lanzador o al segundo lanzador si estaban convencidos de la acción, si de verdad les convencía lo que iban a hacer, y sobre todo a la persona a la que iban a buscar.
Tú debes de preguntar al jugador por si luego hay una pérdida, si de verdad creen la jugada o si creen la acción. Yo hablo con una plantilla muchísimo. Yo necesito saber su opinión. Necesito saber la sensación que tienen dentro del campo. Y ellos lo saben. Una vez que están trabajando, lo saben. Tontos no son. Y corregimos. Y a veces vas en el camino para buscar también un poco lo que tú quieres buscar del futbolista, pero claro. Yo he tenido muchas discusiones, muchas conversaciones con Soto, que es el encargado balón parado y es espectacular cómo lo trabaja. Llegó un momento, en el segundo año, que metimos una cantidad de goles al balón parado brutales.
Este año pasado, por otra parte, nos estaba costando más y yo le decía a Soto, escucha a los jugadores. ¿Quieren el balón que lo coloques aquí y ellos como burros meterse 4 o 5 a rematar? Bueno, no pasa nada, pues hacemos así. Si ellos están convencidos de que eso nos van a dar, lo vamos a hacer. Lo primordial es tener un lanzador que lance bien. Eso es lo primordial. Y luego ellos este año se notan y quieren que 2 o 3 vayan a buscar el balón. Pues bueno, vamos a hacerlo así, más práctico con ellos y ya está. No pasa nada. Al final el objetivo es el mismo. Yo soy más de tener preparado cosas. Lo mismo que a nivel táctico, a nivel de juego, para mí todo es entrenable. Saque de banda es, balón largo… Todo. Y cuanto más lo entrenes, más posibilidades tienes de hacer las cosas bien. Yo soy de escuchar cosas coherentes para poder sumar, pero no el ego propio o reflexiones que buscan el egoísmo del propio jugador.
La última. En unos días empieza 2026. ¿Cuál es el propósito, cuáles son los deseos de Curro Torres para este 2026?
Bueno, soy un afortunado. Tengo cuatro hijos maravillosos. Tengo una familia maravillosa. Tengo a mi padre, ahora malito, que afortunadamente sigue aguantando y luchando. Y en ese sentido que continúe y que mis hijos estén bien. Y luego, a nivel profesional, que tengamos la oportunidad. No sé dónde, porque el mercado español cuando sale fuera es una de las cosas que a mí me da más rabia. Parece como que no es fútbol. Parece que lo que hemos estado trabajando no es fútbol y sigue siendo fútbol en todos lados. Que tengamos la oportunidad de poder tener un proyecto bueno y poder trabajar. Lo que te he dicho antes. Ya estamos impacientes por coger. El tiempo va pasando. Y bueno, imagino que como yo estarán muchos compañeros también y estaremos esperando. Entonces, dónde, no lo sé. Si es en España mejor y si no, pues fuera. Porque una vez que ya he salido no tengo ningún tipo de temor a la hora de volver a irme fuera.
Lo único problema es que la distancia te impide un poco disfrutar más de mis hijos en este caso. Que todos sigan de la misma forma que están. Que mi hijo siga trabajando. Que el otro cambie la mentalidad, que tiene posibilidades muy buenas de poder divertirse mucho más con el fútbol. Y que lo pueda conseguir. Que el mayor acabe la carrera y encuentre trabajo. Y que mi princesa siga de la misma forma que está, que es a niña de mis ojos. Porque eso es lo que pido. Cosas normales.
Lo demás, afortunadamente, lo tenemos todo. Y que se acabe toda la mierda que hay alrededor de todos los sitios. Que Valencia cambie también en todos los sentidos. Y que podamos volver otra vez a tener una ambición o estar todos mucho más contentos en todos los sentidos.