África Baeta y Sara Gandara han brillado con luz propia en la noche más chispeante del año. Convertidas en auténticas divas, han dado las Campanadas … para ETB2 desde la Plaza Nueva de Vitoria, donde numerosos vitorianos se han reunido para celebrar con ellas esta gran fiesta de Nochevieja, en la que no han faltado la música y los fuegos artificiales. Una de las sorpresas de la noche ha sido la actuación especial de Aiora Renteria, cantante de Zea Mays, y Francis, de Doctor Deseo, que han interpretado el mítico ‘Corazón de Tango’ desde la Catedral de Santa María. Pero, sin duda, otra de las grandes sorpresas han sido los looks de las presentadoras. África y Sara han recibido el 2026 enfundadas en dos espectaculares diseños de alta costura creados por el modisto Eder Aurre, que no solo reflejan lo mejor de la artesanía vizcaína, sino también la maestría de la confección de autor. Los vestidos, descritos como «dos obras de arte» por las propias presentadoras, están cargados de detalles cuidadosamente pensados.

Eder ha creado, «en tiempo récord», dos vestidos que destacan tanto por su envergadura como por la precisión de su ejecución. «El de África lleva 22.000 perlas de diez tamaños diferentes, bordadas a mano, mientras que el de Sara, 12.000 cristales», explica el diseñador portugalujo, de 32 años, visiblemente emocionado con el resultado. «Nunca antes había confeccionado algo de tal magnitud. Pesan 10 y 15 kilos. Es la vez que más me he acercado al concepto de alta costura», añade orgulloso, destacando el carácter laborioso y artesanal de sus diseños.

Asier Gómez

Es la quinta vez que África confía en el modisto vizcaíno para crear el diseño más especial del año. «Eder es increíble: tiene la humildad del sabio y la creatividad del artista. Te escucha de verdad, te entiende con sensibilidad y transforma lo que percibe en obras únicas, hechas a medida, que encajan perfectamente con tu personalidad. Es un regalo para mí tener la suerte de que me vista», asegura a Bizkaia Dmoda.

En esta ocasión, Eder Aurre ha creado para África un vestido joya con escote palabra de honor y un marcado carácter arquitectónico. La silueta recta se construye sobre una base rígida de mikado de seda, que aporta definición y precisión al conjunto. La superficie del cuerpo y la parte frontal de la falda están bordadas a mano con alrededor de 22.000 perlas de diez tamaños distintos, lo que hace que el vestido pese hasta 10 kilos. «Es un diseño muy complejo y probablemente el trabajo más desafiante que he realizado. Durante dos semanas, hemos trabajado hasta diez horas al día, exclusivamente en estos vestidos, sin distracciones. Ha sido posible porque no estamos en temporada de novias y porque todo el equipo se ha volcado en el proyecto», explica el portugalujo, que durante el resto del año se dedica a confeccionar diseños nupciales y vestidos de invitada.

Este trabajo artesanal, realizado a mano en su atelier en Portugalete, consigue una textura única y un acabado impecable, propio de la alta costura. La falda, que mezcla el bordado con una pieza fluida en crepé de seda blanco y se extiende en una larga cola, aporta contraste, movimiento y una línea elegante, equilibrando el peso del bordado con una perfecta armonía de materiales. «Ya conozco lo que le gusta a África, su silueta y lo que más le favorece. Y ella lo pone muy fácil. He notado una evolución desde el primer diseño que le hice. Ahora me arriesgo más, sobre todo en materiales. Busco un toque más contemporáneo, con más ADN. A medida que te sientes más seguro, arriesgas más. Ya no te preocupas tanto por si gustará o no, sino por hacer algo con lo que te sientas orgulloso», asegura Eder, que ha heredado la pasión por la moda de su abuela Dolores, que fue modista.

Asier Gómez

El diseño se completa con un choker joya, una pieza independiente que acentúa el carácter escultórico del look y le añade un toque contemporáneo y sofisticado. En la sesión de estudio, realizada por el fotógrafo bilbaíno Asier Gómez, África luce sortijas originales de los años 50 con brillantes en talla antigua, pendientes de estilo Hollywood y una pulsera rivière de diamantes, todo de la firma Joyas El Sardinero.

12.000 cristales bordados

Sara Gandara, por su parte, ha deslumbrado con un vestido de silueta tubo y escote halter, confeccionado en un tejido completamente cubierto de pedrería de cristal natural. El diseño incorpora 12.000 cristales bordados a mano, dispuestos con precisión para garantizar un acabado digno de la alta costura. «Es precioso y me siento muy yo», afirmó durante la promoción de las Campanadas.

Asier Gómez

Su vestido, que pesa 15 kilos, ha requerido una estructura interna meticulosamente elaborada que asegura estabilidad, sujeción y una caída perfecta sobre el cuerpo. Este tipo de técnicas, utilizadas en la época dorada de la moda, han sido claves para crear un ajuste impecable y mantener la elegancia del diseño. «Estos vestidos son casi esculturas. Incluyen por dentro corset, ballenas, fajin, y cinco capas de tejidos para que se ajusten bien y no caigan. Por eso, no van colgados en perchas, sino en cajas para que no se deformen», explica el modisto vizcaíno.

Asier Gómez

El conjunto se complementa con una capa de tafetán, que aporta volumen y una caída estructurada. Esta pieza, con su acabado mate y arquitectura limpia, equilibra perfectamente el brillo del vestido, añadiendo un contraste de texturas que refuerza la presencia escénica del look. En cuanto a las joyas, en las fotos de estudio, Sara lleva el conjunto ‘Carolina’, compuesto por pendientes y sortija de oro y diamantes, de Joyas El Sardinero. «Es la primera vez que la vestía y ha hecho muy sencillo todo el proceso. Dice que se siente ella misma, con su esencia, sin ir disfrazada, y eso para mí es la clave del éxito», asegura.

Asier Gómez

Eder, que ha celebrado la Nochevieja con su familia en su casa de Portugalete, donde no podía faltar su querido aitite Martin, de 101 años, reconoce que le invaden los nervios a medida que se acerca la medianoche. «Me pongo cardiaco, se me cierra el estómago». Aunque, curiosamente, nunca se ha comido las uvas: «Mi familia sí, pero yo nunca. De pequeño no quería tomarlas y a veces pienso que ya toca, pero como me ha ido bien así…». Le ha ido tan bien que despide otro año lleno de éxito y nuevos aprendizajes. «Hacer las Campanadas siempre supone un reto. Cada año me exijo más, me esfuerzo por mejorar y sorprender. Es el broche de oro, porque me permite salir de mi zona de confort y explorar nuevas ideas. Estoy súper satisfecho con el trabajo que he hecho y, sobre todo, con el equipo que tengo. Sin ellas, no habría sido posible», asegura el creador vizcaíno, que conserva la humildad de aquel niño que soñaba con ser diseñador mientras leía las revistas de moda con su madre.