Los números verdes se han apoderado de la mayoría de las bolsas, pero algunos indicadores han logrado sacar matrícula de honor durante 2025 y, unos pocos, han suspendido y esperarán el 2026 para tratar de recuperar. El Ibex 35, que cierra en máximos históricos, ha sido uno de los alumnos aventajados gracias a una subida cercana al 50% y se sitúa como el más alcista entre las grandes plazas mundiales, aunque algunos índices emergentes o más desconocidos han logrado arañarle algún punto porcentual extra.
Entre los selectivos más alcistas, como es el caso de las bolsas de Ghana (79,2%) o Zambia (65%), juega un papel destacado la evolución de algunas materias primas o commodities como los metales preciosos. Tanto el oro como la plata han marcado máximos históricos durante este curso tras anotarse una revalorización del 66% y 155%, respectivamente, lo que ha animado la cotización de las compañías que exploran y explotan este tipo de minerales.
Otra temática de moda y con multitud de voces alertando de una burbuja, como es la inteligencia artificial (IA), explica que el Kospi coreano se sitúe entre los más alcistas. Además, y por si fuera poco, contó con el aliciente de la victoria en las elecciones presidenciales del liberal Lee Jae-Myung, que decidió llevar a cabo distintas reformas que animaron a los parqués de su país. «La estabilidad política debería propiciar nuevos avances en el gobierno societario y una mejora de las valoraciones de las acciones coreanas, que son más baratas que las de sus homólogas mundiales y de los mercados emergentes», según señalaba Fidelity en sus perspectivas de cara a 2026 presentadas a mediados de diciembre.
Estas plazas son la cara, pero la cruz son las bolsas de Líbano y Dinamarca, por dos razones bien distintas. El país asiático está marcado por una situación geopolítica que no favorece a sus mercados, ya que al colapso económico se suma su profunda crisis institucional, con una fuerte influencia de Hezbolá y constantes bombardeos por parte de Israel.
El horizonte se vislumbra, por tanto, delicado para el Líbano y la atracción de inversores. «La situación sigue siendo volátil, con un alto coste humano y un impacto significativo en la estabilidad regional. Este conflicto es un recordatorio de la complejidad de la situación en Oriente Medio y la necesidad urgente de soluciones pacíficas y sostenibles», tal y como señaló el IEB en sus ‘Perspectivas de la Economía Mundial 2026’ elaboradas por Aurelio García del Barrio, economista y director del Global MBA con especialización en Finanzas.
El otro gran castigo, y en un mercado desarrollado, ha sido la bolsa de Dinamarca por el batacazo que ha sufrido Novo Nordisk. La compañía, que se desplomó un 46% en 2025, ha pasado de capitalizar 373.720 millones de euros y ser la más valiosa de Europa a 195.729 millones. ¿El motivo? Varios: la revisión a la baja de su previsión de ventas para uno de sus fármacos estrella como es el adelgazante Ozempic, la elevada competencia de Eli Lilly y los malos resultados clínicos en su ensayo contra el Alzheimer. Además, otro de los gigantes del selectivo como es Orsted, también ha sufrido un revés por las políticas de Donald Trump contra las renovables, con la paralización de un megaproyecto eólico en el país.
Los números verdes se han apoderado de la mayoría de las bolsas, pero algunos indicadores han logrado sacar matrícula de honor durante 2025 y, unos pocos, han suspendido y esperarán el 2026 para tratar de recuperar. El Ibex 35, que cierra en máximos históricos, ha sido uno de los alumnos aventajados gracias a una subida cercana al 50% y se sitúa como el más alcista entre las grandes plazas mundiales, aunque algunos índices emergentes o más desconocidos han logrado arañarle algún punto porcentual extra.