La música ha reclamado su trono en una Nochevieja que ya es historia de la televisión, pero no sin generar una intensa controversia que ha encendido las plataformas digitales desde el primer minuto del año. El plato fuerte de la programación de RTVE antes de las uvas ha sido el esperadísimo regreso de La Oreja de Van Gogh junto a Amaia Montero. En una actuación grabada en el emblemático Palacio de Miramar de San Sebastián, la banda donostiarra ha presentado oficialmente su nuevo single, «Todos estamos bailando la misma canción», marcando el inicio de su etapa tras la sonada salida de Leire Martínez.

Sin embargo, lo que estaba planteado como un reencuentro cargado de nostalgia y emoción se ha visto empañado por un aluvión de críticas en redes sociales, centradas principalmente en la figura de la vocalista. El estilismo elegido por Amaia Montero ha sido el principal blanco de los comentarios en X (antes Twitter) e Instagram. La cantante ha optado por un diseño de vanguardia que jugaba con volúmenes arriesgados y texturas poco convencionales, una elección que muchos internautas han calificado de «poco favorecedora» o «desconectada de la elegancia del entorno».

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Mientras sus seguidores más fieles defendían su libertad creativa y su valentía al romper moldes, los detractores no han tardado en convertir su vestuario en carne de meme, cuestionando si el look estaba a la altura de un regreso de tal magnitud.

Más allá de la estética, la sombra de Leire Martínez ha planeado sobre toda la actuación. Gran parte de la audiencia no ha perdonado la frialdad que, a su juicio, transmitía la puesta en escena, señalando una evidente falta de conexión emocional entre los músicos y la cantante tras casi dos décadas de separación. Los comentarios más duros hablaban de una actuación «robótica» y recordaban con nostalgia la energía que Leire aportó al grupo durante los últimos diecisiete años.

A pesar de los nervios visibles en Amaia, que defendió el nuevo tema con su inconfundible y personal color de voz, el debate nacional está servido: para unos es la vuelta de la verdadera esencia del grupo; para otros, un regreso forzado que ha empezado con un importante traspié de estilo y carisma.