Tres fotos para una visión triangular de la historia de Málaga. Triangular alude a la operación topográfica que permite levantar el mapa de un lugar. … En ‘Estampas de Málaga. Memoria SUR’, el historiador Javier Ramírez sigue este concepto para situar algunas fichas de un posible mapa fotográfico, y casi sentimental, de Málaga. Y lo hace en los tres parámetros de las cámaras fotográficas mecánicas: enfoque, profundidad de campo y tiempo. El resultado: un enfoque personal que escoge y comenta las capas que el tiempo dibuja. Bienvenidos a esta historia visual.

1960. Cabalgata de Reyes

Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo Histórico Fotográfico UMA

Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo Histórico Fotográfico UMA

Se diría que es una carroza de carnaval. Un gallo desplumado y despavorido parece huir de un voraz pez que, saltando olímpicamente sobre una ola, pretende engullirlo. Una palmera, en contraste con la orla de ramos de pino que ribetean el contorno del carruaje, completa la escena. De telón, un escudo circular con el número 27 en el centro de dos alas desplegadas. Pero no, no es carnaval; su celebración ha quedado prohibida en todo el territorio nacional, con la exclusiva excepción de Cádiz y Canarias. Estamos ante una de las carrozas que desfilan por la Alameda en la cabalgata de Reyes el 5 de enero de 1960. Concretamente, es la que monta el Ala 27 de Bombardeo Ligero, unidad que tiene su sede en la Base Aérea de Málaga. Así lo acredita en esta imagen la escolta de un cabo de «gurripatos» -como se llama cariñosamente en Málaga a los soldados de la Base- y, en otras fotos de aquel año con el mismo motivo, el Land Rover Santana del Ejército del Aire que tira del artefacto. Completan la escena un grupo de pastorcillas y pastorcillos. La trasera se cierra con los 3 Reyes Magos dibujados por conocido pintor.

1961. Cabalgata de Reyes

Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo Histórico Fotográfico UMA

Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo Histórico Fotográfico UMA

Al año siguiente, la interpretación de la carroza de la Base Aérea de Málaga es más fácil: un potente caballo alado tira de un trineo que anuncia la llegada de los Reyes Magos. En el panel frontal, la leyenda 27 ALA Bombardeo Ligero y su escudo, ayuda a descifrar, desde la perspectiva actual, el cargado simbolismo de la escena del año anterior. El emblema, además de las alas que aluden a la aviación militar, incluye tres dibujos muy significativos: el de un gallo; otro, de un pez (un boquerón, para algunos un chanquete), ambos con sombrero flamenco y una palmera; alusión directa a las tres sedes que ocupó el ALA 27 hasta aquel momento. Dos en Andalucía: Morón de la Frontera, 1957 (de ahí la figura del gallo) y, 1959, Málaga (el boquerón). Entre estas dos fechas, una corta estancia en la base de Gando (la palmera canaria). La unidad estaba integrada por aviones de combate B2I, copia nacional de los famosos Heinkel 111 alemanes. En 1968, no existiendo otros Heinkel 111 que los españoles, se recurrió a ellos y a sus pilotos militares para el rodaje de la película La batalla de Inglaterra. Pero esa es otra historia.

1961. Cabalgata de Reyes

Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo Histórico Fotográfico UMA

Fondo Bienvenido-Arenas. Archivo Histórico Fotográfico UMA

Cuatro caballitos de mar, de los que aquí vemos dos, cabalgan sobre las olas tirando de una concha marina. De ella emerge una sirenita de singular figura y espléndida cabellera negra. Es el carruaje que el simpático Club Vespa ha diseñado para ese año. En la cabecera, abre camino una nutrida batería de motos de la misma marca pilotadas por marengos descalzos y en la que no faltan algún que otro sidecar. Sigue a la carroza, una doble línea de motos Vespa, esta vez cubierta la cabeza de los pilotos con una caperuza de boquerón. La comitiva se acompaña de una banda escolar de pulso y púa que pone música propia sobre el ruido de los motores. El éxito está asegurado. Los organizadores cuentan con un público incondicional: son –o desean fervientemente ser– usuarios del escúter más popular del momento. El gran caudal de fotografías que muestran a nuestra sirenita acredita que es uno de los motivos más valorados. Lo que nadie podía imaginar –ni, por supuesto, ella– es que la protagonista, Ketty Doblas, de esta exitosa composición escénica vinculada a la tradición marinera, llegaría a distinguirse como una de las grandes fotógrafas que Málaga ha dado.