Miércoles, 31 de diciembre 2025, 16:18
Catorce clubes después, Álex Gálvez (Granada, 1989) decidió volver a casa hace ahora un año tras rescindir su contrato con el Recreativo de Huelva en Primera RFEF. No era ni un adolescente cuando salió a probar suerte a la cantera del Albacete y ahora, y tras competir en Primera división con el Rayo o el Eibar, sigue disfrutando del fútbol pero en la quinta categoría nacional con el Arenas de Armilla. «No me retiré, como se dijo; aún me quedaba el gusanillo de jugar pero cerca de mi familia», comparte con IDEAL como líder de la defensa del equipo que dirige Jorge Molina y que se ha pasado casi toda la primera vuelta del campeonato en ‘play off’ de ascenso con el objetivo de subir.
«La verdad es que estoy muy contento; me lo estoy pasando bien», reconoce Gálvez, que declinó ofertas de Primera RFEF incluso para jugar en el Arenas. La calidad tanto humana como profesional que Jorge Molina, su cuerpo técnico y la plantilla vienen ofreciéndole está sacándole el regusto amargo que le dejaron sus últimos meses en Huelva. «Es el club decano del fútbol español y quizás por ello demasiado exigente también, unas veces con razón y otras sin ella; está en pleno proceso de reconstrucción después de muchos problemas económicos y administrativos y dejé de sentirme cómodo», justifica.
«Veníamos de hacer una buena temporada pese a tener uno de los presupuestos más bajos del grupo, y de hecho nos quedamos a las puertas del ‘play off’ al perder precisamente en Los Cármenes con el Recreativo, y Abel Gómez me ofreció renovar pero ya por otoño empecé a sentirme agotado mentalmente y decidí salir y volver a casa», abunda el futbolista granadino. Ya por entonces tenía decidido orientarse hacia la que tiene «casi al 100% decidido» que sea su próxima faceta en el fútbol, la de entrenador, pero Jorge Molina le convenció para seguir.
«Ya sabía que Jorge era una persona fantástica de enfrentarnos y tener amigos en común y coincidir y está sorprendiéndome con todos los conceptos tanto técnicos como tácticos que tiene aunque todavía esté empezando como entrenador aunque tampoco esperase menos por todos sus años en la élite como futbolista», esgrime Gálvez. «Tenerle como técnico fue un aliciente, como la dinámica de entrenamientos por la mañana, y la verdad es que formamos un equipo muy curioso que está compitiendo de forma excepcional», subraya.
«Sabemos que el club hizo un equipo para subir y creo que estamos respondiendo bien. Tuvimos un pequeño bajón, con algunas lesiones, pero tenemos muchas ganas de retomar la competición y mantener la buena dinámica», se congratula el central, que está disfrutando particularmente de los derbis «después de tantos años». «Es bonito tener tantos equipos de la provincia en la categoría, con chicos de muy buen nivel; se agradece», celebra, aunque uno de ellos sea el filial del Granada tras dos descensos. «Me sentí extraño al jugar en la Ciudad Deportiva contra tantos chavales», bromea.
Gálvez viene formando pareja con un canterano del Granada como Diego López. «Creo que mereció una oportunidad más allí porque me parece un futbolista espectacular para su edad y las lesiones que tuvo. Está demostrando que tiene unas condiciones físicas y técnicas excepcionales, y que solamente está jugando en esta categoría para recuperar la confianza y volver a dar un salto. Creo que va a durar poco en el Arenas, la verdad», reseña con una sonrisa.
«Me siento afortunado»
El granadino echa la vista atrás con frecuencia ahora que juega en Tercera RFEF. «Mis compañeros me preguntan mucho por mi carrera pero respeto mucho a los jugadores con los que compito ahora. Como profesional, siempre me sentí diferente a los demás en cuanto a que tuve que pasar por muchos momentos malos , como cuando estuve diez jornadas sin ir convocado en la cantera del Villarreal, y ahora veo que mereció la pena tanto esfuerzo. El otro día vi que solo un 4% de los futbolistas llegan a profesionales y me siento afortunado, aunque yo mismo me buscara mis oportunidades con mucho sacrificio», reivindica.
Entre sus momentos más especiales recuerda el debut en Primera división con el Sporting o sus años con Paco Jémez en el Rayo Vallecano. «Fue el entrenador que más me marcó porque fue con el que más coincidí pero también el que más me enseñó. Tenía una personalidad espectacular para no casarse con nadie y poner siempre a quien mejor entrenase, y quería que sus equipos tuvieran la pelota y presionaran arriba», apunta. También disfrutó de sus años en el extranjero, tanto en el Werder Bremen alemán como en Catar.
A Gálvez le apena ver al Granada sufrir en Segunda división. «Vi muchos partidos en Segunda B durante la presidencia de mi abuelo, Jimena, y lo sufrí mucho. El club merece estar en Primera o pelear por ascender», enfatiza. Mantiene la confianza, eso sí, en Pacheta: «Es un entrenador con mucha experiencia y siempre hizo un buen trabajo allí donde estuvo. Ojalá pueda meter al equipo arriba durante la segunda vuelta».
A falta de decidir si seguirá o no jugando la temporada que viene en el Arenas, lo único que tiene claro es que en mayo será padre de mellizas. «Será interesante si jugamos el ‘play off’», bromea Gálvez.
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