El 2025 Tadej Pogačar se resume antes por lo que no ha ganado
Es un tema estadístico, cantidad y calidad, todo en uno, todo en el mismo, sé que nos repetimos, pero es cierto, nunca hemos visto nada igual, nunca imaginamos un Tadej Pogačar en nuestras vidas.
Lo del esloveno en este 2025 que ya acaba ha sido, sencillamente, adelantar el reloj de la historia hasta detenerlo en su propio nombre.
Y 2025 ha sido como 2024, mejor que los anteriores y así desde que irrumpiera en la escena durante la Vuelta de hace seis años.
Ya no hablamos de un ciclista de época; hablamos del fin del debate.
Si alguien guardaba con celo el altar de Eddy Merckx, este año ha tenido que empezar a desempolvar el espacio para el esloveno, porque lo que hemos presenciado no ha sido una temporada, sino una colonización del calendario.
Pogačar ha cerrado 2025 con 20 victorias, una cifra que por sí sola asusta, pero que en su caso esconde una voracidad casi patológica.
No gana por inercia; gana por aplastamiento.
Su cuarto Tour de Francia llegó con la solvencia de quien pasea por su jardín, sumando cuatro etapas y dejando a sus rivales —Vingegaard incluido— en esa penumbra de quien sabe que compite por el segundo puesto.
Pero lo que realmente consagra este curso como algo nunca visto es su relación con los Monumentos.
Ganar en un mismo año el Tour de Flandes, la Lieja-Bastogne-Lieja y su quinto Il Lombardía consecutivo —igualando hitos que parecían enterrados en el blanco y negro— es una anomalía estadística.
A eso hay que sumarle que, en su debut en el pavé de la París-Roubaix, fue segundo, y tercero en la Milán-San Remo.
Es decir: podio en los cinco Monumentos en una sola sentada.
No hay precedentes de tal polivalencia en el ciclismo moderno, donde la especialización suele ser la norma y no la excepción.
Por si fuera poco, en Ruanda revalidó el maillot irisado con otra exhibición lejana, marca de la casa, y se enfundó el Europeo, cuya corona defenderá en casa el año que viene.
Ha ganado donde ha querido: desde el desierto en el UAE Tour hasta el granito de las Ardenas con el doblete Flecha-Lieja.
Este 2025, coronado con su tercer Vélo d’Or, no solo nos deja el palmarés más abrumador de la historia reciente, sino la certeza de que estamos ante el mejor ciclista que hayamos visto nunca.
Tadej no compite contra los demás; compite contra la leyenda, y ya le lleva varios minutos de ventaja.

