De dónde viene la tendencia del cabecero tapizado y cómo puedes replicarla en tu casa
Si abrimos las cuentas de Pinterest de nuestros lectores, bajo la carpeta de “Dormitorios” (porque cualquier lector de AD que presuma de ese nombre tiene una carpeta de Pinterest para cada estancia de la casa) seguramente encontraremos, al menos, una referencia con cabecero tapizado de líneas curvas.
No es casualidad. La vuelta del textil como herramienta narrativa, que se ha traducido en los últimos años en revestimientos de pared, alfombras, tapices y tapizados; y el progresivo abrazo de la alta decoración y sus elocuentes estampados han encontrado el matrimonio perfecto en este tipo de cabecero. Un detalle único que llena de intención el espacio y que, por cierto, habla más de nuestras raíces de lo que sospechamos.
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Un cabecero curvo tapizado en Villa Mabrouka. Más fotos aquí.
Andrew MontgomeryLa historia detrás del cabecero tapizado viral
Para encontrar los orígenes que explican el auge de esta pieza tenemos que retrotraernos unos cuantos siglos.
El cabecero con silueta arqueada, a veces lobulado, y con un tejido protagonista se asocia al estilo marroquí o morisco, pero en realidad su semilla se plantó en Al-Ándalus. El arco, en particular el arco de herradura, tiene una presencia especialmente potente en el arte islámico occidental, en especial el que se desarrolló en la Península Ibérica, tal como señala el Dr. Sabahat Adil en su ensayo “Las culturas visualmente vibrantes del Islam del oeste, una introducción”. Sabahat señala cómo el Estrecho de Gibraltar, aunque geográficamente separa Europa de África, “sirvió como puente” entre corrientes estéticas.
En el caso de lo que hoy es España se desarrolló una estética muy específica donde proliferaron el arte y la arquitectura producidos por los musulmanes, sí, pero también por las comunidades judías y cristianas que convivían con ellos y de los que unos y otros se alimentaban. Un ejemplo son los famosos arcos de herradura. “Se cree que los arcos de herradura, que aparecen ampliamente a lo largo de la Península Ibérica, fueron desarrollados por los visigodos, mientras que los arcos con colores alternos se encuentran en la arquitectura Umayyad en el lado este del Mediterráneo”. Ambas referencias se encuentran mezcladas en la medina al-Zahra y en la Mezquita-Catedral de Córdoba; y encontramos muestras de arcos de herradura y polilobulados tanto en la Giralda de Sevilla como en la mezquita Qutubiyya de Marraquech.