El hondarribiarra Txema Olazabal, entre otros méritos dos veces campeón del Masters de Augusta, que recibirá el 19 de enero el premio María de Villota por su trayectoria deportiva en el mundo del golf, ha recordado cómo fueron sus orígenes en la disciplina: «Mi casa estaba rodeada de hoyos de golf y gracias a unas familias que eran socias del club, me permitieron jugar«.

Fueron unos inicios precoces, que con duros entrenamientos le permitieron alcanzar la cumbre de Augusta. Actualmente, Olazabal compite en la categoría senior y el resto del tiempo lo dedica a ayudar «a las generaciones que vienen» y a transmitirles lo que ha aprendido a lo largo de su carrera: «Tienen una perspectiva muy buena y deben estar preparados para momentos duros. Es una vida solitaria y hay que estar preparado para esta soledad».

La importancia de la preparación mental

Txema Olazabal, de 59 años, aconseja a los deportistas tener buena preparación mental: «Hay que cultivarla y entrenarla, seguir luchando con las herramientas necesarias». Durante su etapa profesional ha ganado el Máster de Augusta y la Ryder como jugador y capitán: «Los grandes títulos son los que definen la carrera de un deportista».

Olazábal hace una propuesta acerca de la percepción que tiene la gente sobre el golf: «Lo ideal sería popularizar este deporte con campos públicos para que la gente de a pie lo pueda probar y vea el gran deporte que es y como te prepara para la vida».

Cuestionado por la situación actual del golf, reconoció que la situación, con dos circuitos profesionales, «es complicada» y sin punto de acercamiento a corto plazo. Olazabal no ve un acuerdo entre el circuito LIV, al que se han marchado alguno de los grandes nombres de este deporte como Jon Rahm, y el PGA Tour, el tradicional que dispone de los grandes torneos: «Es una situación complicada y no hay ningún punto de acercamiento entre las partes enfrentadas».

Premio María de Villota también para Pasaban

Junto al golfista hondarribiarra recibirán el premio, que impulsa el Real Club de Tenis de Barcelona, la tolosarra Edurne Pasaban, Vicente Del Bosque, Alex Palou y Paula Leitón, deportistas a las que el galardón reconoce el espíritu de lucha y valor como el que representaba MarÍa de Villota, que fue una destacada piloto de automovilismo, fallecida en el 2013.

Para Olazabal, el reconocimiento es un privilegio y un honor: «Es como cuando ganas uno de los mayores eventos que puedas conquistar en tu disciplina y ves los nombres que están antes que tú».