Yo siempre he sido una firme defensora de que a las cosas se les ponga un final, y cuanto antes y de forma más digna mejor. Pero universos como el de The Big Bang Theory no parecen ir en sintonía con mis ideales.
Para que nos pongamos en contexto: The Big Bang Theory es una de las sitcoms más populares del siglo, con personajes tan memorables que ya han pasado a formar parte de la cultura popular hasta el punto de que cualquiera que no la haya visto es probable que reconozca a sus personajes.
Era una propuesta original, que se distanciaba de otras comedias de situación del momento, y sabía conectar con el público gracias a su mezcla de humor y ciencia. Claro que a Chuck Lorre se le fue la cosa de las manos, como le está pasando ahora a Taylor Sheridan con Yellowstone.
La serie estuvo en antena desde 2007 hasta 2019 y alcanzó las 12 temporadas y los 279 episodios. Fue extensa, pero no se acabó ahí, pues mientras se aproximaba a su final nació una precuela titulada El joven Sheldon, centrada en el personaje principal de la serie original.
En ella nos encontrábamos con la virtud de conocer más a fondo a un personaje queridísimo por el público, así que aún parecía una buena excusa para regresar a este universo mientras la serie original estaba a punto de decirnos adiós.
Este spin-off vio la luz en 2017 y finalizó el pasado 2024, tras siete temporadas y 141 capítulos. Aunque, de nuevo, aquello tampoco era un cierre sino una oportunidad, ya que unos meses después de su final vio la luz El primer matrimonio de Georgie y Mandy.
Estábamos ante otro spin-off, convertido una secuela de la precuela y centrado en el hermano mayor de Sheldon y su esposa. Y aquí la cosa ya se empieza a desviar demasiado, con Chuck Lorre buscando cualquier excusa para seguir explotando la franquicia, acudiendo a personajes cada vez menos relevantes con tal de contarnos una nueva historia con el sello Big Bang.
Por el momento tan solo ha contado con un par de temporadas y 32 episodios, pero ya avistamos el futuro más inmediato en la imparable expansión del universo de The Big Bang Theory en la pequeña pantalla.
Es cierto que el público acérrimo se querrá tragar todo lo que firme Chuck Lorre, pero con la excusa de seguir expandiendo y expandiendo se podrían visitar tantas vidas y tantos universos que nunca habría fin. Quizá por eso el siguiente eslabón en la cadena haya sido Stuart Fails To Save The Universe.
Esta producción llegará a HBO Max en 2026, como un nuevo spin-off que regresa a la serie primigenia para rescatar al personaje de Stuart Bloom, el dueño de la tienda de cómics, y proponer una historia al más puro estilo Marvel -¡cuánto daño ha hecho!-
Stuart se carga el multiverso con un dispositivo diseñado por Sheldon y tiene que restaurar la realidad, aunque por el camino se cruzará con personajes ya conocidos de The Big Bang Theory. En lo que podríamos traducir como el colmo de la falta de imaginación y desinterés.
Cuando ya se han agotado todos los recursos, Chuck Lorre sigue insistiendo en devolvernos a este plano. ¡Pero es momento de decir basta!
The Big Bang Theory está envenenada por una tendencia actual
La televisión es peligrosa, y lleva jugando a este juego de alargar las series sin sentido demasiado tiempo. Recuerdo cómo me desenganché de Vikingos cuando se empeñó en lanzar nuevas temporadas tras la muerte de Ragnar Lothbrok mientras seguíamos a su estirpe ya crecida. Tan solo para que, acabado el material que exprimir, se lanzara una secuela.
O cómo The Witcher, aún antes de perder a Henry Cavill, no parecía consciente de lo mal que estaba desarrollándose que también tuvo su precuela en formato de miniserie de imagen real y sus spin-offs como largos de animación -que terminé dejando de ver-, en una jugada similar a The Boys, con su Gen V y Diabolical.
Y Juego de Tronos corre el riesgo de seguir el mismo camino, lanzando El caballero de los Siete Reinos mientras aún seguimos pendientes de la precuela La Casa del Dragón.
No es una cuestión de saturación, aunque por supuesto que la tenemos, tanto aquí como en casi todas las producciones audiovisuales que no dejan respirar al público, obligando a que la audiencia degluta serie tras serie cuando todavía no ha terminado la anterior que también se desarrollaba en ese universo.
Es una cuestión de creatividad: si tienes la capacidad de pensar y desarrollar tantos mundos y tantos personajes, ¿por qué limitarse a dar vueltas sobre los mismos y no proponer algo único?
Aunque no obtengas algo del todo original o revolucionario, pero al menos que no se resigne a convertirse en el nuevo spin-off de The Big Bang Theory, o cualquier otra serie que marque tendencia.