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La inteligencia artificial es, sin duda alguna, una de las tecnologías más disruptivas de la historia. Desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022, cada vez más personas en el mundo la utilizan por su versatilidad, ya que permite realizar un gran número de tareas: desde escribir correos electrónicos o extensísimos documentos hasta programar, pasando por analizar datos, generar imágenes y vídeos ultrarrealistas (ya no nos podemos fiar de nada de lo que nuestros ojos vean en Internet) o ser un «profesional» en diversos ámbitos, como la salud mental.

Hace unos meses, OpenAI, la compañía tras ChatGPT, anunció que más de 700 millones de usuarios utilizaban su invento. Esta cifra habría aumentado considerablemente, y algunos expertos estiman que podría rozar los mil millones antes de que acabe 2025. A este número hay que sumar las propuestas de otros gigantes del sector, como Gemini de Google, Copilot de Microsoft, Meta AI de Meta, Grok de xAI o Claude de Anthropic. Sumándolas todas, es más que probable que más de mil millones de personas, de un modo u otro, utilicen la inteligencia artificial.

Sin embargo, esta tecnología, aparte de ciertos beneficios, también presenta riesgos y problemas. Por un lado, los despidos masivos de grandes empresas que prefieren la automatización a personal humano. El segundo, que el vertiginoso ritmo de crecimiento de la inteligencia artificial podría provocar escasez de energía eléctrica en el futuro. Y no en décadas, sino en pocos años. Por eso resulta necesario reforzar la red, y una manera de conseguirlo es mediante baterías de gran capacidad.

La batería de flujo de vanadio permite escalar potencia y capacidad de forma segura

 

Batería recargada

El Laboratorio Nacional del Pacífico Noroeste (PNNL) del Departamento de Energía (DOE) de los Estados Unidos de América se dedica a la investigación y desarrollo de ciencia fundamental y aplicada para la resolución de problemas complejos en energía, medio ambiente y seguridad nacional, destacando los proyectos en química, ciencias de datos y terrestres, para crear innovaciones en resiliencia energética, entre otras. Para ello, emplea tecnologías como la inteligencia artificial para acelerar los descubrimientos científicos.

Un agujero negro supermasivo desgarrando una estrella

Una de las instalaciones actuales más importantes del Departamento de Energía en el Laboratorio Nacional del Pacífico Noroeste en Washington es el Grid Storage Launchpad) (GSL), dedicado a acelerar la innovación en tecnologías de almacenamiento de energía para hacer la red eléctrica más fuerte, limpia y resistente. Mediante la colaboración con investigadores de distintas universidades, se forma a la próxima generación de científicos e ingenieros en almacenamiento de energía.

El PNNL ha comenzado oficialmente sus primeras pruebas de baterías de grado comercial en el nuevo GSL, iniciando así un riguroso régimen de pruebas de un año. Este hito marca un antes y un después, ya que eleva el límite de pruebas de los límites anteriores de menos de 10 kilovatios a una nueva capacidad de 100 kilovatios. Este aumento de diez veces permite a los investigadores validar tecnologías con los controles más sofisticados y la escala necesarios para la red eléctrica moderna.

El PNNL, mediante un comunicado de prensa, afirmó que “en GSL, los investigadores pueden probar y validar baterías de hasta 100 kilovatios, lo que les permitirá comprender cómo las baterías a escala de red pueden contribuir a una red eléctrica confiable, asequible y segura”. La prueba inaugural se centra en una batería de flujo de vanadio desarrollada por Invinity Energy Systems.

Las baterías de flujo de vanadio usan iones de vanadio (elemento químico metálico crucial en la producción de aceros de alta resistencia) disueltos en líquido en lugar de materiales sólidos para guardar y liberar electricidad, almacenando la energía en grandes tanques externos que fluyen a una célula central para cargarse o descargarse, permitiendo escalar potencia y capacidad de forma independiente y ofreciendo una solución duradera y segura.

Einstein 1

Un objetivo principal de la validación es la capacidad de la batería de Invinity Energy Systems para regular la frecuencia, garantizando así que la corriente alterna de la red se mantenga estable a los 60 hercios requeridos. Las interrupciones en esa frecuencia pueden provocar fallas en los equipos y apagones, por lo que las baterías podrían ser vitales para evitar un corte repentino de energía para los consumidores, al ser capaces de suministrar electricidad rápidamente.

El sistema que propone Invinity es bastante diferente al de las baterías tradicionales. Su batería de flujo utiliza un electrolito líquido almacenado en tanques separados para cargar y descargar energía. Este diseño permite a los desarrolladores escalar fácilmente el tamaño de la batería con solo aumentar el tamaño del tanque. Además de la regulación de frecuencia, también se probará el sistema para “ahorrar picos”; la capacidad de inyectar energía durante ventanas de alta demanda.

Matt Harper, presidente de Invinity Energy Systems, afirmó que “estamos muy orgullosos de colaborar con PNNL y el equipo de GSL en su proyecto inaugural de pruebas de baterías a escala de red. El hecho de que los expertos del PNNL hayan probado exhaustivamente nuestra batería en estas instalaciones avanzadas, es otra validación importante de nuestra tecnología para su implementación en la red eléctrica de Estados Unidos”.