La vieja central térmica de Sant Adrià de Besòs, con sus icónicas tres chimeneas recortando el horizonte metropolitano, encara a partir de este 2026, una segunda vida que aspira a situar Catalunya en el mapa internacional del audiovisual y la cultura digital. El proyecto seleccionado para rehabilitar el complejo, presentado a finales de marzo de 2025, nace de la colaboración entre los arquitectos barceloneses Garcés de Seta Bonet y la oficina en Barcelona de los neoyorquinos Marvel Architects, una alianza que ha sabido leer el potencial simbólico y urbano de un icono industrial profundamente arraigado en el litoral metropolitano, y que será escenario de la Barcelona 2026, Capital Mundial de la Arquitectura.
Homenaje a Fellini
La propuesta ganadora de entre un total de 26 propuestas, es E la nave va en referencia al filme de Federico Fellini. Esta perspectiva sirve como declaración de intenciones: un gesto imaginativo y ambicioso de la mano de uno de los cineastas más destacados de la historia para desplegar el Catalunya Media City, un hub destinado a la formación, investigación y producción en los ámbitos audiovisual, digital y del videojuego.
Se trata de un proyecto que quiere convertir el recinto brutalista, heredero de la España desarrollista que marcó la industrialización de los años 70 y 80, en un motor de conocimiento, talento y economía cultural altamente especializada. Este proyecto mantendrá prácticamente intacta la nave existente y añadirá una nueva edificación que conecte la sala de turbinas con los espacios exteriores.
Intervención de envergadura
Con un calendario que estima arrancar a mediados de año, el plan prevé una intervención de gran escala: 22.600 metros cuadrados de superficie a rehabilitar y un presupuesto de 70,8 millones de euros. Si el calendario se cumple, las obras arrancarán concretamente en verano de 2026 y podrían alargarse hasta finales de 2028.
En realidad, la magnitud del proyecto obligará a una transformación profunda que incluye la creación de un nuevo edificio para centros educativos, incubadoras de emprendimiento, espacios de coworking y áreas de colaboración entre universidades y empresas del sector.
Otro de los hits de este macroproyecto serán sus 4.500m2 de placas solares que tienen que permitir que el edificio prácticamente se autoabastezca energéticamente, y una enorme sala de conciertos con capacidad para unas 4.500 personas.
Exposiciones, instalaciones e inmersión
Uno de los elementos más destacados será un enorme espacio diáfano de 5.600 metros cuadrados y 17 metros de altura, situado en la última planta, además de la apuesta de conectar Badalona con el mar a través del edificio. Este volumen permitirá acoger exposiciones, instalaciones, experiencias inmersivas y eventos tecnológicos de formato muy diverso, convirtiéndose en uno de los espacios multidisciplinares singulares del litoral barcelonés.
Apertura al mar
El diseño se ha concebido como una apertura física y simbólica hacia el mar. Para lograrlo, se crearán cortes transversales que permitirán atravesar el edificio y conectarlo con su entorno inmediato. Esta será una operación clave para integrar el complejo en su paisaje urbano y recuperar su fachada marítima.
Además, la incorporación de vegetación en el interior de la antigua fábrica, infiltrada por los vacíos interiores del espacio, buscará suavizar la rotundidad del hormigón y aportar una presencia natural visualmente transformadora. En conjunto, este equipamiento será una especie de elemento de costura entre la costa barcelonesa y la del Maresme, ofreciendo, por primera vez, un balcón abierto en dirección a Badalona.
Ahora bien, antes de que la metamorfosis se empiece a materializar, las Tres Xemeneies jugarán un papel central en Barcelona 2026, Capital Mundial de la Arquitectura, acogiendo actividades y encuentros del programa. Esta infraestructura, pese a estar inactiva, no se para: hace pocos días, este diciembre, el Ombra Festival ha ofrecido la oportunidad de explorar el interior brutalista del edificio, dando la oportunidad de detenerse a mirar una catedral industrial que anticipa el futuro centro neurálgico del sector audiovisual catalán.