La tecnología avanza incesantemente, mientras que la capacidad de asimilación del ser humano le sigue con ciertas dificultades.

Sobre todo ocurre entre los más pequeños, que suelen ser los que tienen menor capacidad de entender los peligros que conlleva el mal uso de esta.

Por eso, algunos referentes han levantado la voz a favor del control sobre los niños. Uno de ellos es el tenista más laureado de todos los tiempos, Novak Djokovic, que ha revelado que no dejará que sus hijos usen el teléfono móvil hasta dentro de unos años.

«Mis hijos no tienen teléfonos móviles y no los tendrán hasta que sean lo suficientemente maduros», apuntaba en una entrevista de hace algunos meses.

Esto, sin embargo, implica ciertos problemas con sus compañeros de clase, que sí que tienen dispositivos de este tipo: «Se quejan de que todos en la escuela tienen uno menos ellos», indicaba, aunque desde su perspectiva, «cuando todo el mundo sigue la corriente, se espera la conformidad».

Debate sobre la decisión de Djokovic

Las palabras de Nole han generado debate en los comentarios de la publicación de la cuenta que se ha hecho eco de las declaraciones. Por un lado están los que apuntan que es muy fácil tener este tipo de actitud cuando «tus hijos adolescentes van al colegio a las extraescolares con chofer o sirvienta», pero que entre las personas ‘normales’ no existe esa tranquilidad.

Sin embargo, también están los que aplauden la medida del tenista: «Es una postura impopular por una razón: exige decir no cuando lo fácil es seguir la corriente. Djokovic señala algo más profundo: la disciplina vence a la comodidad, y el carácter se forma cuando los niños aprenden a ser distintos antes de aprender a encajar», escriben.

Finalmente, la tercera corriente apunta que no por abrazar las nuevas tecnologías los niños son automáticamente menos válidos, como apunta esta persona hispana residente en los Estados Unidos: «Mi hijo tiene teléfono desde los 9 años, ahora tiene 14. Es el mejor estudiante de su clase, por encima de los estadounidenses. Es el mejor nadador de su edad en el insituto, por encima de los norteamericanos, la materia de Inglés es como Castellano en Venezuela, sacó el mejor ensayo, ha leido 8 libros. Juega videojuegos, tiene un buen teléfono, tiene ordenador portátil, realidad virtual… El problema no es la tecnología ni los contenidos, el problema está en como crías a tus hijos, hablarle, orientarle y llenarlo de valores», indica.