Madrid
El cocinero José Andrés lleva años viajando por el mundo, de guerra en guerra y de catástrofe en catástrofe, para activar las cadenas de suministros de la ONG World Central Kitchen. Una labor humanitaria que, más allá de su experiencia detrás de los fogones, le ha convertido en una voz autorizada para analizar la geopolítica internacional.
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En Cambia la receta, su último libro, de hecho, asegura que «para hacer una tortilla debes romper algunos huevos» y que «para arreglar las partes rotas del mundo es necesario romper las reglas». Por eso, en la entrevista concedida a Gastro SER, que se emite en el programa especial de Año Nuevo (22.00), le hemos preguntado qué tiene pensado romper próximamente.
«Tenemos una guerra en Ucrania donde mueren civiles cada día bajo los drones que atacan hospitales, escuelas y edificios de viviendas donde no hay militares», asegura. «Parece que el mundo lo sigue permitiendo y ahí siguen los ucranianos, defendiéndose a ellos mismos y también a Europa. Me cuesta ver que no haya más voluntad».
«Quizá los siguientes seamos nosotros»
El cocinero español reconoce que los discursos «están ahí», pero insiste en que «si les dejamos solos y no les damos la ayuda que necesitan, quizá los siguientes seamos nosotros».
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Gastro SER | Una hora con José Andrés
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«¿Qué tenemos que romper? Bueno, que alguien nos explique para qué está ahí la OTAN o por qué todo el mundo habla de las sanciones económicas a Rusia, pero luego todos sabemos que no se aplican. Les siguen llegando un montón de componentes que luego usan para construir drones que siguen matando a civiles. No es cuestión de enviar ejércitos, pero sí de darles armas para que se puedan defender».
El chef también se ha referido a la situación en Gaza, donde «en teoría hay un alto el fuego, pero sigue habiendo disparos y la ayuda humanitaria sigue sin entrar como debería». Durante el invierno, según dice la entrevista, «los palestinos lo van a pasar muy mal».
«Uno de los días más duros de mi vida»
El nuevo libro de José Andrés acaba con un apéndice que aborda lo que ocurrió el 1 de abril de 2024: el asesinato de 7 trabajadores de World Central Kitchen por parte del ejército de Israel. «Uno de los días más duros de mi vida», asegura el chef.

Precisamente por eso, a mucha gente le sorprendió que un año después se reuniera con el presidente de Israel, Isaac Herzog, y se hicieran una foto estrechándose la mano.
«Cuando me reuní con el presidente fue porque le pedí que siguiéramos investigando lo que pasó y que, por favor, se encarguen de esas familias como habían prometido. Pero también que los civiles nunca sean objeto de ataque, lo mismo que los hospitales, las cocinas, los trabajadores humanitarios o los periodistas», asegura.
«Me reuniré con quien haga falta»
El chef recuerda que World Central Kitchen produce casi un millón de comidas al día y que acudió a Israel ras los atentados de Hamás, de la misma manera que intervino en Gaza para dar de comer a la población. Su objetivo, según dice con firmeza, es siempre el mismo.
«Les pedí que dejaran que la ayuda humanitaria siguiera entrando y que, por favor, paremos esto. ¿Eso cómo lo haces? ¿Gritando, insultando, enviando tuits?», se pregunta.
«La gente se ha manifestado en contra y me parece muy bien, pero yo hice lo que mi corazón me decía que había que hacer, que es mirar a esos líderes a la cara y decirles que, por favor, eso tiene que parar. Me reafirmo en que lo que hice. Haré todo lo que me ayude a conseguir que la gente de Gaza tenga una vida digna, así que lo volvería a hacer. Me reuniré con quien haga falta».