Steve Chen, cofundador de YouTube,Steve Chen, cofundador de YouTube, recomendó limitar el acceso de los menores a estos contenidos para proteger su desarrollo. (EFE)

La preocupación por el impacto de los videos cortos (de tipo ‘short’) en la infancia ha cobrado relevancia tras la advertencia pública de Steve Chen, cofundador de YouTube, sobre los riesgos que estos formatos podrían suponer en el desarrollo infantil. Chen alertó sobre el consumo de videos breves por parte de los niños, al considerar que pueden afectar de manera negativa la atención y el bienestar infantil.

Esta postura coincide con observaciones de la comunidad científica, que documenta el vínculo entre el uso intensivo de videos cortos y problemas de salud mental digital y cognitiva en jóvenes.

Durante una conferencia organizada a inicios de 2024 en la Universidad de Stanford, Steve Chen expresó su escepticismo respecto a la proliferación de contenidos cortos en plataformas como TikTok y el propio YouTube. “El consumo de contenido breve se traduce en menores periodos de atención”, remarcó, advirtiendo sobre los efectos para quienes están expuestos de manera habitual a este estímulo.

Plataformas como TikTok y YouTubePlataformas como TikTok y YouTube concentran gran parte del tiempo digital de los jóvenes. (Reuters)

Chen, padre de dos hijos, relató que ha decidido limitar el acceso de los menores de su familia a estos videos y priorizar el contacto con formatos más largos. Según su experiencia, otros padres han tomado medidas similares, incentivando el consumo de contenidos que no dependen de colores llamativos ni trucos visuales para captar la atención de los menores. Esta práctica busca evitar que los niños generen una dependencia hacia la gratificación inmediata característica de los videos breves.

El ingeniero también enfatizó la presión que enfrentan las compañías tecnológicas para adaptar sus plataformas a este tipo de formatos debido al auge de TikTok. Sin embargo, consideró que sigue siendo responsabilidad de estas firmas implementar mecanismos de protección, como restricciones de edad o límites temporales de acceso, para mitigar los posibles riesgos adictivos.

El auge de los videos cortos ha transformado de manera profunda la vida digital de niños y adolescentes. De acuerdo con un metaanálisis sobre salud digital, plataformas como TikTok, Instagram y YouTube conforman hoy un elemento central del esparcimiento y la socialización juvenil. Mediante algoritmos de personalización, estos servicios captan la atención de millones de menores, quienes pueden pasar desde una hora diaria hasta más de setenta minutos continuos frente a estos contenidos, según el mismo estudio.

La exposición prolongada a videosLa exposición prolongada a videos breves, como los de TikTok, se asocia con problemas de sueño y ansiedad social, según estudios recientes. (Reuters)

En Estados Unidos, los usuarios de TikTok de entre 12 y 17 años dedican en promedio una hora y 18 minutos diarios a la aplicación, mientras que los de 18 a 24 años alcanzan una media de una hora y 15 minutos al día. El flujo constante de nuevos videos, de entre quince y noventa segundos, se ha integrado en la rutina cotidiana de los jóvenes en etapas de formación. Para algunos preadolescentes, estas plataformas representan una vía para explorar intereses y fortalecer lazos con pares; para otros, el uso persistente y sin interrupciones limita el tiempo de descanso y pone a prueba la capacidad de autocontrol frente a la pantalla.

El informe científico advierte que la personalización automática y la falta de pausas convierten el visionado de videos cortos en una experiencia potencialmente compulsiva. La gratificación inmediata y la sucesión continua de estímulos pueden llevar a que los menores destinen cada vez más tiempo y energía a estas plataformas, relegando otras actividades fundamentales para su desarrollo.

La evidencia científica resalta la relación entre el consumo elevado de videos cortos y distintos problemas de salud mental en menores. Diversos estudios mencionados en el metaanálisis han detectado efectos negativos en la concentración, el control de impulsos y la calidad del sueño entre quienes utilizan de forma intensiva estos contenidos.

La revisión de 71 estudios, con casi 100.000 participantes en total, reveló una relación moderada entre el uso intensivo de estas plataformas y la reducción tanto en la capacidad de atención como en la inhibición conductual. El carácter cambiante y emocionalmente intenso de los videos cortos puede dificultar la estabilidad cerebral y la relajación necesarias para dormir, lo que se traduce frecuente en insomnio y ansiedad social.

La falta de regulación yLa falta de regulación y supervisión convierte a los videos cortos en un factor de riesgo para la salud mental infantil. (Imagen ilustrativa Infobae)

Estos problemas de sueño afectan el estado de ánimo, la memoria y la resiliencia, generando un ciclo difícil de interrumpir, especialmente en niños sujetos a presiones sociales o familiares. Además, la exposición constante a las vidas idealizadas de otros usuarios en redes sociales favorece comparaciones poco realistas, vinculándose en algunos preadolescentes con un aumento de la ansiedad y una autoestima más baja. No obstante, investigaciones recientes no han encontrado un vínculo directo entre el uso de videos cortos y una imagen corporal deteriorada, aunque sí un incremento del estrés.

Estas conclusiones coinciden con la perspectiva de Steve Chen, quien advierte que la falta de regulación y control podría convertir a los videos cortos en un factor de riesgo silencioso para el equilibrio emocional y cognitivo de las nuevas generaciones.