El sexo siempre nos ha complicado la vida. Y nos ha dado un sinfín de preocupaciones. Porque, si se practica sin la debida protección en las relaciones de riesgo, puede comportar muchos sinsabores. Y, si no, díganme los disgustos que ocasiona un embarazo no deseado. ¿Y una infección de transmisión sexual (ITS)? Sin comentarios. Y estas, las ITS, desgraciadamente, han aumentado en los últimos años, debido a los viajes al extranjero, a los fenómenos migratorios y a los cambios en las conductas sexuales. Qué duda cabe de que la perfección, en este planeta Tierra, no existe. Y, por si fuera poco, aun hoy día, los grandes aliados de esta expansión siguen siendo la ignorancia y la vergüenza.
Pues bien, una de estas infecciones, muy común, es el herpes genital, producido, principalmente, por el virus Herpes simple 2. Según la OMS, más de 490 millones de personas, de 15 a 49 años en todo el mundo, tienen herpes genital por VHS 2. Los síntomas, pueden aparecer entre los 2 y 12 días, después de la exposición al virus. La infección se caracteriza por episodios recurrentes y repetidos y se presenta como una erupción de vesículas y pequeñas ampollas, generalmente dolorosas, sobre los genitales, vulva, pene o alrededor del ano, formando, al romperse, llagas muy dolorosas. De ahí la importancia del tratamiento temprano, ya que, debido a ellas, se aumenta la susceptibilidad a otras infecciones. Además, la infección puede propagarse al tocar una llaga y después frotarse o rascarse en otra zona del cuerpo. Por otra parte, los síntomas pueden volver a aparecer después del primer brote. Generalmente, el mayor número ellos se presenta durante el primer año después de la infección.
En lo que respecta al tratamiento, lo más adecuado consiste en la limpieza de las llagas y el aciclovir. Hay que tener presente que no existe una cura para esta infección. Pero los medicamentos van a aliviar los síntomas y también van a reducir el riesgo de contagiar a otras personas. Por otra parte, no debemos olvidar que las personas infectadas por el virus pueden contagiar, incluso si no tienen síntomas visibles. Si se trata de una gestante, cuando se va a producir el parto, se practica cesárea para evitar la infección del recién nacido.
En cuanto a la prevención, lo mismo que para cualquier ITS, pareja estable, que no esté infectada, y el uso correcto del preservativo, teniendo en cuenta que reducen el riesgo pero no evitan el contacto de piel con piel durante las relaciones sexuales, ya que éste, por breve que sea, puede tener consecuencias muy desagradables.
Suscríbete para seguir leyendo