Viernes, 2 de enero 2026, 00:08
Edificio Novedades, la construcción que estrenó en Valencia el uso de acero inoxidable en las fachadas cumple cincuenta años en 2026. Desde que el innovador arquitecto Rafael Tamarit lo concibió como espacio para albergar oficinas no ha dejado de contemplar el continuo ir y venir de Valencia por la calle Passeig de Russafa. Han pasado muchos años, pero la casa sigue mirando la ciudad que todavía lo contempla con admiración. No es para menos. Es el primer inmueble que apostó por ese material brillante que como ahora recuerda Tamarit, arquitecto de marcada personalidad creativa que en la segunda mitad del siglo XX inauguró desde aquel presente, el futuro que hoy es realidad y se hace visible en calles, plazas, viviendas, fábricas o espacios comerciales.
La construcción de la hoy calle Passeig de Russafa se levantó en 1976, «en aquellos años que empezábamos a sentirnos importantes», cuando España y con ella Valencia se abría a una nueva aventura hacia la modernización. Y Tamarit marcó la diferencia.
Su nombre oficial, recuerda el arquitecto, era Edificio Novedades. Pero la voz popular no puede estar callada, y le basta muy poco para rebautizar las cosas. Así que esa casa que hoy ofrece el mismo aspecto original, se identificaba como el edificio de Mayordomo.
Sí, Mayordomo. Muchos todavía recordarán que en el bajo de la construcción de Tamarit se instaló la zapatería de ese nombre, un establecimiento -también con tiendas en otras localizaciones- que dominaba la calle que no sólo era de cines, también en esa época, como apunta el autor del edificio, había comercios. Allí se levantaba otra zapatería , Muro, y en la esquina de enfrente, Cuadrado, firma de referencia en el comercio de Valencia dedicada a los géneros de punto y la confección.
La construcción fue pionera, lo corrobora Rafael Tamarit. «Fue la primera con acero inoxidable», insiste. Pero no era esta la única condición que le concedió carácter novedoso, «moderno o ‘modelno’ como nos gustaba decir a nosotros en la época», advierte el arquitecto. Fue también una de las primeras construcciones destinadas «a oficinas exclusivamente», otra muestra de la búsqueda de respuestas para una sociedad en cambio, una Valencia que avanzaba hacia nuevos tiempos. «Hasta entonces los locales de oficinas estaban en los entresuelos de los edificios, eran espacios acristalados». Pero en aquellos años setenta, las empresas y el comercio empezaban a tener otras necesidades.
El libro ‘Rafael Tamarit arquitecto’ refiere esas dos cuestiones. Publicado en 2011 y con textos de Mariano Bolant, Javier Domínguez, Juan Vicente Lladró Roig, m2earQuitectura, Vicente Mas, Miguel Pecourt, José María Tomás y Susana Tamarit describe la construcción como «una llamada de atención sobre el papel de la city». La arquitectura de la capital del Turia quería dejar «el casticismo» que la caracterizaba y el edificio comercial y de oficinas sorprenderá a los valencianos por la introducción de un novedoso muro cortina de diseño propio con paneles revestidos de acero inoxidable».


Edificio de Rafael Tamarit en la actualidad.
Iván Arlandis
«Había plantas diáfanas y otras divididas en dos espacios para que los interesados, en función de sus necesidades, pudieran escoger», advierte Tamarit. ¿Por qué optó por el acero inoxidable? «Para un edificio de oficinas había que dar una imagen de solidez» y el acero «es muy fácil de limpiar» al mismo tiempo que concede brillantez. Un metal dorado no habría sido adecuado porque la conservación es más complicada.
No sólo firmó la construcción. También diseñó el rótulo y el interior de la tienda de Calzados Mayordomo. La modernidad que le acompañaba, su condición renovadora quedó impresa en unas letras con estilo, un rótulo que se iluminaba «y se veía desde todas las vistas de la calle».
La decoración interior, con presencia de escalera -muy popio del autor- supuso otro estreno. «La tienda tenía sofás para sentarse» y probarse los zapatos. Con ello, otro cambio: «Se dejaba lo de las zapaterías con las sillas una junto a otra para probarse», advierte un especialista en construcción, pero también en interiores comerciales que sembró de estilo propio las calles de la ciudad con la decoración de tiendas que marcaron época. La primera fue Lladró, firma para la que trabajó en numerosos proyectos tanto en España como en otros países. Llegó Don Carlos, Bermann, Manía, cafetería Tívoli,… Y por supuesto Nuevo Centro. Tamarit fue el arquitecto que en 1982 movió el centro de la ciudad para llevarlo hasta el barrio de Campanar cuando allí estaba creciendo otra Valencia al calor del viejo Hospital La Fe, edificio ya hoy desaparecido.
La creatividad de Rafael Tamarit está indisolublemente unida a Valencia.Y lo está en lo más próximo, en esa realidad tan cercana o tan cotidiana que son las tiendas, muchas de ellas ya desaparecidas, pero guardadas en la memoria colectiva de la ciudad. En el libro mencionado habla el arquitecto Javier Domínguez de esa faceta refiriéndose a Tamarit como «uno de los mejores interioristas valencianos» que facilitó «la internacionalización del diseño».
Habla también Domínguez de las «potentes marquesinas de acero, escaleras de plancha metálica, protocolo moderno, nuevos materiales» como elementos del vocabulario del trabajo de Tamarit. Y el edificio Novedades, el que acogió la zapatería Mayordomo de Passeig de Russafa, que en este año que acabamos de estrenar cumple cincuenta es un ejemplo de todo ello. Y convive con Valencia.
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