Valencia Basket ha cerrado la primera vuelta de la Euroliga 2025-26 como líder tras 19 jornadas, firmando el mejor arranque de su historia en la competición.

Un hito que no se explica únicamente desde el balance de victorias —13 triunfos— ni desde la estética del juego, sino desde una propuesta perfectamente definida y respaldada por datos avanzados que sitúan al equipo de Pedro Martínez entre los proyectos más reconocibles del torneo.

No solo ganan: saben cómo quieren jugar y por qué lo hacen, y ese convencimiento colectivo se refleja en números que, puestos en contexto europeo, dibujan un perfil muy concreto.

Ritmo alto, identidad clara y una selección de tiro radical

Pedro Martínez y su cuerpo técnico / Rocío Jordá

Sí, ya lo sabemos todos, pero no por ello es algo a obviar: Valencia Basket es uno de los equipos que más rápido juega de la Euroliga. Con una media de 76,4 posesiones por partido, ocupa el cuarto puesto del torneo, una cifra que explica buena parte de su volumen ofensivo y de su liderazgo anotador. No es casualidad que se haya mantenido entre los equipos que más puntos anotan por partido: el sistema está diseñado para multiplicar oportunidades.

Esa velocidad va acompañada de una selección de tiro muy definida. Valencia es el equipo que mayor proporción de su anotación obtiene desde el triple: el 41,9% de sus puntos llegan desde el perímetro, el porcentaje más alto de toda la competición. No se trata solo de lanzar mucho —que también— sino de asumir el triple como eje estructural del ataque.

En el lado opuesto, los tiros libres (16,1% de los puntos) y el juego de dos (42%) tienen un peso menor que en la media de la Euroliga, lo que convierte al Valencia en una anomalía táctica que obliga a los rivales a adaptarse constantemente.

Una eficiencia suficiente… sostenida en ataque por volumen, rebote ofensivo y situaciones en transición

En términos de eficiencia pura, Valencia Basket no lidera la Euroliga. Su eficiencia ofensiva (1,17 puntos por posesión) lo sitúa en la zona media del torneo (10º), pero ese dato no explica el impacto real del equipo.

La clave está en cómo compensa esa eficiencia. Valencia es el segundo mejor equipo en rebote ofensivo: 13,5 capturas por partido, lo que supone recuperar el 36,2% de los rebotes disponibles en ataque, el segundo mejor en este aspecto. De ahí nacen el 13,5% de sus puntos totales.

El mensaje es claro: si no anota a la primera, vuelve a intentarlo. Y si el rival no cierra bien el rebote, lo paga.

Defensa: el salto diferencial del proyecto

Defender, correr y volver a defender. El círculo se repite constantemente. Donde realmente se consolida el liderazgo taronja es en el otro lado de la pista. Valencia Basket es actualmente la segunda mejor defensa de la Euroliga, encajando solo 1,11 puntos por posesión. Una mejora progresiva que se ha acentuado tras las primeras semanas de competición, sobre todo como local.

El equipo protege bien su aro —68,6% de rebote defensivo, sexto del torneo— y castiga cualquier error del rival: 16,4 puntos tras pérdida y 12,9 puntos al contraataque (el registro más alto de la Euroliga) y que representa el 18,3% y 14,4% de su anotación total, respectivamente.

Rocío Jordá

Lo más destacable de Valencia Basket es su evolución defensiva. El equipo presenta un Slope (tendencia de evolución) en eficiencia defensiva de -0,84 (-0,97 como local). Dado que en defensa se busca un valor bajo, un slope negativo tan pronunciado indica que la defensa del Valencia es cada vez más notoria jornada tras jornada; es, de hecho, la mejora defensiva más agresiva entre todos los equipos, seguido del Baskonia (-0,75).

Por otro lado, esta mejora defensiva viene acompañada, de manera natural, de una tendencia a la baja en el ritmo de juego. El Slope de Posesiones es de -34,60, una cifra que indica que el Valencia está ralentizando -voluntaria o involuntariamente- sus partidos a medida que avanza la temporada. Han pasado de jugar a un ritmo más alto a adaptarse al tempo que propone el rival, probablemente sostenido por esa defensa de media cancha que tan buenos resultados les está dando.

Net Rating y cuatro factores

Cuando se juntan ataque y defensa, el resultado es una eficiencia neta de +6 puntos por cada 100 posesiones, el segundo mejor de la competición por detrás del AS Monaco (+9). Valencia no domina todas las categorías, pero es notable en las que más le interesa.

Los cuatro factores de la victoria*:

  • eFG%: 55,4% (6º) – No solo evalúa el acierto, sino el valor real de cada lanzamiento.
  • ORB%: 36,2% (4º) – Qué porcentaje de los rebotes disponibles en ataque captura un equipo.
  • FTR%: 21,2% (18º) – Cuántos tiros libres lanza un equipo en función de sus intentos de campo.
  • TOV%: 15,2% (13º) – La proporción de posesiones que terminan en pérdida.

Pierde más balones de lo ideal, pero lo equilibra generando más tiros, más segundas oportunidades y más posesiones que la mayoría de rivales.

*Los cuatro factores de la victoria son un marco de análisis creado para explicar por qué gana o pierde un equipo. Sirven para ordenar el juego en cuatro grandes pilares que, combinados, determinan el rendimiento real de un equipo.

Los finales de partido: ganar desde las piernas y el desgaste rival

Rocío Jordá

Uno de los rasgos más diferenciales de este Valencia Basket aparece en los últimos cuartos. No es tanto una cuestión de ofrecer alternativas, pizarra o anotar más, sino de simplemente -es más fácil decirlo que hacerlo- encajar menos.

Los datos reflejan que en los tramos finales el equipo mantiene su producción ofensiva, sin artificios, pero reduce de forma notable los puntos recibidos. La rotación amplia, la intensidad constante y la frescura física en un calendario que afecta a todos permiten a Valencia llegar al cierre de los partidos con más energía que sus rivales. Y en esas pequeñas diferencias, los detalles físicos, la anticipación o el de acierto de cara al aro al tener más oxígeno, Valencia se lleva la partida.

Pedro Martínez suele definir estos finales como un ‘cara o cruz’, en los que cualquier equipo se podría llevar la victoria al llegar igualados a los últimos cinco minutos. Pero la realidad es que los taronja y sus rivales suelen afrontar las rectas finales de los partidos en contextos internos distintos.

Puntos del rival cuando Valencia Basket gana

Jornada Rival L/V Puntos 1Q 2Q 3Q 4Q 19 PAR Local 73 22 21 20 10 18 BKN Local 81 19 28 18 16 16 OLY Visitante 92 27 20 29 16 15 EFS Local 82 20 19 20 23 14 PAO Visitante 79 22 22 17 18 13 BAY Local 64 21 16 12 15 12 CZV Local 73 26 13 21 13 10 RMA Local 76 21 17 22 16 8 DUB Local 78 20 21 23 14 7 FEN Local 79 13 22 21 23 6 EA7 Visitante 100 18 30 26 26 2 VIR Local 94 23 23 25 23 1 ASV Visitante 77 18 17 26 16 Total 81,3 21 21 22 18

En negrita, los últimos cuartos (4Q) ganados

La sensación visual se confirma en los números: muchos encuentros se deciden atrás. De la trece victorias, en nueve de ellas se han encajado menos de 20 puntos en el último cuarto.

Valencia Basket trata cada partido como una carrera de fondo. Doce jugadores intercambiables, roles claros y una idea que no se negocia. El sistema de Pedro Martínez no busca picos aislados, sino una regularidad asfixiante que termina desgastando al rival.

La base de todo: un sistema de rotaciones vanguardista

Paris Basketball ya marcó una tendencia y sorprendió a toda la Euroliga la temporada pasada con un modelo de sustituciones frenético. Una filosofía que ha mantenido a pesar de la salida de Tuomas Iisalo y posteriormente de Tiago Splitter, además de algunos de sus mejores jugadores.

Este Valencia Basket también trabajaba en ello desde la temporada pasada, buscando exactamente lo mismo que los parisinos como origen de todo su juego: exprimir el 100% de sus piezas en periodos breves de tiempo, con descansos muy recurrentes para mantener frescas e implicadas a todas ellas. De media, un jugador taronja permanece en pista 3,6 minutos, una cifra que se mantiene exactamente igual en la Liga Endesa.

Quizás, lo más relevante en este aspecto no es la media de tiempo que Pedro Martínez utiliza a un jugador, sino la grandísima igualdad de minutaje consecutivo entre jugadores, sin importar nombres.

¿Qué quiere decir esto? La desviación estándar de los minutos que cada jugador permanece en pista sin ser sustituido es mínima (1,8 minutos). Las rotaciones son muy consistentes, la mayoría de los jugadores están en pista un tiempo muy similar antes de ir al banquillo.

Si es alta (como en el caso de Anadolu Efes, 5,0), significa que hay mucha diferencia entre jugadores. Mientras algunos juegan tramos larguísimos sin descanso, otros entran y salen muy rápido. Otros equipos como Olympiacos (4,4) o Hapoel Tel Aviv (4,7) tienen jugadores que pueden estar 10-12 minutos seguidos y otros que solo duran 2 minutos, lo que genera esa desviación tan alta.

Valencia Basket cuenta con sistema de sustituciones muy frecuentes y democráticos. El cuerpo técnico apenas permite que los jugadores se fatiguen o que los jugadores más relevantes, incluso si están en un buen momento, se queden mucho tiempo seguido, manteniendo un ritmo constante.

Aunque inesperado, el liderazgo tras 19 jornadas no es una casualidad ni un espejismo estadístico. Es el reflejo de una propuesta sólida, extrema en algunos aspectos y muy coherente en su conjunto. Un Valencia Basket que, más allá del récord, ha encontrado una identidad reconocible en la Euroliga… y la está ejecutando con una disciplina militar.

Foto: Rocío Jordá


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