Durante años, demasiadas mujeres han aprendido a convivir con la sequedad, las molestias al hacer deporte o el dolor en las relaciones sexuales como si fueran peajes inevitables de la edad, del posparto o del «es lo que hay».

La Dra. María José Gómez, experta en salud íntima y ginecóloga en la Clínica Médica Villa Teresa, pone el foco justo en ese error histórico: normalizar el malestar íntimo. La profesional defiende que lo frecuente no siempre es normal y que hoy existen herramientas para recuperar bienestar sin resignación.

Pionera en Ginecología Regenerativa, Estética y Funcional, la doctora combina la visión clínica con un enfoque centrado en la calidad de vida. Formada como médico cirujano en la Universidad de Carabobo (Venezuela) y licenciada en Medicina y Cirugía en España, cuenta con postgrados en Ginecología y Obstetricia, además de un Máster en Medicina Reproductiva por la Universidad de Alicante y un máster en medicina estética y antienvejecimiento por la Universidad Complutense de Madrid, junto con la especialización en ginecología estética, regenerativa, funcional y cirugía íntima.

Con consulta en Alicante y Madrid, su trabajo aborda desde la atrofia y sequedad vaginal o la incontinencia urinaria hasta patologías infradiagnosticadas como el liquen escleroso, con una idea clara: hablar de salud íntima sin tabúes.

Cuando escuchamos «Ginecoestética», mucha gente piensa en vanidad o en cánones de belleza irreales. ¿Es eso a lo que se dedica?

Ese es, precisamente, el primer mito que hay que desmontar. La palabra «estética» puede llevar a equívocos, por eso a mí me gusta hablar de Ginecología Funcional y Regenerativa. La gran mayoría de mis pacientes no llegan buscando una «vulva de revista». Llegan buscando volver a estar bien. Vienen porque les duele una cicatriz de una episiotomía de hace diez años, porque no pueden montar en bicicleta sin molestias, o porque la sequedad asociada a la menopausia les impide mantener intimidad con su pareja. Mi trabajo no se limita a «embellecer»: consiste en recuperar funcionalidad, aliviar síntomas que afectan al día a día y, con ello, mejorar también la autoestima y la calidad de vida. El dolor íntimo no es el precio de ser mujer.

Uno de los grandes temas es la menopausia. Muchas mujeres asumen que la sequedad o el dolor son parte natural de envejecer. ¿Qué les diría?

Les diría algo muy claro: que sea frecuente no significa que sea normal, y desde luego no significa que haya que resignarse. La disminución de estrógenos, testosterona y DHE, hormonas sexuales de la mujer, puede provocar lo que llamamos atrofia o síndrome genitourinario: sequedad, ardor, infecciones urinarias y dolor. Durante años, la solución pasaba por aguantarse o por usar lubricante.

Hoy disponemos de herramientas que nos permiten tratar el problema de forma más eficaz. Tecnologías como el láser de CO2 o la radiofrecuencia ayudan a regenerar el tejido, mejorar la hidratación natural y reducir o eliminar el dolor, en muchos casos sin necesidad de cirugías ni de hormonas. Y esto es importante decirlo sin complejos: recuperar bienestar y placer a los 50 o 60 años es salud, no un lujo.

Hay una condición de la que se habla muy poco y causa mucho sufrimiento: el liquen escleroso. ¿Por qué cuesta tanto diagnosticarlo?

Porque es una auténtica epidemia silenciosa y, además, se confunde con facilidad. Muchas pacientes llegan a mi consulta después de años de tratamientos erróneos para hongos o candidiasis recurrentes. Cuando hay picor intenso, grietas o se aprecia que la piel de la vulva se vuelve blanca y nacarada, no estamos hablando de hongos. El liquen es una enfermedad crónica de la piel que, si no se trata, puede llegar a fusionar los labios y atrofiar la zona.

La parte positiva es que, a día de hoy, contamos con más opciones terapéuticas. Además de los corticoides, que han sido el tratamiento habitual, trabajamos con medicina regenerativa, como células madre o plasma, y también con ondas de choque, con el objetivo de frenar la enfermedad y devolver elasticidad a la piel. Por eso insisto tanto en lo mismo: un diagnóstico temprano lo cambia todo.

Hablemos de cirugía íntima. La labioplastia está cada vez más demandada, pero sigue siendo un tabú. ¿Cuándo es necesaria?

Cuando existe un impacto real en la vida cotidiana. Muchas mujeres con hipertrofia de labios menores, es decir, un crecimiento excesivo, viven con una molestia constante. Lo describen como llevar una «piedra en el zapato» todo el tiempo. No es una decisión por capricho: se operan porque les molesta llevar vaqueros, porque les duele al practicar spinning o yoga, o porque sufren irritaciones continuas por el roce.

En esos casos hablamos de cirugía íntima funcional: se elimina el tejido sobrante para que la paciente pueda hacer su vida con normalidad. Es una intervención ambulatoria y, cuando está bien indicada, puede suponer un cambio enorme en comodidad física y bienestar.

Por último, ¿qué mensaje le daría a una mujer que siente dolor al tener relaciones sexuales (vaginismo) y cree que «es culpa suya» o que «está rota»?

Le diría, ante todo, que no se culpe. Y que, por favor, no insista si hay dolor. El dolor es una señal de alarma del cuerpo, no algo que haya que aguantar ni tapar con una copa de vino para relajarse. El vaginismo y la vulvodinia son condiciones reales y tienen abordaje médico y físico.

Trabajamos con herramientas como la neuromodulación (tecnología NESA) para calmar el sistema nervioso, además de dilatadores y terapia física. Nadie debería vivir esto en silencio. Mi consulta es un espacio seguro para hablar de lo que muchas veces no se habla y, sobre todo, para empezar a resolverlo con un plan de tratamiento.