La sala de prensa de Miribilla fue el reflejo exacto de lo ocurrido en la pista. Silencio, gesto serio y autocrítica sin matices. Jaume Ponsarnau … no buscó excusas tras la durísima derrota ante el Valencia Basket (72-116) y asumió de manera directa la responsabilidad del colapso de su equipo en la segunda parte.
«La primera parte no ha sido buena de inicio, hemos jugado a su ritmo, pero hemos encontrado jugadores que desde la energía y el acierto nos han permitido entrar en el partido y tener una primera parte muy sólida a nivel de mentalidad», explicó el técnico. Todo cambió tras el paso por vestuarios. Y Ponsarnau no edulcoró el diagnóstico. «En la segunda parte nos hemos caído en la frustración. Ellos han jugado muy bien y nosotros no hemos sabido responder. Hemos demostrado ser un equipo muy blando, y evidentemente, si hemos sido así de blandos, yo soy el responsable».
El entrenador insistió una y otra vez en una palabra: frustración. «Frustración por no poder, por ver que ellos hacen bien cada cosa, que cada buena defensa acaba en canasta suya y que nuestros buenos ataques no entran. Ahí es donde está el error: hemos querido dar respuestas individuales y no colectivas».
¿Problema físico?
Preguntado por la posibilidad de un bajón físico, una idea apuntada por el entrenador del Valencia Pedro Martínez durante su comparecencia, el técnico del Surne aclaró el contexto de las últimas semanas. «Hemos tenido que alargar la rotación por muchas circunstancias, hemos perdido entrenamientos, jugamos de nuevo en pocos días… Hemos intentado alargar al equipo buscando que los jugadores entrasen antes en conciencia».
Pero el mensaje final miró hacia dentro… y hacia el futuro inmediato. «Tenemos que estar cabreados. Lo que ha pasado hoy ha sido una falta de compromiso humano por la frustración en la que hemos entrado. Tenemos que demostrar que no somos un equipo tan débil como el que se ha visto hoy, porque si no, Girona nos va a castigar también».