Rory McIlroy y Bryson Dechambeau en el Masters 2025Rory McIlroy y Bryson Dechambeau en el Masters 2025.

Rory McIlroy ha vuelto a pronunciarse con claridad, su habitual claridad, sobre la gran herida abierta del golf profesional tras la irrupción de LIV Golf. El norirlandés, una de las voces más influyentes del PGA Tour en todo este proceso, se mostró favorable a una especie de amnistía para los jugadores que se marcharon a la LIV Golf si el objetivo final es reconstruir la unidad del deporte y fortalecer el circuito.

«Creo que los jugadores que se fueron a LIV Golf ya han pagado las consecuencias»

McIlroy lo hizo en el podcast The Overlap, donde reconoció que quizá fue demasiado duro con quienes tomaron el camino saudí y defendió que, a estas alturas, el castigo ya ha sido suficiente… sobre todo en términos de reputación.

Estas fueron sus palabras, de forma literal:

«No me gusta lo que LIV ha hecho a nuestro deporte porque ha creado esta enorme fractura. La última vez en este podcast quizá fui demasiado crítico con los chicos que se fueron, porque no todo el mundo está en la misma posición que yo. Si te ofrecen el doble de dinero por hacer el mismo trabajo, es bastante difícil decir que no», ha explicado.

Sea como fuere, Rory sigue sin encontrarle el atractivo a la liga saudí. «Creo que el problema con LIV es que realmente no ha conectado con la gente. Pienso que tiene algunos elementos buenos… He visto un poco y simplemente no… quizá soy demasiado tradicionalista para entenderlo, pero no parece que tenga nada», ha apuntado.

El golfista norirlandés entiende que la ruptura generada por el PIF y LIV Golf sólo ha servido para engordar los bolsillos de unos pocos. «Llegaban al golf diciendo: “vamos a ser diferentes, vamos a ser esto, vamos a ser aquello”. Incluso el hecho de que ahora hayan pasado de 54 hoyos a 72 hoyos para conseguir puntos del ranking mundial… es como que estás haciendo lo mismo que hacen todos los demás. Entonces, ¿qué es lo diferente? Aparte del dinero».

McIlroy fue un paso más allá al hablar del futuro del proyecto y del coste que puede tener para LIV mantener el pulso si no termina de enganchar al gran público. Y ahí enlazó con la idea de la reunificación: si el plan no funciona como se esperaba, ¿cuánto tiempo puede sostenerse?

«No lo sé, pero si LIV no está logrando captar la imaginación y han gastado tanto dinero en este proyecto y no está generando un retorno, no sé cuánto tiempo más podrán mantenerlo».

En ese escenario, Rory insistió en que, si el regreso de figuras como Bryson DeChambeau o Brooks Koepka hiciera más fuerte al PGA Tour, él no pondría trabas. Eso sí, matizando que no es una decisión individual y que la última palabra corresponde al conjunto de los miembros del circuito. «Creo que los que se fueron ya han pagado las consecuencias. Han ganado dinero, pero han pagado su precio en términos de reputación y de algunas de las cosas que han perdido por haberse ido allí… Si el hecho de que Bryson DeChambeau regresara, y otros jugadores, hiciera al Tour en su conjunto más fuerte, a mí me parecería bien. Pero no depende solo de mí y soy consciente de que no todo el mundo está en mi situación. Sería una decisión que tendría que tomar el conjunto de los miembros del PGA Tour».

Así las cosas, McIlroy no cambia su crítica al impacto de LIV (“una enorme fractura”), pero sí abre la puerta de par en par a la reconciliación. Amnistía y reconciliación. Eso sí, para que el golf vuelva a ser un bloque, alguien tendrá que firmar la paz. Quizá esto sea lo más difícil de todo.