El organismo respira. Sus sistemas vitales están en orden. Está más vivo que nunca. Más de uno ha escrito sobre la salud (y por salud hablamos de competitividad) de la liga y hay un dato que lo sintetiza de gran forma: hemos alcanzado la 22a temporada consecutiva con al menos un par de nuevos campeones de division, este año con Chicago, Denver y New England. Es una temporada fresca con la ausencia de los Chiefs y, por decidirse, la de Lamar Jackson o Aaron Rodgers. Y a estos nuevos campeones divisionales aún podrían sumarse Carolina, Jacksonville, Pittsburgh y Seattle

Seattle depende específicamente de un duelo directo y divisional contra los San Francisco 49ers en el que, no solo se decide la NFC Oeste sino el seed #1 de toda la Conferencia Nacional. Para muchos es el partido de la jornada, aunque entiendo por completo los argumentos que toca Andrés Schimelman. Independientemente de uno o de otro, el cierre de la semana 18 es exactamente el objetivo en mente con el que se prepara el calendario a inicios de la campaña: nada mejor que tener rivalidades divisionales que definan el panorama de playoffs (como Carolina vs Tampa Bay o el peso de un Chargers vs Broncos).

Y es que todo está abierto para este duelo precisamente porque los 49ers vencieron a Seattle a inicios de la temporada 25-26 (una de sus tres derrotas en el año). La ventaja de obtener el seed 1 y disputar todos los partidos en casa está en juego, incluyendo el Super Bowl en el caso de San Francisco. El perdedor será el seed 5 o 6 y tendrá que ser visitante en la ronda de Wild Card. De hecho, Seattle ya tiene definido que enfrentaría a quien resulte campeón de la NFC Sur.