El FC Barcelona volvió este viernes al trabajo tras el parón navideño con una sesión de reactivación marcada por el componente físico y la adaptación individual. Fue el primer entrenamiento después de las vacaciones y también el primero de 2026, planteado como una jornada introductoria para empezar a cargar progresivamente tras varios días de descanso.
La sesión estuvo diseñada en función de las necesidades de cada futbolista. Mientras algunas jugadoras realizaron trabajo específico de recuperación sobre el césped, otras centraron la jornada en el gimnasio o en ejercicios físicos controlados, siguiendo un plan personalizado para volver poco a poco a la dinámica habitual.
En este contexto, el cuerpo técnico de Pere Romeu sigue recuperando efectivos. Si en los últimos partidos ya reapareció Kika Nazareth, tanto Salma Paralluelo como Patri Guijarro continúan con trabajo individual en el campo y con balón, con una evolución satisfactoria tras lesiones de mayor duración (solo quedaría Aitana Bonmatí en ese grupo). En la misma línea se encuentra Ona Batlle, que sigue avanzando según los plazos previstos.
El parón ha servido para recargar energías después de un inicio de temporada muy exigente, condicionado por una plantilla corta y varias bajas. Tras el último partido del año, disputado el 21 de diciembre en Copa, las jugadoras disfrutaron de unos días de descanso antes de retomar la actividad en un ambiente positivo y de trabajo conjunto.
El equipo ya mira al exigente calendario de enero, con el regreso a la competición el próximo día 10 ante el Madrid CFF y la Supercopa como uno de los primeros grandes objetivos del año. El objetivo es claro: recuperar sensaciones, ajustar cargas y preparar un 2026 repleto de retos manteniendo la dinámica positiva del primer tramo de la temporada