La Unesco ha decidido: el Campus LCI Barcelona en Poblenou es el edificio educativo más bonito del mundo. El World Prix Versailles 2025, concedido el 4 de diciembre en París, sitúa al campus barcelonés entre los proyectos universitarios más destacados a escala global por su calidad arquitectónica, su aportación urbana y su enfoque en sostenibilidad inteligente. El premio, promovido internacionalmente con el apoyo de la Unesco, no es un concurso de belleza. Es una declaración de valores.

Vistas exteriores e interiores del Campus LCI Barcelona en Poblenou de Circular Studio. | JULIO TAVOLO
Detrás del proyecto está Circular Studio, fundado en Barcelona en 2006 por el arquitecto Iván Serrano, cuya trayectoria mantiene una vinculación directa con las Pitiusas. Casado con una formenterense, Serrano colabora con el arquitecto británico Bill Wright, su suegro, pionero de la arquitectura respetuosa con el entorno afincado en Formentera desde 1968. Wright lleva más de cincuenta años rehabilitando fincas tradicionales con el mismo principio que define a Circular Studio: respeto por la arquitectura local combinado con técnicas contemporáneas. Fernando Ansorena se incorporó como socio del estudio en 2014.

La conexión con Formentera del mejor campus universitario del mundo | PEDRO NOGUERA
En la edición 2025, el campus fue seleccionado frente a proyectos de referencia internacional en Copenhague, Shanghai, Oxford y Leiden. Circular Studio se impuso a esta élite internacional con un edificio que es un campus vertical: siete plantas sobre tierra, cerca de 12.000 metros cuadrados con capacidad para aproximadamente 3.000 estudiantes, el triple que en la ubicación anterior.

La conexión con Formentera del mejor campus universitario del mundo | SALVA LÓPEZ
Su concepto innovador se llama Plaza Vertical, un camino diagonal que sustituye la circulación tradicional y redefine los espacios de tránsito como lugares de encuentro, trabajo y exposición. Como explica Serrano: «Para nosotros fue un reto crear estos caminos que no solo parten del núcleo de circulación principal, sino que generan un recorrido que crea interacción entre los estudiantes». Este espacio obliga a que estudiantes de Moda, Videojuegos, Animación y Fotografía se encuentren no en aulas, sino en el movimiento mismo.

La conexión con Formentera del mejor campus universitario del mundo | JULIO TAVOLO
La arquitectura hace referencia a las columnatas clásicas, interpretadas con medios del siglo XXI: marcos metálicos, vidrio, aluminio, todo 100% reciclable. La luz cae oblicuamente sobre la fachada modular de aluminio. El recubrimiento translúcido refleja sin deslumbrar, bloquea la radiación solar directa y maximiza la luz indirecta. Su geometría actúa como sistema de control solar, permitiendo regular la iluminación, reducir la demanda energética y dotar al conjunto de una imagen cambiante según la luz y la hora del día.

La conexión con Formentera del mejor campus universitario del mundo | JULIO TAVOLO
La planta baja se plantea como un espacio permeable y transparente, retranqueado para ampliar el ámbito público. Los accesos atraviesan el edificio y conectan la calle con un espacio interior de uso colectivo que incluye dos grandes salas flexibles bajo tierra inundadas de luz natural, diluyendo los límites entre campus y ciudad.
El Campus LCI se inscribe en el contexto histórico de Poblenou, el antiguo Manchester catalán reconvertido por el plan 22@. Responde con una plaza pública que incorpora el espacio social en lugar de desplazarlo.
Referencia internacional
La sostenibilidad no es aquí un eslogan: certificación energética A y Breeam Excellent. El edificio incorpora conexión a Districlima, energía fotovoltaica, reutilización de aguas grises y cubierta vegetal.
LCI Education invierte con este campus en la posición de Barcelona como centro creativo global, esperando generar 41 millones de euros anuales. Con este reconocimiento, el Campus LCI Barcelona se consolida como una referencia internacional en arquitectura educativa contemporánea.
El estudio demuestra que la arquitectura contemporánea no tiene que elegir entre funcionalismo estéril y arquitectura de autor: existe un tercer camino, conceptualmente claro, materialmente honesto, urbanamente integrado.
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