Para Makoke, 2025 ha sido un año que difícilmente olvidará. No por logros profesionales ni por grandes celebraciones, sino por las pruebas personales que ha tenido que afrontar junto a su familia. Así lo ha reflejado la colaboradora de ‘Fiesta’ al despedir el año a través de su cuenta de Instagram, donde ha compartido varias imágenes de la Nochevieja junto a los suyos.
Junto a unas bonitas imágenes en las que recibía el 2026, ha querido hacer un pequeño balance de lo que ha sido para ella este último año, lleno de altibajos: “La despedida de un año complicado, lleno de momentos buenos y malos… ha sido como una montaña rusa de emociones, pero el estar todos juntos me colma de felicidad”.
El año complicado de Makoke
Detrás de esa reflexión se esconden meses de preocupación y decisiones difíciles. Hace aproximadamente tres meses, la cancelación repentina de su boda con Gonzalo Fernández hizo saltar todas las alarmas. Con el paso de las semanas, se supo que el motivo no era otro que la enfermedad diagnosticada a su nuera, Marina Romero, pareja de su hijo Javier Tudela.

Makoke ha querido hacer un pequeño balance de lo que ha sido para ella este último año, lleno de altibajos.
@makoke_
Un problema de salud que obligó a frenar cualquier celebración y a centrar todas las energías en lo verdaderamente importante: su recuperación. Fue la propia Marina, de 28 años, quien decidió hacer pública su situación y explicar que debía someterse a un tratamiento en la Clínica Universitaria de Navarra.
A partir de ese momento, Makoke no dudó en volcarse por completo con su familia, dejando claro que la prioridad absoluta era acompañar y sostener emocionalmente a su hijo, a su nuera y a sus nietos, Javi y Bianca. Aunque siempre ha sido discreta con los detalles médicos, sí ha mostrado en numerosas ocasiones la fortaleza y la unión que han marcado este proceso.

Marina ya ha pasado por quirófano y se encuentra en plena recuperación, un paso que ha supuesto un enorme alivio para todos.
Gtres
Afortunadamente, el final de 2025 también ha traído noticias esperanzadoras. Marina ya ha pasado por quirófano y se encuentra en plena recuperación, un paso que ha supuesto un enorme alivio para todos. Esa mezcla de desgaste y esperanza es la que explica Makoke en su balance del año. No desde la euforia, sino desde la conciencia de lo vivido.
La reflexión de Javier Tudela con la que cierra el 2025
En esta misma línea se ha expresado también Javier Tudela, que además de compartir hace semanas un mensaje sobre “sobrevivir” como el mayor logro del año, ha querido dar la bienvenida al 2026 con otra reflexión profunda, acompañada igualmente de imágenes de Nochevieja en familia.

Javier Tudela también ha querido hacer otra reflexión profunda, acompañada igualmente de imágenes de Nochevieja en familia.
@javier_tudela14
En su publicación, el hijo de Makoke ha querido recordar la importancia de vivir y compartir momentos con nuestros seres queridos: “Se acaba un año que no necesito etiquetar. Me enseñó, me retó y me despertó. 2026 no es un deseo, es una decisión. Decido manifestar lo bueno, visualizar sin límites y conquistar eso que llevo tiempo sintiendo como mío. Libertad para viajar. Libertad para vivir. Libertad para disfrutar. No persigo ruido ni apariencias. Busco paz, buena vibra y lo más valioso de todo: estar de verdad con los míos. Lo demás… llega solo cuando estás alineado”.

Tudela ha querido recordar la importancia de vivir y compartir momentos con nuestros seres queridos.
@javier_tudela14
Un texto que conecta directamente con el que siente su madre y que evidencia cómo este año ha marcado un antes y un después en su forma de entender la vida. Para Makoke y su familia, 2025 ha sido un aprendizaje forzado, duro y emocionalmente exigente. Pero también les ha recordado que, incluso en los momentos más frágiles, la unión y la presencia de los tuyos pueden convertirse en el mayor refugio.
Con la llegada de 2026, la familia encara el futuro con prudencia, pero también con determinación. Sin grandes promesas ni fuegos artificiales, solo con una idea clara: cuidar de los suyos y valorar cada pequeño paso hacia adelante. Porque después de un año así, seguir juntos ya es, en sí mismo, el mejor comienzo.