Bimba Bosé murió a principios de 2027 en Madrid. Dejó a una familia totalmente rota, formada por sus dos hijas, Dora y June, y por un legado en vida que, sin duda, perdura hasta ahora. Eleonora Salvatore González nació en octubre de 1975 en Roma en el seno de una familia profundamente ligada al arte y al espectáculo. Su madre, Lucía González Bosé —más conocida como Lucía Dominguín—, era hija del famoso torero Luis Miguel Dominguín y de la actriz italiana Lucia Bosè, mientras que su tío era el cantante Miguel Bosé, lo que convirtió desde muy temprano a Bimba en parte de una estirpe creativa y de gran impacto cultural.

Con una belleza andrógena, desafiante y única, Bimba Bosé irrumpió en el mundo de la moda con una presencia que desafiaba los cánones tradicionales de belleza. Su físico —alto, esbelto, de rasgos marcados y mirada intensa— atrajo la atención de grandes fotógrafos como Steven Meisel, Mario Testino y Bruce Weber, y pronto su rostro apareció en portadas de revistas como Vogue y Harper’s Bazaar. Desfiló en las principales capitales de la moda —Londres, París, Nueva York y Milán— para diseñadores de renombre como Gucci, Versace, Yohji Yamamoto y John Galliano, así como para figuras esenciales de la moda española como David Delfín, con quien mantuvo una relación de amistad y colaboración especialmente profunda. 

El legado cultural y familiar de Bimba Bosé

La conjura de los amablesBimba Bosé, en una imagen de archivo.

Aunque la moda fue su carta de presentación, Bimba siempre quiso explorar otras facetas artísticas. En 2007 grabó el tema Como un lobo con su tío Miguel Bosé, incluido en el álbum Papito y que interpretaron juntos en los Latin Grammy. Ese mismo año fundó The Cabriolets, un grupo con el que grabó varios trabajos entre EP y discos, cantando tanto en español como en inglés. También probó suerte frente a las cámaras: participó en películas como El cónsul de Sodoma (2010) y Julieta (2016) de Pedro Almodóvar, además de apariciones en series de televisión y otros proyectos cinematográficos, lo que redondea su perfil como artista polifacética.

Sobre su vida personal, lo cierto es que su familia siempre copó las revistas del corazón. Así, Bimba se casó, en 2006, con el músico y productor Diego Postigo, con quien tuvo dos hijas: Dora —nacida en 2004— y June —quien vino al mundo en 2011—. Su vida familiar siempre estuvo muy presente en su trayectoria, y sus hijas han continuado su legado artístico de distintas maneras en la nueva generación. Diego fue, durante toda la enfermedad de Bimba, un pilar fundamental, acompañándola en tratamientos médicos, proyectos profesionales y en la educación de sus hijas. Su relación se caracterizó por la discreción pública, evitando la exposición mediática innecesaria, pero mostrando siempre complicidad y respeto mutuo. 

Dora despunta como cantante en el Benidorm Fest

Sus dos hijas han heredado la pasión por la música y, también, han transmitido un gran parecido físico con la cantante. Dora ha seguido los pasos de sus padres en el mundo artístico, destacándose en la música desde muy joven. Su madre siempre la apoyó en la exploración de su talento, fomentando un ambiente creativo en casa. La relación entre madre e hija era muy cercana; Bimba era una madre involucrada, divertida y protectora, que compartía con Dora momentos familiares cargados de afecto y educación artística. La pequeña June completó la familia y fue, junto con Dora, motivo de alegría y motivación constante para Bimba durante su enfermedad. June, aunque más pequeña al momento del diagnóstico de su madre, creció en un hogar donde la creatividad y el amor familiar eran ejes fundamentales.

Dora Postigo, hija de Bimba Bosé | GtresDora Postigo, hija de Bimba Bosé | Gtres

Probablemente, es el nombre de Dora Postigo el que más se oye en los últimos tiempos, sobre todo después de que la joven se apuntara al Benidorm Fest. Su trayectoria musical empezó a tomar forma definitiva en la adolescencia: a los 15 años lanzó su primer single Saving Star, que superó millones de reproducciones en plataformas como Spotify y la situó como una artista a tener en cuenta en el panorama pop contemporáneo. Más tarde estrenó otros temas como Call Me Back y Ojos de serpiente, este último interpretado en Operación Triunfo y con videoclip dirigido por Paco León, quien también la dirigió en su debut cinematográfico en la película Rainbow.

En 2025 se confirmó que Dora Postigo sería una de las participantes del Benidorm Fest 2026, un festival musical organizado por RTVE que, aunque históricamente ha servido como preselección para Eurovisión, en esta edición se celebra con identidad propia e independiente del certamen europeo. Dora no compite en solitario, sino formando un dúo artístico con el cantante Marlon Collins, con quien presenta la canción titulada Rakatá, un tema que refleja su interés por fusionar estilos pop, R&B y elementos contemporáneos dentro de un enfoque fresco y personal. La selección de Dora & Marlon entre los 18 artistas participantes supone un reconocimiento a su evolución musical y su capacidad compositiva, así como al hecho de que ha logrado consolidarse como una artista que va más allá de su legado familiar y se impone por méritos propios.

La inclusión de Dora en el Benidorm Fest es un hito relevante en su carrera, no solo por la visibilidad que brinda este certamen televisivo y mediático, sino porque representa un compromiso con su música y su identidad artística. La joven ha trabajado en distintos formatos —desde YouTube y concierto en directo hasta cine y festivales— y su paso por este festival supone una consolidación más dentro de esa trayectoria. Además, la decisión de presentarse con un compañero como Marlon Collins enfatiza su deseo de explorar colaboraciones creativas y de incorporar diferentes perspectivas a su sonido, lo que podría abrirle puertas en el ámbito del pop y la música urbana contemporánea.

Para Dora, participar en el Benidorm Fest es también una forma de afirmar su voz propia en un contexto competitivo y exigente, donde se reúnen tanto artistas consagrados como talentos emergentes de distintos estilos. A pesar de su juventud, ha demostrado madurez artística y una capacidad para combinar sensibilidad personal con ambición creativa, algo que se refleja tanto en sus letras como en su presencia escénica. Tanto Dora como June han heredado infinidad de aspectos de su madre, que tienen que ver, no solamente con su parecido físico sino, también, con su faceta artística.

June, una adolescente discreta

Bimba fue una mujer profundamente artística, libre y multidisciplinar, y eso es algo que transmitió directamente a sus hijas. Dora Postigo heredó de su madre una clara vocación artística. Desde muy pequeña creció rodeada de música, arte y estímulos creativos. De Bimba tomó la sensibilidad musical y el gusto por la experimentación, así como el valor de construir una identidad propia, sin copiar modelos ni encasillarse y la valentía para exponerse emocionalmente a través del arte. June, aunque más discreta y alejada del foco mediático, heredó ese mismo entorno creativo y libre, en el que el arte no era una obligación, sino una forma natural de expresarse.

Quizá el legado más profundo de Bimba no fue visible, sino interno. Les transmitió una forma de estar en el mundo basada en la autenticidad, la ausencia de miedo al qué dirán y la aceptación de la diferencia. Además, siempre Bimba rompía normas, estereotipos y moldes, y enseñó a sus hijas que no hay una sola manera correcta de ser mujer, artista o persona. También les dejó una gran fortaleza emocional. Durante su enfermedad, Bimba afrontó el dolor con honestidad y dignidad, mostrando a sus hijas que la vulnerabilidad también es una forma de valentía. Como madre, Bimba fue una persona presente, protectora y cómplice. Les transmitió una idea de familia basada en el amor, la escucha y el respeto. También, fomentó su independencia emocional, animándolas a pensar por sí mismas y a confiar en su intuición.

Su forma de maternar dejó una huella profunda, especialmente en Dora, que en numerosas ocasiones ha hablado del orgullo y la inspiración que siente por su madre. Aunque Bimba Bosé falleció cuando June era aún muy pequeña, su presencia sigue viva en ambas hijas. En June, de forma más íntima y silenciosa, pero igualmente profunda, como una raíz emocional que forma parte de quién es. En Dora, de forma visible: en su música, su estética, su manera de expresarse y su sensibilidad.