Israel García camina en Guillena (Sevilla) bajo las nubes amenazantes con Reyna y Pepito, sus compañeros de plumas que llenan su vida de armonía. Reyna es una guacamaya majestuosa de plumaje llamativo, mientras que el loro Pepito apenas tiene dos meses y medio de vida. Juntos se preparan cada mañana para una jornada de vuelo libre, una práctica que desafía incluso los días de lluvia si logran encontrar un hueco entre las nubes.

La libertad de estas aves en el campo no es una casualidad, sino el resultado de un entrenamiento constante que empieza desde que son bebés. Reyna surca el cielo a su antojo, pero siempre mantiene localizado a su dueño gracias a una conexión casi invisible y al apoyo de la tecnología. Israel utiliza una aplicación de GPS en su teléfono y un silbato especial para los momentos en que la distancia se vuelve incierta o el ave se aleja demasiados kilómetros. Sin embargo, el peligro acecha desde las alturas en forma de halcones y águilas, un riesgo real que Israel conoce de cerca por experiencias pasadas que marcan su memoria.

Mantener a un animal que puede vivir hasta ochenta años requiere una responsabilidad que no todos están preparados para asumir. No se trata de un capricho de un día para otro, sino de una entrega diaria de varias horas que incluye una alimentación estricta y mucho afecto en casa.

Israel comparte su pasión en redes sociales (@isra_moreno13) para mostrar la belleza de estos animales en su naturaleza y el respeto que su cuidado exige. Descubrir cómo logran esa sincronía perfecta y qué secretos esconden sus carantoñas es una invitación a conocer una lealtad que dura toda la vida.