La opa del BBVA sobre el Banco Sabadell ha sido insólita, tanto por ser la primera hostil en banca española desde los años 80 del siglo pasado como por su resultado, que supuso el fracaso de un gigante bancario multinacional frente a uno más pequeño y nacional. Pese a ser inusual, el fracaso no ha sido único en el mapa bancario europeo. Las operaciones que derraparon en el sector en 2025 se valoraban en más de 30.000 millones, de acuerdo a los datos recopilados por la consultora Dealogic. Las exitosas, sin embargo, rondan los 35.000 millones.
El resultado de la enésima oleada de concentraciones bancarias nacionales ha demostrado a los banqueros que el éxito no siempre pasa por aplicar el consabido mantra de fusionar entidades y aflorar sinergias con cierres de oficinas y recortes de empleos. Algunas veces las cosas se ponen más difíciles. Frecuentemente la intervención de los gobiernos, que se han opuesto a las transacciones y las han dificultado, pero también las elevadas expectativas de precios de los inversores han puesto el clavo en el ataúd de las operaciones.

La fallida opa del BBVA sobre el Sabadell ha sido la operación cumbre del año en Europa y un ejemplo de ambos efectos. El Ejecutivo se mostró desde el principio contrario a la transacción y, con una interpretación de la ley que el BBVA intentó modificar en los tribunales, impuso una condición extra a las que había fijado la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC): si triunfaba la operación, debería mantenerse durante tres años (prorrogable por dos más) la independencia de ambos bancos desde el punto de vista societario y de toma de decisiones. Esto complicó el proceso —tanto, que la cúpula de la entidad de origen vasco llegó a plantearse retirar la opa— y limitó y retrasó las ganancias previstas por el BBVA. Pero finalmente fueron las expectativas de una segunda opa (en el caso de que el BBVA se quedase con entre el 30% y el 50% del capital) a una valoración mayor las que terminaron por tumbar la operación. El BBVA se quedó lejos en su intento con una aceptación del 25% del capital del Sabadell.
A diferencia del presidente del BBVA, Carlos Torres, quien siguió en la opa hasta el final, el otro nombre propio del sector bancario europeo en 2025 —el consejero delegado de Unicredit, Andrea Orcel— siguió una estrategia diferente. Su intento de hacerse con BPM también chocó con el Gobierno de Giorgia Meloni, quien le puso unas condiciones elevadas para seguir adelante: abstenerse de reducir el ratio préstamos-depósitos de BPM durante cinco años, salir completamente de Rusia para el año 2026 y mantener la cartera de financiación de ambos bancos. Orcel, que también se ha topado con el Gobierno alemán en su asalto sobre el Commerzbank, decidió retirar la oferta.
También en Italia, el país que junto a España ha liderado este baile de compras en los últimos meses, fracasó la intención de Mediobanca de hacerse con Banca Generali. Era, en realidad, un movimiento para protegerse de la opa hostil de Monte dei Paschi, que esta sí terminó triunfando. Se trata de la mayor operación de banca europea que ha tenido éxito, por unos 12.000 millones de euros.
También en la región transalpina, la banca de Emilia Romagna (BPER) se hizo con Banca Populare di Sondrio, pese a no contar con el respaldo del consejo de administración de la entidad comprada. Por el lado contrario de la moneda, fracasaron los intentos de Centerbridge de hacerse con Banca Progetto, que ha terminado intervenida por el Banco de Italia, y del fondo Twenty First Capital de adquirir Banca Profilo.
Para buscar más operaciones fracasadas hay que viajar a los países nórdicos. En Islandia pinchó el intento de Arion Banki por hacerse con Islandsbanki. Y en Dinamarca las dos ofertas sobre Nordfyns Bank, de Fynske Bank y de Middelfart Sparekasse.
Todo ello pone aún más en cuestión las operaciones transfronterizas. Son el gran objeto de deseo de los reguladores, con el objetivo de crear grandes entidades paneuropeas que puedan competir de tú a tú con los todopoderosos bancos estadounidenses. Las entidades, sin embargo, son recelosas de entregarse a operaciones fuera de sus fronteras, al considerar que la fragmentación de la regulaciones nacionales y la incompleta unión bancaria (a falta de crearse un fondo de garantía único), complica enormemente las ganancias. Entraña, además, un alto riesgo de ejecución.
Resulta paradójico, por tanto, que todas las transacciones fracasadas han sido nacionales y las tres internacionales que se produjeron el año pasado sí se saldaran con éxito. Dos de ellas las ha protagonizado el Santander. El banco de Ana Botín, por un lado, acordó la venta de su banco en Polonia a Erste Bank, una operación aún por cerrarse y que rozó los 7.000 millones en valor. Erste Bank, una entidad de origen austríaco, ha desplegado en los últimos años una agresiva expansión por el este de Europa, a imagen de los deseos de los reguladores, y está presente en países como República Checa, Eslovaquia, Rumanía, Hungría, Croacia y Serbia.
El Santander, por su parte, dedicó parte del dinero recabado de esta venta a adquirir TSB, la filial del Sabadell en el Reino Unido, que le vendió en plena opa del BBVA en uno de los múltiples giros de guion de la operación española. La compra, que está pendiente aún del sí de las autoridades británicas y se espera que se cierre en el primer trimestre de este año, le permitirá reforzar su enseña en ese país y colocarse como el tercer banco del mercado.
La otra gran operación transfronteriza fue la venta del banco portugués Novo Banco por parte del fondo Lone Star. Finalmente lo adquirió el francés BPCE, la matriz de las cajas de ahorro de ese país. Se impuso en esa batalla a CaixaBank, que está presente también en el mercado luso, y que sufrió en este objetivo con la oposición del Gobierno de ese país a que los bancos españoles ganasen más cuota allí.
Tanto estas tres operaciones transfronterizas como las dos italianas (Mediobanca-Monte dei Paschi y Banca Popolare di Sondrio-BPER), engrosan la lista de transacciones exitosas. Su valoración ronda los 35.000 millones de euros, muy cerca del monto de las fracasadas.