El presidente de Colombia, Gustavo Petro, rechazó este sábado la “agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina”, en una de sus primeras reacciones a la intervención militar con la que Estados Unidos capturó de madrugada en Caracas a Nicolás Maduro. El mandatario de izquierdas también ordenó el despliegue de la Fuerza Pública en la extensa y porosa frontera compartida entre los dos países, de más de 2.200 kilómetros, así como brindar toda la asistencia disponible en caso de que se presente una entrada masiva de refugiados. Colombia es también, por mucho, el principal país de acogida de la diáspora venezolana, con cerca de tres millones de migrantes en su territorio.
“Los conflictos internos entre los pueblos los resuelven los mismos pueblos en paz. Ese es el principio de la autodeterminación de los pueblos que es base del sistema de las Naciones Unidas”, ha escrito Petro en X, su canal de comunicación predilecto, en un mensaje en el que también recordó que Colombia se acaba de incorporar como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y se propone convocarlo. “Invito al pueblo venezolano a encontrar los caminos del diálogo civil y su unidad. Sin soberanía no hay nación. Es la paz el camino y el diálogo entre los pueblos es fundamental para la unión nacional. Diálogo y más diálogo es nuestra propuesta”, añadió.
El ministro de Defensa colombiano, el general en retiro Pedro Sánchez, se hizo eco de las instrucciones de Petro. También aseguró que se activaron todas las capacidades de la Fuerza Pública para “anticipar y neutralizar” cualquier intento de ataque terrorista por parte de la guerrilla del ELN, que desde hace un año desató una feroz arremetida en la convulsa región limítrofe del Catatumbo, o de los otros grupos armados que operan en la frontera. El ELN, en particular, es ya considerado por diversos analistas como una guerrilla binacional.
Más tarde, la propia Cancillería colombiana expresó “su rechazo por las recientes acciones armadas efectuadas contra la integridad territorial y autonomía política de la República Bolivariana de Venezuela”, en un comunicado en el que reafirmó su compromiso con la paz y la seguridad regional, además de hacer un llamado al multilateralismo. “La experiencia histórica de la región, proclamada como Zona de Paz, demuestra que ninguna controversia puede resolverse legítimamente mediante acciones unilaterales”, señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores.
El presidente Petro, permanentemente enfrentado con Donald Trump, ha sido un critico muy vocal del despliegue militar estadounidense en el Caribe, al tiempo que ha recibido una lluvia de cuestionamientos internos por no condenar con mayor contundencia a Maduro. Aunque Bogotá nunca reconoció ganador alguno en las elecciones venezolanas del 28 de julio de 2024, el colombiano tampoco llegó a romper las relaciones diplomáticas que restableció al inicio de su periodo, en agosto de 2022, luego de años de diferencias irreconciliables.
Desde la orilla de la oposición, el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), el gran referente de la derecha colombiana, por el contrario, defendió que Washington “actuó en legítima defensa”. “Estados Unidos ha tenido que hacer lo que debieron hacer los organismos internacionales y las Fuerzas Armadas de Venezuela que prefirieron el soborno de la dictadura que hacer respetar la democracia de su país”, ha escrito en sus redes sociales. El también expresidente Iván Duque, el antecesor de Petro (2018-2022) y ahijado político de Uribe, celebró la acción militar de Estados Unidos “en defensa de la seguridad hemisférica, la lucha contra el terrorismo y la protección de los derechos humanos”.