La Palma de Oro del último Festival de Cannes fue a parar a Un simple accidente, lo último del prestigioso cineasta iraní Jafar Panahi

La inspiración de esta película era inequívoca: antes de hacerla Panahi había pasado cerca de un año en prisión, luego de ser arrestado tras rodar su anterior película, Los osos no existen. Era una culminación para el largo historial de arrestos y abusos que ha sufrido Panahi por parte de las autoridades de Irán, que empezó cuando en 2010 le condenaron a seis años de prisión por propaganda contra el régimen.

Panahi ha tenido que rodar desde entonces todas sus películas en la clandestinidad. Y Un simple accidente, que rodó tras ser liberado por hacer huelga de hambre, no es ninguna excepción. 

La Palma de Oro ha precipitado por su parte una prometedora carrera dentro de los premios de Hollywood, con lo que Panahi se ha trasladado a EEUU y lleva tiempo inmerso en una gira promocional de Un simple accidente que seguramente se salde con una nominación al Oscar a Mejor película internacional.

Justo cuando pensaba trasladarse al Festival de Cine de Marrakech, sin embargo, ha trascendido una sentencia contra Panahi por parte de las autoridades iraníes. La Sala 26 del Tribunal Revolucionario Islámico de Teherán ha condenado a Panahi a un año de prisión y dos años de prohibición de viajar fuera de Irán. También le ha prohibido pertenecer a cualquier grupo o facción política, a causa de sus supuestas actividades de propaganda contra el gobierno de su país. El equipo legal de Panahi ya ha anunciado que este 4 de enero presentará un recurso contra la sentencia.

Entretanto, Un simple accidente está nominada a cuatro Globos de Oro (incluyendo Mejor película dramática, Mejor dirección y Mejor película internacional) que sabremos si se lleva el próximo 11 de enero. Se desconoce cuándo Panahi tenía previsto regresar a Irán, y si la reciente sentencia habrá alterado estos planes.