El espacio compartido de Maravic y Flabelus alteró de manera excepcional su actividad habitual para convertirse, durante una tarde, en una galería de arte efímera con motivo de la exposición de la artista Ana de la Lastra. La iniciativa atrajo a profesionales, creadores y prescriptores del sector cultural aragonés, consolidando el espacio como un enclave capaz de acoger propuestas artísticas más allá de su función comercial.

La exposición se planteó como una experiencia puntual y abierta, concebida para ser vivida en el marco de una inauguración que trascendió el formato expositivo tradicional. Las obras dialogaron con el entorno —ropa, calzado y arquitectura interior— generando un recorrido híbrido que invitó al visitante a aproximarse a la pintura desde un contexto cotidiano, alejado de los circuitos museísticos o institucionales. Este planteamiento favoreció una relación más directa entre la obra y el público, en un ambiente distendido pero cuidadosamente articulado.

Un encuentro entre arte, marcas y escena cultural

La inauguración se desarrolló como un encuentro social y cultural en el que confluyeron distintas disciplinas. La música en directo, a cargo del actor Juan Pablo Shuk, aportó una dimensión performativa al evento mediante una sesión de electrocumbia que acompañó el tránsito de los asistentes por el espacio. Lejos de concebirse como un mero acompañamiento, la propuesta sonora contribuyó a reforzar el carácter contemporáneo y experiencial de la cita.

El componente gastronómico completó la experiencia con una cuidada selección de producto local. Las pizzas de Grosso Napoletano y los vinos de Bodegas CARE subrayaron la voluntad de los organizadores de apostar por proyectos vinculados al territorio, integrando creación artística y producción local en un mismo relato.

Entre los asistentes se encontraban profesionales de distintos ámbitos del panorama aragonés, como el fotógrafo y artista Jorge Fuembuena, el productor musical Jorge Puyuelo o la periodista Pilar Cebrián, junto a empresarias, creadoras de contenido e influencers. La diversidad de perfiles evidenció el carácter transversal del evento y su capacidad para convocar a distintos agentes del ecosistema cultural y creativo.

Continuidad más allá de lo efímero

La exposición supuso, además, un nuevo capítulo en la colaboración entre Maravic y Ana de la Lastra, consolidando una línea de trabajo que apuesta por activar el espacio comercial como plataforma cultural y punto de encuentro para la comunidad creativa. Este tipo de iniciativas refuerzan una tendencia cada vez más presente en el ámbito urbano: la hibridación entre comercio, cultura y experiencia, en la que las marcas asumen un papel activo como agentes culturales.

Aunque la muestra fue concebida como una acción efímera ligada a la jornada inaugural, una selección de las obras permanecerá expuesta en el espacio durante las próximas semanas. De este modo, la propuesta amplía su recorrido temporal y permite que el público que no pudo asistir al evento tenga acceso a parte del trabajo de la artista, prolongando el diálogo entre arte y ciudad en pleno centro de Zaragoza.