Eligió hacer esta entrevista junto al mar. En la academia de Operación Triunfo mencionó varias veces la importancia que tiene para usted. ¿Cuál es su relación con A Coruña?
Llevo aquí viviendo desde los siete años, desde pequeño fue mi ciudad favorita del mundo. Cuando me vine a vivir aquí, fue mi momento de felicidad máxima, es el sitio que al final es mi casa. Yo muchas veces digo que igual me paso tres días en Madrid trabajando o por cualquier cosa y ya estoy como que necesito volver a A Coruña. Me pasa siempre.
Visitas que tuvieron en la academia les aconsejaron mudarse a Madrid para empezar sus carreras. ¿Le genera conflicto esta idea?
Sí, aunque aún no sé lo que voy a hacer. Igual con alguna propuesta consigo quedarme por aquí, pero sí que es una posibilidad el tener que mudarme. Me genera cierto conflicto, pero yo tengo claro que yo quiero volver aquí. Si tengo que pasarme unos años por ahí, intentaré estar el máximo tiempo posible aquí y, en cuanto pueda, volver.
Para usted, la música viene de mucho antes de OT. Antes de entrar, consiguió plaza en el conservatorio para la especialidad de jazz, tenía su propia banda… ¿Cómo sigue ese camino?
Estoy en un momento de incertidumbre. Mi idea es desarrollar mi proyecto personal, aprovechando la exposición que me ha dado el programa, y también para hacer algo totalmente personal, que salga todo de mí. He estado muy feliz con mi banda, pero cuando estás en una banda tienes que ceder y poner un poco de todos. Me apetece probar a hacer algo que sienta totalmente mío. Aunque igual en un futuro vuelva con mi banda, quién sabe.
Empieza una gira en trece ciudades, el escenario de OT lo tiene dominado… ¿qué hay de los escenarios coruñeses?
He cantado en varios sitios: en la Mardi Gras, en la Filomatic, en el Teatro Colón…
En cuanto a retos extramusicales, el Athletic invitó a Cristina, la ganadora, a San Mamés. ¿Le gustaría lo mismo por parte del Dépor?
¡Sí! Yo ya he subido un TikTok pidiéndolo, y de hecho el club me comentó. A ver si cae.
Ya han pasado unas semanas de la final. Ahora, de nuevo en casa, ¿qué tal la vuelta a la realidad?
Es un poco difícil, sobre todo el estar solo de repente, porque llevo sin estar solo tres meses. Estabas solo cuando ibas al baño y ya está, porque tenías gente en la habitación, gente por todos lados. Otra cosa que me ha pasado es que ahora, cuando entro en un piso, se me hace como muy pequeño todo, siento como que estoy entrando en casas de hobbits.
Y usted, ¿qué tal se ha visto?
En general, muy bien. Me he limitado a ver vídeos graciosos y me he echado unas risas muy grandes. Nos hemos estado compartiendo vídeos entre los compañeros. Tiene su parte angustiosa, en ciertos momentos, el hecho de pensar, «hostia, se te ha visto todo lo que has hecho» y hay gente comentándolo o malinterpretando cosas.
¿Qué ha sido lo más difícil de asimilar?
Es raro que, después de tres meses, de repente estés con tu gente y ves que han visto lo que ha visto todo el mundo, y que hayan estado expuestos a todos los comentarios.
Siempre se comenta su naturalidad dentro de un casting en el que parecía que había demasiado miedo a lo que se pudiese pensar fuera. ¿Cree que su sentido del humor y su forma abierta de decir las cosas le han pesado o no se han entendido?
Quien lo tuvo que entender, lo entendió, y quien no, pues ya está. Yo no estoy preocupado por eso. Creo que, al final, la gente que se ha quedado conmigo es la que se tiene que quedar. Es como un filtro.