Tiene desafíos al alba, espadas, hombres duros que hacen pagar sus deudas y una imagen decimonónica del valor, el honor y la integridad. Por eso, Arturo Pérez-Reverte siempre ha incluido Los duelistas entre sus películas favoritas. El largometraje con el que Ridley Scott se presentó al mundo solo puede verse en España si se alquila en Apple TV+. Sin embargo, al autor de El asedio le interesan otros títulos de Scott.

En su aparición en el programa de Jordi Wild, del que está a punto de convertirse en un habitual, Arturo Pérez-Reverte ha tenido tiempo para hablar de cine. Sus preferencias son tan clásicas como indiscutibles: está John Ford, con Centauros del desierto; y Howard Hawks, con Río Bravo. Es decir, dos de los western -o, directamente, largometrajes- mejores de todos los tiempos. Jordi Wild, viendo que Pérez-Reverte pretendía encastillarse en el oeste, le pidió que añadiese un thriller, y el murciano añadió la que, junto con Metrópolis y 2001: Odisea en el espacio, sea la película de ciencia ficción más influyente de la historia, Blade Runner.

¿Qué hace especial a ‘Blade Runner’?

Harrison Ford es un hombre de pocas palabras, lo que no significa que no tenga nada que decir. Simplemente es de la escuela de Hemingway o Carver: telegráfico. Por eso, cuando le preguntaron, durante el estreno de Blade Runner en 1982, de qué trataba aquella película, él contestó: “De cómo mantener una relación estable con tu tostadora”. He ahí todo el cine sobre humanoides, robots e Inteligencias Artificiales, reducido a una frase. Es más, he ahí lo que está por venir (o lo que ya ha venido) en el siglo XXI.

Blade Runner expande el conocido texto de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Sin embargo, lo hace con una pátina artística que quizá Ridley Scott (su hermano Tony siempre se ha considerado el esteta de los dos) no repitió en su filmografía. La recreación de una ciudad automatizada, que parece destinada a ser habitada por máquinas (la película se desarrolla en Los Ángeles y en 2019), se torna tan hipnótica como terrible.

No obstante, es muy posible que si lo primero que escuchas es «Blade Runner», lo que te venga a la mente no sea ni la puesta en escena de Ridley Scott ni la convivencia entre hombres y replicantes, y la posibilidad de que, algún día, ambas figuras sean indistinguibles. Lo que recordarás será el emblemático monólogo de Rutger Hauer: lo componen 42 palabras y el actor “improvisó” algunas de ellas.

La tarde antes de que Hauer rodase la escena, el monólogo, escrito por David Peoples, culminaba así: “He visto cosas que gentecilla como tú jamás creería. Atacar naves en llamas más allá de Orión, brillantes como el magnesio. He sido polizón en cargueros espaciales y he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhauser. Todos esos momentos se perderán”. A Hauer, aquello le pareció irónicamente inhumano y lo reescribió sin consensuarlo ni con el guionista ni con Ridley Scott, que lo escuchó por primera vez en escena.

El resultado, para que lo compares, fue este: “He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Llegó la hora de morir”. Si Scott o su guionista tenían alguna reticencia, esta se desvaneció, también, como una lágrima en la lluvia cuando escuchó a todo el equipo prorrumpir en un aplauso e incluso vio alguna lágrima auténtica en el rostro de los técnicos. Las palabras del replicantes merecían conservarse.