La Muralla, San Vicente, San Pedro o el Monasterio de Santo Tomás. Hoy en día nadie pone en duda que estas construcciones forman parte de nuestro patrimonio y que su conservación ha de ser una prioridad. Pero no siempre fue así y en otros momentos de la historia, no tan lejanos además, la pervivencia de estos edificios llegó a cuestionarse o a peligrar. Una vulnerabilidad que planea sobre arquitecturas más recientes como las nacidas durante el movimiento moderno, que cuenta en la provincia de Ávila con destacado patrimonio que no solo es poco conocido sino no muy valorado y nada protegido.
Aunque en Ávila se construyeron decenas de edificios correspondientes a este movimiento arquitectónico que en nuestro país se desarrolló entre los años 1925 y 1975, dentro de este patrimonio destacan once proyectos que son los que forman parte del mapa elaborado por la Fundación Docomomo Ibérico (Documentation and Conservation of buildings, sites and neighbourhoods of the Modern Movement), organización internacional creada en 1990 y que en España arranca en 1996 con el objetivo de inventariar, divulgar y proteger el patrimonio arquitectónico del Movimiento Moderno.
Las joyas de la corona de este movimiento en esta provincia son la ampliación del convento de Santo Tomás en Ávila que alberga la actual residencia; la Plaza de Toros de Ávila; la Escuela Pública aneja a Magisterio, a día de hoy colegio público Claudio Sánchez Albornoz y dependencias de la Dirección Provincial de Educación; la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Ávila; la Delegación Provincial de Sindicatos de la plaza de Santa Ana; una vivienda familiar en El Barraco, junto al embalse del Burguillo; el centro de acondicionamiento y fermentación del tabaco de Candeleda;las Pistas Deportivas de la Ciudad Deportiva Municipal de Ávila; la Escuela de Maestría Industrial de Ávila, actual Centro de Educación de Adultos de Ávila; las Escuelas Públicas de Santo Domingo de las Posadas, reconvertidas en centro municipal, y las Casas para peones camineros en El Barco de Ávila.
Los once edificios Docomomo en ÁvilaLa Fundación Docomomo Ibérico, integrada por todos los Colegios de Arquitectos tanto de nuestro país como de Portugal así como por cuatro escuelas de arquitectura (A Coruña, Valencia, Sevilla y Valladolid) ha publicado un mapa con las principales construcciones de Docomomo de la Península Ibérica, donde se localizan 2.473 edificios de esta corriente arquitectónica que comienza a partir de los avances logrados por la Revolución Industrial y tiene en arquitectos como Le Corbusier y Mies van der Rohe sus máximos precursores.
Localizar, documentar, valorar y y registrar edificios de arquitectura moderna es, como explica Daniel Villalobos, doctor arquitecto responsable de Docomomo en la Universidad de Valladolid, uno de los principales objetivos de la Fundación Docomomo Ibérico que también persigue la conservación de este patrimonio. «Ahí está el problema», reconoce Villalobos que apunta que en nuestro país solo el Ayuntamiento de Valladolid ha integrado este patrimonio en el catálogo de protección. Por ese motivo, y para que las administraciones locales den los pasos necesarios para incluir estas arquitecturas en su catálogo de protección, otro objetivo de la Fundación Docomomo Ibérico es el de dar a conocer ese patrimonio.
«Las administraciones tienen que concienciarse de que es un nuevo patrimonio que hay que proteger», apunta Villalobos al referirse a «una época creativa muy bonita que se acabó y que lamentablemente no se valora».
Los edificios del movimiento moderno, que en Ávila, tanto capital como provincia, cuenta con ejemplos muy destacados se caracterizan, como explica Villalobos, por la «desornamentación y por arquitecturas limpias donde prima la funcionalidad y donde la simetría no es condición obligatoria. La belleza se pone en manos de la proporción y del orden», resume Villalobos al hablar de una arquitectura muy funcional y social.
«Es una parte de la historia y si no la protegemos desaparece», lamenta Villalobos que del patrimonio abulense de este estilo destaca la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Ávila del arquitecto José María García de Paredes Barreda y que se construyó entre los años 1965 y 1968. Como curiosidad, apunta, este edificio tiene uno gemelo en Granada con el mismo uso y proyectado por el mismo arquitecto.
También ejemplo destacado del patrimonio Docomomo en Ávila es la ampliación del convento de Santo Tomás en Ávila de Miguel Fisac Serna, construido en 1959 y que, además, como recuerda Ángel Hernández, que en su día fue presidente del Colegio de Arquitectos de Ávila e impulsor en nuestra provincia de la Fundación Docomomo, tiene una historia muy curiosa. No en vano, cuenta, su construcción fue «fruto de una carambola» ya que los dominicos de Santo Tomás pudieron acometer esta obra gracias a fondos de compensación para los daños de la II Guerra Mundial destinados a Filipinas que llegaron a Ávila porque los dominicos abulenses comparten provincia con los de este país asiático.
en la provincia. En la provincia el ejemplo más destacado de arquitectura moderna es, como apunta Hernández, el centro de acondicionamiento y fermentación del tabaco de Candeleda, obra del José Benítez Vélez y Ramón Canosa de los Cuetos y construido entre 1960 y 1963. Y también muy singular es la vivienda familiar que el arquitecto José Luis Fernández del Amo, uno de los arquitectos españoles más destacados del movimiento, construyó en El Barraco, junto al pantano del Burguillo, en la finca Valdelande y para su uso personal.
El edificio de sindicatos, objeto actualmente de una intervención dirigida a la mejora de la eficiencia energética que contempla la actuación en la fachada, es otro de los ejemplos más singulares del movimiento en Ávila. Sin embargo, apunta Hernández, no es la actual la obra que más afecta al valor patrimonial de este edificio de finales de los años 50 del siglo pasado que es muy singular por cuanto «marca la modernidad más radical en Ávila y una nueva etapa arquitectónica en la ciudad». En su origen el inmueble estaba compuesto por un edificio principal muy esbelto con dos cuerpos laterales que recrecieron con una planta superior durante las obras a pesar de que el proyecto original no contemplaba este añadido. El inmueble, prosigue explicando Hernández, estaba proyectado «como un edificio unitario» que sin embargo durante la Transición se dividió entre sindicatos y patronal en «una compartimentación muy tortuosa» en la que no se tuvo en cuenta el valor del edificio.
Y aunque el mapa elaborado por la Fundación Docomomo Ibérico incluye once arquitecturas en Ávila y la provincia, todas ellas seleccionadas por un comité técnico formado por arquitectos, el movimiento moderno tuvo mucha más repercusión no solo en nuestra provincia sino en el conjunto del país. Esto es así porque a mediados del siglo pasado las administraciones impulsaron muchas obras que se encargaban de diseñar los arquitectos de los distintos ministerios que en buena parte eran profesionales muy jóvenes y muy en contacto con las arquitecturas de vanguardia europeas. «La provincia está plagada de estas arquitecturas», apunta Hernández que habla de casas de maestros o médicos construidas en este periodo por toda la provincia que aunque no están en el mapa de la Fundación Docomomo por no ser ejemplos tan destacados también forman parte de este movimiento arquitectónico que hay que valorar y conservar.