actores que encarnan a los reales y el caso de la sudafricana Charlize Theron … en ‘Monster’ resulta paradigmático. Pero esta costumbre ha sido transgredida con Russell Crowe, que ha encarnado a uno de los grandes artífices del régimen nazi, nada menos que al comandante Hermann Göring, el segundo de a bordo. Las nominaciones al Globo de Oro, antesala de los Premios de la Academia, se han olvidado de su alabado rol protagonista en ‘Nuremberg’, la película recientemente estrenada que gira en torno al proceso a los jerarcas alemanes.
La interpretación del australiano ha sido aclamada por la prensa especializada e, incluso, calificada como una de las mejores de su vasta carrera. La producción, en cambio, ha recibido críticas dispares y tampoco está siendo un fenómeno recaudatorio. Las posibilidades de que Crowe repita la experiencia de Adrien Brody, que recibió el galardón veinte años después del primero, se reducen considerablemente. Esta edición también se antojaba relevante porque en 2025 se ha celebrado el primer cuarto de siglo desde que se estrenó ‘Gladiator’, el film que lo convirtió, definitivamente, en toda una estrella cinematográfica.
El fulgor estelar se había atenuado considerablemente y precisaba de un papel como el del tirano para volver al primer plano. Aunque no ha dejado de trabajar, hace ya una década que no cuenta con actuaciones relevantes y tampoco ha obtenido grandes éxitos de taquilla. ‘Dos buenos tipos’, junto a Ryan Gosling, fue su último título de relevancia y, frente al curso ascendente de su compañero, supuso el comienzo de cierta decadencia dentro del variable Olimpo hollywoodiense.
El apogeo, en realidad, se condensa en sólo quince años. Aunque nacido en Nueva Zelanda, forma parte de esa remesa de actores y actrices procedentes del continente oceánico. Su desembarco en la Meca del Cine vino precedida por el de Mel Gibson, estadounidense criado en Australia. Curiosamente, ambos crecieron en Sydney e, incluso, les une otra circunstancia aún más trascendente y es que el primero renunció a protagonizar ‘Gladiator’, la historia que le proporciono la estatuilla a Crowe.
La metrópoli oceánica es también la cuna de Nicole Kidman, Hugh Jackman y Naomi Watts. El monopolio se rompe con Cate Blanchett, nativa de Melbourne, y los recién llegados Jacob Elordi, originario de Brisbane, y Margot Robbie, nacida en Gold Coast. Todos presentan ciertas similitudes y es que se hicieron un nombre en series y películas antes de conseguir un agente en Los Ángeles y participar en el cine estadounidense.
‘Virtuosity’, estrenada en 1995, fue la primera incursión en el caso de nuestro actor, y sólo dos años después alcanzó la popularidad con ‘L.A. Confidential’, una lujosa reflexión sobre el cine negro. El ascenso se aceleró a partir de este ‘thriller’ de época. Su trabajo como directivo de una empresa tabacalera en ‘El dilema’, dirigida por Michael Mann en 1999, supuso todo un reto porque abandonaba su habitual rol de galán. Salió tan bien parado que le confirió su primera nominación al Óscar y, para algunos, el papel más relevante hasta el momento actual.
Aunque no ha dejado de trabajar, hace ya una década que no cuenta con actuaciones relevantes
El culmen se produjo meses después con ‘Gladiator’, la epopeya de Ridley Scott. La magistral conversión en el general Máximo Décimo Meridio le proporcionó la codiciada estatuilla y el favor de la industria y de los mejores directores. Además, la primera década del siglo XXI reúne un buen número de éxitos. Entre otros, destacan ‘Master and Commander’, de Peter Weir, ‘Una mente maravillosa y ‘Cinderella Man’, proyectos liderados por Ron Howard. La buena racha prosigue con ‘American Gangster’, de Scott, el artífice del encumbramiento, el afortunado remake ‘El tren de las 3.10’, a cargo de James Mangold, y finaliza con la adaptación del musical ‘Los miserables’ y el australiano transformado en el implacable inspector Javert.
Un carácter complicado
Esa sucesión de éxitos se interrumpe en la siguiente década. El salto a la dirección pudo ser la causa. La ambición refuerza la conexión profesional entre Crowe y Gibson. Los dos actores han realizado incursiones al otro lado de la cámara, aunque han gozado de mayor fortuna las firmadas por el veterano. ‘El maestro del agua’, de 2014, el debut del primero, se ambientaba en la batalla de Gallipoli.Curiosamente, esta contienda ya había inspirado en los años ochenta una película australiana en la que Mel fue elegido como uno de los soldados protagonistas. No fue un título más ya que su buen hacer en dicho film le abrió las puertas de la industria yanqui.
El declive se ha prolongado hasta el momento presente. El complicado carácter del actor, causante de algún episodio de violencia, su dedicación a la música con la banda Indoor Garden Party, problemas físicos y la edad pueden haberle apartado de sus anteriores roles protagonistas de grandes producciones.
El regreso a la primera fila bien podría asociarse con un rol tan sugerente como el de Göring, que se suma a otros basados en individuos reales como el Nobel de Economía John Nash o el pintor Mark Rothko. Tras perder casi 30 kilos, estáen plena forma para acceder al escenario del Teatro Dolby y reivindicarse como un gran actor merecedor de mejores ofertas. Pero, tal vez como sucede con su compatriota más famoso, en horas extraordinariamente bajas, el momento de la definitiva redención aún no ha llegado.