El UEMC Baloncesto Valladolid inicia el año con paso firme presentando, por fin, su candidatura al ascenso. Porque su duelo ante el hasta entonces líder en solitario ISB Azpeitia suponía algo más que una mera confirmación de que hay plantilla para pujar por recuperar los galones perdidos la pasada campaña. Fue un ejercicio puro de resiliencia en un partido que contó con casi todos los ingredientes deseados (faltó que no se estropeara el reloj de 24 segundos). Buen baloncesto por momentos, remontada y comunión total con una grada que comienza a recuperar poco el sabor por el basket aunque sea de tercera categoría.

David Barrio junto a Hanna en el partido ante Jaén.

El UEMC Baloncesto Valladolid supo sufrir en un partido de exigencia máxima y de mucha tensión, quizás provocada por ese marcador estropeado o por unos árbitros perdidos superados desde el inicio.

Imagen del UEMC CBCV ante el ISB Azpeitia en Pisuerga.J. GARCIA

Pero el paso adelantado por Pisuerga de los Reyes Magos que iban camino de dejar carbón cuando el ISB Azpeitia despertó a ese lobo feroz que lleva dentro en su batería exterior, pasando de escopetas de feria a rifles de repetición y precisión situando el marcador en un amenazante 68-78 a poco más de cinco minutos para el final. De poco o más bien de nada valió que el equipo de Barrio mandara durante todo el partido. Su luz se apagó coincidiendo con el toque de corneta de Azpeitia de sus exteriores con cuatro triples consecutivos. ¿Por qué? En buena parte por no cerrar el rebote y también por una rotación de banquillo que desconectó más que conectó a más de un jugador del equipo, que no sabía si entraba o salía del banquillo.

Imagen del UEMC CBCV ante el ISB Azpeitia en Pisuerga.J. GARCIA

De puntillas y sin hacer ruido Azpeitia se puso al mando primero castigando al UEMC en su juego interior ante su mala puntería y después, cuando la recuperó, desde la línea de 6,75 metros con Aizpitarte, una rémora hasta entonces, a los mandos. A base de fe y desde la línea de tiros libres el conjunto morado se metió en el partido para jugar la baza, por fin como antaño, del público metiendo presión. Pisuerga fue Pisuerga llevando en volandas al equipo como otrora hiciera.

Loq que no pase en Valladolid….

Se estropea el marcador de 24 segundos. Hubo sorna y murmullos en Pisuerga como lo hubo un día antes en Zorrilla cuando los jugadores tuvieron que empujar durante 50 metros el vehículo camilla que transportaba al lesionado Guille Bueno. En esta ocasión no fueron las goteras, que por un momentos, solo un momento, aparecieron cerca del banquillo loca, sino en uno de los relojes de 24 segundos, que decidió darse vacaciones cuando apenas se habían jugado 11 minutos. Parón, intento de arreglo sin suerte y relojes supletorios de quita y pon en los laterales. Adiós a la información para el público y también para los equipos, sumidos por momentos en el caos.

El UEMC recuperó el mando del partido en un final de auténtico infarto para que los Reyes Magos cambiaran su regalo, el carbón por el mejor regalo posible, la victoria y el liderato. Sí, el liderato. Y es que en el momento de más tensión, sin un marcador visible, supo aplacar sus nervios aguantando, defendiendo y robando el balón para dar la puntilla y la sentencia a su fiero rival desde la línea de tiros libres (87-84).

Imagen del público en Pisuerga.J. GARCIA

UEMC CBCV 87 – ISB AZPEITIA 84

  • UEMC Baloncesto Valladolid: Taiwo (-), Haney (15), Ordóñez (15), Martín (5), Marín (8), -quinteto inicial-, JuanGar (3), Hanna (11), Isern (13), Arqués (4), Bouzán (-) y Ochi (13).
  • ISB Azpeitia: Moncanut (8), Niang (9), Cebolla (2), Abdou (12), Acha (3), -quinteto inicial-, Williams (12), Aizpitarte (15), Ardanza (-), Olaizola (11), Sagna (12) y Miranda (-).
  • Árbitros: Aguilera y Arguelles
  • Eliminados: Sagna y Niang.
  • Parciales cada Cuarto: 22-17 19-25 21-22 25-20