Ferit, consciente de que no han tenido tiempo para hablar a solas, ha querido acercarse a su amigo. Le ha confesado que, aunque ha estado ocupado con mil problemas, le importa su felicidad con la hija de Sefika.
Abidin, intentando mantener la compostura, ha intentado restarle importancia. Ha asegurado que Aysel lo quiere y que, a su edad, solo busca paz: “No tanto como ella me quiere a mí, pero estaré bien”, ha reconocido. Para el joven, este paso no es por amor verdadero, sino una huida tras el doloroso malentendido con Suna, quien, llevada por los celos, lo empujó a tomar esta decisión delante de todos.
Ferit, ajeno al torbellino emocional que vive su guardaespaldas, se ha emocionado. Ha dejado de lado las bromas para decirle lo que siente de verdad: “Si no fuera por ti… no habría podido superar tantas cosas. Has estado tan cerca de mí como mi hermano”. Le ha prometido estar a su lado en la pedida y en todo lo que venga, deseándole una felicidad que Abidin siente que ya ha perdido.
Con un nudo en la garganta, Abidin se ha preparado para entrar en el anexo. Ferit cree que está celebrando el futuro de su mejor amigo, pero la realidad es que está a punto de atarse a una vida que no desea porque el corazón se le rompió con Suna.
