Tras más de cuatro décadas de trayectoria como radiólogo en la sanidad pública, casi la mitad de ese tiempo como responsable de la Unidad de Mama del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), localizada en el Abente y Lago y que coordinó desde sus inicios, el doctor Joaquín Mosquera Osés se despidió el pasado 15 de diciembre, día de su 70 cumpleaños, de ese servicio asistencial, referencia a nivel nacional y por cuyas instalaciones pasan, cada año, unas 450 pacientes. Una Unidad «pionera en muchas cosas», reivindica, y «con una capacidad de gestión y de trabajo muy, muy buenas». «Las pacientes tienen que estar absolutamente satisfechas de los profesionales que la forman. Y no me refiero solo a los médicos. De todos: personal de enfermería, auxiliares, administrativos, celadores… Todo el trabajo que realizan gira en torno a ellas», subraya.
¿Cómo está llevando su retiro de la sanidad pública?
De momento, bien. Al haber coincidido con la época navideña, estoy con otras cosas y un poco distraído. Supongo que, cuando entre más el año, lo echaré más de menos. Sobre todo, a los compañeros. Son muchos años…
Dos décadas al frente de la Unidad de Mama del Chuac.
Así es. Cuando se instauró de manera formal, digamos, la Unidad de Mama, a principios de los años 2000, tuve el honor de que me escogiesen como coordinador. Desde ese momento, ahí estuvimos…
Si tuviese que destacar dos o tres hitos que se hayan producido en todo ese tiempo, ¿con cuáles se quedaría?
Fueron años revolucionarios, en cuanto al diagnóstico del cáncer de mama y su abordaje en general. Digamos que se hizo una desescalada: se pasó a cirugías mucho menos agresivas, y los tratamientos también mejoraron muchísimo, desde el punto de vista oncológico, con nuevos fármacos y combinaciones. Nos tocó vivir una gran revolución favorable para el manejo de la enfermedad, y eso ha repercutido, también mucho, en la supervivencia de las pacientes y en su mejoría en todos los aspectos. Con todo, si tuviese que destacar un avance en concreto, quizás el principal fue el tratamiento de la axila, que antes era muy agresivo. A raíz de ciertos ensayos clínicos y evidencias, se hizo muchísima menos incidencia en su agresividad, y eso repercute muy favorablemente, por los efectos secundarios que tiene después de linfedema, etc.
«Si tuviese que destacar un avance en concreto, quizás el principal fue el tratamiento de la axila, que antes era muy agresivo. A raíz de ciertos ensayos clínicos y evidencias, se hizo muchísima menos incidencia en su agresividad, y eso repercute muy favorablemente, por los efectos secundarios que tiene después de linfedema, etc.»
¿Algo más?
Ayudó mucho, también, la instauración del programa de cribado poblacional de cáncer de mama, con una adherencia muy importante de la población en Galicia, lo cual repercute en que los tumores que se detectan sean, en general, mucho más favorables.
¿Teme que los fallos en el cribado de mama de Andalucía puedan impactar en esa adherencia al programa gallego de detección precoz de la enfermedad?
Una de las grandes ventajas que tiene el cribado poblacional de cáncer de mama en Galicia es que es un programa centralizado. Es decir, toda la información concluye en un sitio: tanto las situaciones, como los datos de las pacientes que hay que revisar. Y también está muy centralizada su lectura, lo cual favorece mucho el que haya menos posibilidades de errores, así como el tener siempre un mayor control de todas las mujeres. Además, al estar muy centralizado, hay mucha retroalimentación, mucho feedback para ver cómo han sido los resultados y seguir la eficacia del programa. En este sentido, creo que las mujeres pueden estar tranquilas. Es un programa muy bien organizado, con mucha trayectoria y que sigue los criterios de garantía de calidad de la Comisión Europea. Pienso que va a tener mucha salud y que continuará muy bien, como ha funcionado durante todos estos años.
«Las mujeres pueden estar tranquilas. El cribado poblacional de cáncer de mama en Galicia es un programa muy bien organizado, con mucha trayectoria y que sigue los criterios de garantía de calidad de la Comisión Europea. Pienso que va a tener mucha salud y que continuará muy bien, como ha funcionado durante todos estos años»
Galicia ha ampliado la población diana de ese cribado poblacional, por arriba, hasta los 74 años. ¿El siguiente paso será abrir esa horquilla también por abajo?
Seguramente no tardará en hacerse, aunque iniciar el cribado poblacional de cáncer de mama a los 45 años tiene una complejidad un poco mayor, por la densidad de la mama y otra serie de circunstancias que hacen que pueda repercutir más en el sistema asistencial. Esto hay que tenerlo muy controlado también, porque no es cuestión de ofrecer muchas cosas y luego no poder hacerlo bien, aunque sí es una idea que tienen ya desde la Dirección Xeral de Saúde Pública, pero hay que valorarlo con tiempo, puesto que tiene una implicación importante en cuanto a lecturas, etc. Ahí sí puede ayudar un poco la inteligencia artificial (IA) haciéndolas más ágiles, en ciertos casos.
¿Qué papel han jugado las unidades multidisciplinares, como la que usted ha coordinado hasta su jubilación en el Chuac, en esa «gran revolución favorable» para el manejo del cáncer de mama a la que aludió?
Las unidades multidisciplinares son fundamentales porque hacen que el paciente sea el centro y que todos los profesionales giremos en torno a eso, y no al revés. La de Mama fue la primera, por circunstancias y por la gran implicación del personal, pero hay muchas otras áreas en las que son importantes. Está más que demostrado, con trabajo científico, que el pronóstico y todo es mucho mejor en las pacientes que se siguen en unidades multidisciplinares. Por eso soy partidario de su potenciación absoluta.
«Las unidades multidisciplinares son fundamentales porque hacen que el paciente sea el centro y que todos los profesionales giremos en torno a eso, y no al revés. La de Mama fue la primera, por circunstancias y por la gran implicación del personal, pero hay muchas otras áreas en las que son importantes. Está más que demostrado, con trabajo científico, que el pronóstico y todo es mucho mejor en las pacientes que se siguen en unidades multidisciplinares. Por eso soy partidario de su potenciación absoluta»
¿Se ha despedido de la sanidad pública con alguna espinita clavada?
La «espinita» que me queda es el tener un buen sistema de recogida de datos para poder realizar estudios multicéntricos aunque, ahora mismo, en Galicia está instalándose el Regat (Rexistro Galego de Tumores), un programa que avanza bien en esa dirección, lo cual es importante. Respecto al resto, nada más. Los profesionales que integran la Unidad de Mama del Chuac son gente súper implicada, con una gran trayectoria, y lo cierto es que siempre ha funcionado bien porque todos ellos son fantásticos.
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