La Unión Europea sigue sin mostrarse enérgica frente a la agresiva política exterior del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Este domingo, más de un día y medio después de que un comando de Delta Force del ejército norteamericano sacara por la fuerza del país a Nicolás Maduro, ha emitido un comunicado en el que pide “a todos lo actores” implicados que se “evite una escalada y se asegure una salida pacífica” a la situación creada tras la acción militar. El texto incide en la defensa las normas internacionales, aunque apenas da un paso más sobre las reacciones individuales vistas el sábado cuando apunta que los países que son miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, una referencia implícita a Estados Unidos, tienen una “responsabilidad especial” en defender “el derecho internacional y los principios de la Carta de la ONU”.
El texto publicado este domingo a última hora de la tarde y tras más de un día de negociaciones es un claro ejemplo de por qué la UE no puede ir más lejos por el momento. En primer lugar, lo publica la alta representante para la Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, con el apoyo del 26 Estados miembros. Falta la firma de Hungría, el país gobernado por el ultraderechista Viktor Orbán, que mantiene una relación cercana tanto con Trump como con el autócrata ruso, Vladimir Putin. La ausencia del país magiar en asuntos de política exterior de la Unión, entre ellos la posición respecto a la invasión de Ucrania por Rusia, ya se ha convertido en algo habitual.
Después empieza a verse en él los rasgos de las declaraciones y posturas que han ido asumiendo los diferentes Estados miembros desde que se supo que Estados Unidos había bombardeado Venezuela y capturado a Maduro. La referencia a evitar la escalada, por ejemplo, fue uno de los argumentos que empleó el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, uno de los dirigentes europeos que ha tenido una posición más beligerante con la acción estadounidense.
El comunicado emitido este domingo ha estado negociándose durante este fin de semana. España ha sido de los países que más han empujado para elevar el tono del mensaje en defensa del derecho internacional y de la carta de Naciones Unidas, según fuentes del propio Gobierno español.
Las críticas a Maduro por “carecer de legitimidad democrática” y las referencias genéricas al respeto a la legalidad internacional han sido algo más extendido entre los líderes europeos. No así la llamada clara pero no explícita a Washington para que tenga un especial cuidado con la Carta de Naciones Unidas, ya que forma parte del Consejo de Seguridad de la ONU. Estados Unidos, el país agresor en este caso, junto con Francia, Reino Unido, Rusia y China integra de forma permanente ese Consejo de Seguridad.
No obstante, a continuación hay una clara concesión a Italia y, por extensión, a Trump: “La UE comparte la prioridad de luchar contra la delincuencia organizada transnacional y el tráfico de drogas, que suponen una importante amenaza para la seguridad en todo el mundo”. Estados Unidos ha justificado su intervención en el país caribeño por una supuesta colaboración de Maduro con el tráfico de drogas y con esta base lo ha trasladado a Nueva York para que sea juzgado. Muy pocos dirigentes europeos han asumido este argumento. Lo hizo el sábado la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Si bien, Kallas recuerda en el texto que “estos retos deben abordarse mediante una cooperación sostenida, respetando plenamente el Derecho internacional y los principios de integridad territorial y soberanía”. Es decir, de una forma opuesta a como lo ha hecho Trump.
La UE insiste este domingo en que “mantiene un estrecho contacto con Estados Unidos, así como con socios regionales e internacionales, para apoyar y facilitar el diálogo con todas las partes implicadas, con el fin de alcanzar una solución negociada, democrática, inclusiva y pacífica a la crisis, liderada por los venezolanos”. Kallas hizo público este sábado, antes de hablar sobre la situación por primera vez, que había hablado con el secretario de Estado, Marco Rubio.
El comunicado acaba reclamando al régimen venezolano que libere a “todos los presos políticos actualmente detenidos incondicionalmente”.