Nombres poco recordados en la historia de la moda hay algunos, pero en ocasiones, dentro de una misma familia, un artista recibe todos los focos, mientras los miembros secundarios de la estirpe pasan más desapercibidos. Es lo que sucedió con la emblemática Baba Beaton quien, junto a su hermana mayor Nancy, era conocida como una de las Beaton Sisters, populares en el periodo de entreguerras. Y es que su carrera en la industria de la fotografía, como modelo de la época, está ligada a la de su hermano Cecil Beaton, ilustre creativo y genio del retrato. El joven Cecil se estrenó en 1926, con tan solo 22 años, en el universo de la imagen social, con una exposición fotográfica en Londres que le abrió las páginas de VOGUE (cabecera para la que trabajó durante 30 años). Fascinado por la alta sociedad del país, pronto logró convertirse en el fotógrafo de la familia real británica, además de cultivarse como escenógrafo y diseñador de vestuario en cintas como My Fair Lady o Gigi.

Cecil Beaton pasea junto a sus hermanas Baba y Nancy

Cecil Beaton pasea junto a sus hermanas, Baba y Nancy.Cordon Press / Topfoto

Y en esta ecuación, ¿dónde encaja su hermana Baba Beaton? La socialite inglesa fue, además de asistente y compañera fiel de Cecil, su mejor musa. Todo comenzó en el seno familiar, pues los Beaton habían nacido en Hampstead (Londres) y crecido al calor de sus padres, un comerciante maderero y su esposa, amante de las artes. Ambos dieron forma a una acomodada vida, de clase media alta, para sus hijos, que eran un total de cuatro. Barbara Jessica Hardy Beaton evolucionó hasta convertirse en una estilosa y llamativa jovencita que empezó a posar para las instantáneas experimentales de su hermano ya a mediados de los años 20.

Él vivía centrado en aupar el apellido de su familia y llegó a sobornar al jefe de sociedad de The Times. Además, vivía centrado en aplicar diferentes técnicas fotográficas a sus retratos, siempre centrado en la innovación con sus hermanas al otro lado del objetivo. En 1930, el fotógrafo incluyó a Baba Beaton en su libro The Book of Beauty, donde recopilaba a las mujeres más hermosas de su tiempo, en un homenaje a los rostros públicos del momento. La obra se inspira en los títulos (profusamente decorados con flores) de la era victoriana y refleja la fascinación que Cecil Beaton sentía por el sexo femenino.