Dice Pablo Lobato (Patagonia argentina, 1970) que, como casi todo el mundo, dibujaba «desde bien chico». «En realidad los dibujantes nos preguntamos por qué los … demás dejaron de dibujar». Primero fueron soldados y cowboys, pero recién llegado al colegio se animó con caricaturas de profesores y compañeros: «Y me di cuenta de que estaban bien por la reacción de los demás. Nunca fui bueno en otra cosa, en los deportes era malo, jugando al fútbol, peor, y eso en este país tan futbolero. Pero con los dibujos tenía un buen recibimiento». Y con razón, pues los medios más prestigiosos se lo rifan hoy como ilustrador por sus caricaturas confeccionadas con figuras geométricas que logran un asombroso parecido con el original. Ha publicado en ‘Rolling Stone’, ‘The New Yorker’, ‘New York Times’, ‘Der Spiegel’, ‘Cosmopolitan’, ‘La Nación’… También ha dibujado a los personajes de la última película estrenada en Netflix de Henry Selick, ‘Wendell & Wild’, el mismo de ‘Pesadilla antes de Navidad’ y ‘Los mundos de Coraline’. Responde a este periódico desde Argentina.
La anécdota más relevante con una de sus caricaturas se la proporcionó Prince: «Me llamaron de un diario de Minneapolis, donde vivía él, porque necesitaban con urgencia un dibujo del músico. Les dije que yo tenía uno, no porque me lo hubieran encargado sino porque me gustaba. Lo publicaron y al día siguiente me llama mi representante diciendo que le había llamado el de Prince preguntando por el dibujo porque lo quería comprar. En un momento de entusiasmo le dije ‘vamos a regalárselo’, pero mi representante me dijo ‘no, hombre, vamos a venderlo bien’. Y Prince compró los derechos de ese dibujo y me encargó otro de su esposa en aquel momento, Manuela Testolini. Pasó el tiempo y siempre esperaba que cada nuevo disco suyo tuviera mi dibujo en la portada, algo que nunca sucedió… Pero un día vi en Internet una foto suya llevando una camiseta con mi retrato y sosteniendo en sus manos la caricatura en grande de su esposa. Y fue muy lindo saber que usó mi dibujo hasta el final, porque he visto una foto del último recital que hizo el día antes de fallecer y aparece tocando el piano con mi dibujo proyectado detrás en grande».

Prince.
Pablo Lobato
A finales de los años 80, un amigo suyo de Secundaria tenía «una computadora, algo muy raro en aquel momento en Patagonia. Y me enseñó cómo hacer un dibujo en una hoja cuadriculada y cómo traducirla. Es decir, cada uno de esos cuadraditos él lo traducía a asteriscos, numerales o diferentes caracteres, y luego me enseñó a meter esos datos en el ordenador, qué caracter correspondía a cada celda. Y cuando salió impreso… ¡era un retrato de Sting! Vendimos aquel dibujo a medias». En 2003 empezó a trabajar para el ‘Chicago Tribune’ y se estrenó con una caricatura de James Taylor. A día de hoy son miles sus retratos: «He realizado caricaturas de todos los contemporáneos; de hecho me cuesta pensar en uno que no haya hecho», asegura.

Madonna.
Pablo Lobato
– ¿Por qué apostó por las formas geométricas?
– Siempre en mi dibujo hubo una tendencia geométrica, incluso cuando los hacía a lápiz, había tendencia a geometrizar y simplificar las cosas. Pero después de estudiar diseño e introducirme en la computación, empecé a hacer dibujos con el ordenador, y mi idea fue la de no ocultar que estaba haciendo el retrato con computadora, quise que se notara cuál era la herramienta, y me decidí porque quería usar precisamente un lenguaje muy de ordenador que después se fue puliendo. También influyó en mí el cubismo, especialmente el del pintor argentino Emilio Pettoruti. Y también los dibujos de ‘Las Supernenas’.
– ¿Cómo se consigue que, a partir de círculos, cuadrados, triángulos… los retratos se parezcan tanto al original, en ocasiones más que una caricatura al uso?
– En cada personaje es diferente, pero posiblemente la clave esté en la relación entre los elementos que tiene una cara, entre la nariz y los ojos, de tamaño, de cercanía. Esa es la clave de que las caras se acerquen al modelo o se dejen de parecer. A veces sucede que si bien al principio la geometría parece ir en contra del parecido, cuando se logra ese destello, esa relación, el parecido se refuerza. Y se acaba asemejando más al original un dibujo muy sintético que algo más complejo.

Bob Marley.
Pablo Lobato
– ¿Puede explicar su técnica?
– Trabajo con un programa de vectores pero siempre antes dibujo a papel y lápiz, es imprescindible, no puedo empezar con el ordenador. Lo dibujo, lo escaneo y lo llevo a la computadora. Ahí ya trabajo con el programa, pero siempre tengo que imprimirlo y corregir cosas con lápiz.

Javier Milei.
Pablo Lobato
– Hay muchos músicos hechos por su mano. ¿Son más fáciles?
– Son mis favoritos y se debe a que los músicos, a diferencia de los políticos, se muestran más tal cual son, y cuando ves más la personalidad de alguien es más fácil dibujarle, más allá de los rasgos, de si tiene la nariz grande o chica, o los ojos juntos. Me atraen las personalidades fuertes, son las que más me gusta dibujar y son más fáciles. Con los políticos no pasa, no se muestran. También son difíciles los actores porque se muestran pero casi siempre como personajes, y no sé bien si dibujo al actor o al personaje, además sucede que algunos hacen siempre el mismo papel mientras que otros afrontan roles muy diferentes. Entonces no sé si estoy dibujando a Jack Nicholson o al ‘Joker’.

Woody Allen.
Pablo Lobato
– ¿Se le resiste alguno?
– Trabajando ahora para EE UU he tenido que dibujar estrellas del fútbol americano que no conozco, y la gente que no conozco es muy difícil para mí. Me puede pasar también con una nueva artista pop ‘teenager’ que no he escuchado nunca, y me parecen todas iguales. Para subsanarlo, investigo mucho. Con youtube y las redes sociales uno puede investigar perfectamente a sus objetivos. Muchas veces paso más tiempo investigando a la gente que dibujándola.

David Bowie.
Pablo Lobato
– ¿Qué opina del papel que puede jugar la IA en su trabajo?
– Veo a la IA como a un enemigo muy peligroso, por lo menos a futuro. Veo que todo lo que ha salido con IA al principio asombraba mucho, pero tras un año con la gente usándola, empieza a ser repetitiva y genera una estética que ya aburre y es toda igual. Pero la IA aprende e irá mejorando cada día más. Sí, la veo como algo peligroso.