El arquitecto pontevedrés Eloy Maquieira (1901-1944) marcó el estilo que define Lugo como ciudad moderna en sus 21 años diseñando edificios. Santiago Catalán acaba de publicar un libro notable y documentado en el que revisa y analiza las más de trescientas obras que dejó en la ciudad, ‘Eloy Maquieira. A pegada do racionalismo en Lugo’ (Tris Tram).
«Maquieira está de moda. He dado charlas sobre él. Tiene tirón. Es importante que sea conocido. Renovó la arquitectura de Lugo e introdujo la vanguardia de Europa, todo lo que hizo es importante para la ciudad. Vayas a donde vayas en Lugo hay edificios de Maquieira, algunos influyentes y otros más modestos. Hizo muchos proyectos en el poco tiempo que tuvo. Podría haber renovado más la ciudad si hubiese vivido más».
La plaza de abastos, la obra maestra de Maquieira
Varios arquitectos de Lugo citan su plaza de abastos como la obra que les hubiese gustado hacer. Es un edificio racionalista que ejecuta un proyecto suyo de 1936. Santiago Catalán es uno de los arquitectos que elige esa obra. Escoge ese proyecto porque «tiene un lenguaje que conozco; también me gusta el barroco, pero el lenguaje que conozco es el de ese edificio». «Es sorprendente para su época, tiene una calidad estética importante y es valiente hacerlo en un entorno histórico. Logra que se adapte a ese entorno con sutileza», considera el arquitecto madrileño, quien valora que «hace una arquitectura arriesgada, por el alero, los voladizos y el hormigón».
Óscar López Alba incide en esa elección: «La plaza de abastos muestra la capacidad de Maquieira para hacer innovación en los años 30. Es una obra maestra. Su talento era descomunal. Tuvo la valentía de hacer ese edificio en la ciudad en ese momento, de hacer algo fuera de lo normal». Este profesional valora el trabajo de sus colegas y, además de la plaza de abastos, designa otros dos como obras que le hubiese gustado hacer y que se corresponden a tres épocas diferentes. Uno es el Pabellón de Deportes (1964), de los hermanos Efrén y José Luis García Fernández, y otro el edificio Seminario de la Praza de Bretaña (2021), del estudio ferrolano Aringal.
«El Pabellón es un edificio que genera un discurso atemporal y que define una entrada a la ciudad. La bóveda de hormigón es ambiciosa, creo que es la que salva más luz —distancia entre pilares— de su momento en España. Es un edificio con talento y con capacidad, que resulta discreto, bonito y atemporal», reflexiona este profesional lucense. En cuanto al edificio Seminario, considera que «es actual, tiene oficio y está muy bien hecho». López Alba valora que «el Pabellón de Deportes y el edificio Seminario son obras con oficio que yo firmaría, la plaza de abastos es una obra maestra».
Luisa Serrano (1964) opta por un coetáneo de Maquieira para su elección del trabajo que hubiese querido proyectar. Cita «el edificio de Antonio Tenreiro que hace esquina entre Quiroga Ballesteros y Bolaño Rivadeneira». Es una construcción de 1934, caracterizada por su estilo racionalista y sus grandes ventanales. «Tuve la ocasión de verlo antes de que fuese reformado y me encantaron las características de la arquitectura, la carpintería, las escayolas,… eran maravillosas. Es el Lugo de Eloy Maquieira».
Alberte González eliga la catedral
Alberte González lanza un órdago en su respuesta y cita el edificio de mayor trascendencia en la ciudad, tanto por historia como por peso social. «Elixo a catedral como edificio que me gustaría ter feito. Sería imposible recibir unha encarga así porque son 900 anos de construcción, por non falar xa da financiamento; pero elexiría a catedral porque o volume construído e os cartos investidos permiten facer algo importante na cidade».
En su visión, «actúa no casco vello como un elemento singular e ordenador. Aínda hoxe conserva a presenza que tivo secularmente no ‘skyline’ lucense».
El también arquitecto lucense destaca algunos elementos, como la fachada principal, que fue ejecutada entre 1763 a 1772, bajo la dirección por Julián Sánchez Bort. «Pode parecer fría; pero ten o seu encanto pola relación co entorno, co espazo que ten diante e coa caída cara ao río».
No deja de alabar la visión de un antecesor profesional suyo, el arquitecto compostelano Fernando de Casas Novoa (1670-1749), sobre quien destaca que «resolve moi ben a capela dos Ollos Grandes. Ten que facer unha xirola —por detrás do altar— para a peregrinación interior sen molestar os oficios. El engade a súa obra a outra. Chama a atención o ben que está integrada co volume da nave, sorprende o ben que o resolve a xerarquia de volume e tamén una necesidade que singulariza como capela e tráfico de peregrinos e relaciona de modo xerárquico. Non ten un protagonismo excesivo e forma parte dun todo coa súa singularidade».
Los expertos piden que se concrete un modelo de ciudad
La arquitecta Luisa Serrano considera que «el urbanismo de Lugo esta perdiendo grandes oportunidades porque no hay un proyecto claro de lo que queremos que sea Lugo dentro de 50 años». Es una percepción compartida por los colegas a los que se ha consultado. La concreta Alberte González: «Falta unha idea de cidade. É importante tela. Os tres partidos máis importantes de Lugo non a manifestaron».
Serrano expresa un temor. «La sensación es la misma que en los años 60, cuando se construyó como se construyó después, en los años 70, 80 y 90″. En su opinión, «fue cuando perdimos oportunidades de ter una ciudad más amable y humana. No veo proyecto de ciudad y deberíamos tenerlo».
Para Alberte González, «o urbanismo de Lugo é timorato, é de saír ao paso sen idea clara de cidade». Este experto pide acompañar «o esforzo polo que se conseguiron cousas, como Edusi ou a Axenda Urbana. Abriron camiños, pero de pouco percorrido».
La reflexión de Óscar López Alba sobre el urbanismo es que tiene posibilidades de mejora. «En el casco histórico faltan árboles y sobran farolas, sobran piedras y faltan superficies suaves. La ciudad está más despejada, es un urbanismo correcto; pero Lugo merece más que la corrección. No hay mimo en la iluminación, en los árboles, en los encuentros. Es agradable de circular. Se ganaría mucho abriendo huecos para plantar árboles, para dulcificar el espacio», considera.
El análisis de Santiago Catalán es más recio. «Para hacer la peatonalización se han destrozado calles, nunca he estado de acuerdo con ella. Pero ahora que ya está hecha vamos a disfrutarla. Se han quitado zonas verdes. Los coches van a seguir rompiendo el pavimento porque no está preparado».
Urbanizar la zona entre el Colegio Médico y O Carmen
El arquitecto madrileño, asentado en Lugo hace décadas, quiere hacer una aportación a partir de su sólida experiencia. «Hay oportunidades y debe haber prioridades». Propone «urbanizar la zona entre el Colegio Médico y O Carmen, que es una zona preciosa, lo que resolvería ese espacio que baja al río».
Señala «detalles tristes» como el Carril dos Fornos, que sirve de conexión entre la rúas Nova y Montevideo, que «lleva treinta años igual de abandonado por ahí va mucha gente a la muralla, debería peatonalizarse».
Santiago Catalán cita el proyecto Novo Norte «como una oportunidad para urbanizar la Avenida da Coruña». Además, solicita que se retome el proyecto para resolver la estación de autobuses porque observa que se debaten nuevas ideas.