Olvida los programas de reformas tradicionales: la restauración de este castillo será tu próxima obsesión

Desde que la TDT se instauró en nuestros hogares, dando pie a una amplísima oferta de canales televisivos, entraron en nuestra rutina los programas de reformas. Desde Tu casa a juicio hasta los hermanos Scott, amoldamos el ritmo de nuestras tardes a la cómoda secuencia de acontecimientos en la que los problemas de los propietarios se solucionaban invariablemente y nuestro cerebro descansaba feliz.

Años después, cuando ya todos andábamos con un móvil en el bolsillo, la televisión en abierto abandonó su lugar preferente en nuestros hogares. Pasamos a consumir los programas de reformas en plataformas de streaming o, incluso, en YouTube o desde nuestras redes sociales. Este pertenece al último grupo.

Chateau de Purnon

El castillo visto desde el aire

DRChâteau de Puron, nuestra nueva cuenta favorita de Instagram

Los protagonistas de esta historia son tres: Felicity Selkirk, su pareja Tim Holding y un edificio del siglo XVIII ubicado en la campiña francesa que estaba a dos pasos de caer en la más absoluta ruina: el Château de Puron.

Desde que en 2020 el castillo cambió de manos, los australianos se han dedicado a relatar en sus redes sociales el minucioso proceso de restauración que están llevando a cabo no solo para salvar estructuralmente el edificio, sino para reproducirlo tal y como era en su época de esplendor. Para ello, cuentan con el trabajo de numerosos artesanos expertos que llevan a cabo tareas como consturir réplicas de los armazones de madera del château para sustituir piezas dañadas, reproducir los antiguos papeles de pared y, en definitiva, volver a hacer que este edificio sea habitable.

El proceso es lento, y también lo son los avances. Pero esta es una muestra más de que el trabajo con buen resultado no es sencillo, sino fruto de un esfuerzo bien dirigido.

La historia del Château de Puron

Cerca de Verrue, un pueblo de 400 habitantes en el valle del Loira, y después de recorrer un sendero de 3 kilómetros que se adentra en el bosque, se abre ante el asombrado ojo del visitante el Château de Puron.